Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En estos últimos días se ha subido a la palestra le tema de «los gobiernos que merecemos»; estoy convencido que los ciudadanos tenemos el poder para cambiar las instituciones, ya sea para bien o para mal, de igual forma, a través del voto tenemos la posibilidad de elegir a los que serán nuestros representantes, buenos o malos.

El fin de semana pasado, los medios de comunicación dieron cuenta del fastuoso festejo que llevó a cabo el Presidente Municipal de San Blas con motivo de su cumpleaños.

Para refrescarles la memoria amables lectores, me permitiré darles una pequeña reseña de éste personaje. Hilario Ramírez Villanueva mejor conocido como «Layín» o «Amigo Layín» es actualmente el Presidente Municipal de San Blas, Nayarit, cargo que ya había desempeñado anteriormente, es decir, es la segunda vez que la gente lo elige como Presidente Municipal. Durante su primer periodo como Presidente Municipal en el año de 2008, regaló dinero, aventó monedas como si fuera un bautizo y se ganó el cariño de la gente, la cual, lo identificó como un Alcalde «del pueblo» y trabajador. Se ha hecho famoso por sus hermosos caballos pura sangre, y los festejos que organiza para «su gente», pero sobre todo alcanzó la fama nacional, al reconocer en un mitin durante su campaña para su segundo periodo como Alcalde que «ha robado poquito» «que le gusta el dinero» y que «le dio una rasuradita, nomás una rasuradita a la presidencia».

Debo destacar que para su segundo periodo como Alcalde, éste se postuló como candidato independiente, y ¿adivinen qué? resultó electo, más de 7 mil 500 personas votaron por él, a pesar de haber reconocido públicamente que le robó a la presidencia. Me pregunto: ¿qué vieron los habitantes de San Blas, será su sinceridad?, o ¿simplemente el hecho de que sea bonachón y dicharachero?, la realidad es que la ciudadanía ratificó su confianza y le dio el voto para hacerlo de nueva cuenta su Presidente Municipal, el Presidente Municipal que el pasado sábado festejó su cumpleaños al ritmo de La Banda el Recodo, mandó matar 50 reses para birria y calmaron el calor con 50 mil cervezas, después de algunos tragos, sin empacho alguno, se le hizo fácil denigrar y humillar ante más de 15 mil personas a una joven con quien bailaba a la cual, le levantó el vestido en varias ocasiones dejando al descubierto su ropa interior ¿saben cuál fue la reacción de los espectadores ante el comportamiento del individuo al que por segunda ocasión llevaron a la alcaldía? una ovación, aplausos y gritos eufóricos de «Layín Gobernador».

Me resulta indignante el comportamiento del individuo, pero sobre todo lamento que se desempeñe en el cargo por la voluntad ciudadana que respalda esas acciones deleznables. No existe condena por parte de la ciudadanía, por el contrario, vitorean su actuar, otorgan su confianza en las elecciones y aceptan el despilfarro de 15 millones de pesos en bailes y festejos que en nada ayuda a la precaria situación en la que se encuentran. A veces creo que personajes como «El amigo Layín» son un espejo de la sociedad, la cual prefiere unas cervezas, un poco de birria y la música del Recodo, que servicios públicos de calidad, empleo y educación.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.