Ricardo Vargas

La semana pasada el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, emitió un comunicado sobre la situación económica del país, de la deuda y finanzas públicas al cierre del cuarto y último trimestre de 2019, en cumplimiento con lo que dicta la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. A lo largo del reporte se explica brevemente la evolución de algunos indicadores y cuentas en las finanzas públicas de nuestro país, y se hacen varias menciones sobre el cierre que tuvieron en 2019, contra lo que se había estimado que sucediera desde inicios de año, y contra lo que sucedió al cierre del año 2018.

En forma generalizada, se percibe a lo largo del reporte un resultado positivo, pues se destaca en todo momento una mayor estabilidad en las finanzas públicas, gracias a una reducción de los niveles de deuda pública, a un mayor superávit primario y a una mayor recaudación en algunos rubros. Si bien esto es cierto, también es cierto que mucho de este resultado tiene que ver con el ejercicio del gasto público a lo largo de todo este año, pues subejercer recursos o ejercer menos de lo previamente estimado naturalmente tendría que resultar en una situación financiera favorable. Al menos en un primer análisis. Me refiero a esto porque considero importante entender a fondo la postura de nuestro gobierno en cuanto a política económica en su primer año de funciones, pues no dista mucho de la que se ha manifestado al inicio de este año. Y consideron importante mencionar este tema, especialmente con la publicación de este reporte que parece confirmar lo que desde hace tiempo han señalado diversos organismos y analistas financieros.

Dentro de los gastos del sector público, el rubro de Gasto Total Presupuestario cerró el año pasado con un subejercicio de 51,630.4 millones de pesos, o el equivalente al 0.9% de lo que se había presupuestado al inicio del año. La caída más significativa se observa en el gasto (no inversión) a empresas productivas del estado pero específicamente Pemex, que captó flujos por un 22% menos de lo que se había planteado al inicio del año. En un segundo lugar, el rubro de gasto no programable, particularmente el de participaciones federales, se situó casi 41 mil millones de pesos por debajo de lo acordado en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019. En términos porcentuales, el año pasado las participaciones federales se situaron un 4.5% por debajo de lo que se tenía presupuestado.

Del otro lado de la moneda, en el tema de los ingresos del sector público se observa una dinámica distinta, pues se obervó al final del año un mayor nivel de ingresos del que se había presupuestado que habría. En total, se obsevaron ingresos totales del Sector Público superiores a lo presupuestado en 86 mil millones de pesos, o el equivalente al 1.6% de la estimación a inicios de año. Al interior de esto, los ingresos petroleros fueron significativamente inferiores a lo que se había estimado (como ha ocurrido en los últimos años), específicamente un 8.6%. Sin embargo, en los ingresos petroleros la conclusión fue distinta, pues las arcas públicas recibieron un 4.1% más de lo que se esperaba, aunque con algunos puntos importantes. En el tema de recaudación fiscal el balance fue negativo, pues la fuerte disminución en la captación de IVA e ISR llevó a que los ingresos tributarios fueran un 3% inferiores a lo que se esperaba, algo que naturalmente podría ser consecuencia de una menor actividad económica a nivel nacional en todo el año. La parte fuerte en ingresos públicos se observa en el rubro de los no presupuestarios, en donde destacan mayores aportaciones del IMSS, ISSSTE y Comisión Federal de Electricidad.

El reporte entregado la semana pasada por la Secretaría de Hacienda efectivamente retrata una mejor situación de las finanzas públicas, pues a todas luces se redujeron los gastos y se incrementaron los ingresos, ¿pero a qué costo? El subejercicio en el gasto público, en conjunto con conflictos geopolíticos e incertidumbre a nivel global, sin duda contribuyó a una desaceleración económica que se vio en todo el año. Definitivamente no es malo buscar un superavit primario igual o mayor al 1%, pero debemos cuidar que la dinámica de la política económica no se vea comprometida en el intento.

Para llevar…

Hace un par de semanas en este mismo espacio hablé sobre el avión presidencial y la controversial rifa que se anunciaba. El día de ayer en conferencia matutina en Palacio Nacional se anunció que sí habrá rifa de avión pero que el premio no será el avión, sino dinero en efectivo. ¿Cuál es la razón entonces de que se llame “sorteo del avión presidencial”? ¿Vale la pena realmente dedicarle tanto tiempo a este tema? Nos estamos preocupando mucho por el 0.06% de los ingresos públicos totales. Sin duda hay temas más importantes.

Escríbame.

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@1ricardovargas