Cuando creamos una marca o estamos trabajando con alguna, las decisiones que impulsan las ventas suelen basarse en el nivel de atracción hacia el cliente potencial. Si el criterio está puesto solamente en su diseño gráfico, lo que llama la atención a los ojos… ¿Estamos creando solamente arte? ¿O qué hace falta para que las ideas sean rentables? Si te identificas con estas preguntas, toma nota porque me interesa que seas exitoso/a.

Así como el encabezado insinúa, existe una diferencia entre “marketing” y “branding”. Te confieso que en ciertas situaciones éstas pueden estar relacionadas, pero no son sinónimos al momento de aplicarlas en un proyecto. Técnicamente, cada una tiene herramientas y tareas diferentes, pero eso sí, ambas comparten objetivos en común, y te lo voy a explicar…

El día que tomas la iniciativa de emprender un negocio, se recomienda primero estudiar tu mercado, saber quiénes son tu competencia y obtener información para poder destacar. Puede que te convenga hacer una estrategia de precios o mejorar en algo que tú detectes, pero eso sólo lo averiguarás a base de tus resultados tangibles. A esto se llama marketing.

Por otro lado, es un hecho que las marcas anhelan ser vistas por su público, que las identifiquen y se lleven una buena impresión, siempre y cuando esto coincida con lo que hacen. Desarrollar una personalidad y elegir los colores que se adecuen a tus valores y a la industria en la que te desenvuelves son algunas de las actividades que le corresponden al branding.

¿Te das cuenta de que es un trabajo en equipo? El primero se enfoca en cómo te ves a ti mismo/a y el segundo es cómo te ven los demás, y juntos forman un rompecabezas que entrega una visión, un poder y un panorama, todas a favor de tu proyecto. La confusión surge debido a la simbiosis que se produce: quien hace branding requiere referencias de la realidad, y quien hace marketing una buena carta de presentación.

Pareciera que estoy cantinfleando, pero la línea que separa a estas palabras es tan delgada que hay que leer esto detenidamente, lo mismo ocurre cuando escucho a la gente que hace el marketing de su emprendimiento. No cuestiono nada porque doy por hecho que tienen noción de sus consumidores/as, y resulta que se referían solamente al diseño que hicieron en Canva. Es bueno saber de arte, pero es mucho mejor otorgarle un objetivo.

Para cerrar, si tuviera que darte un ejemplo sería el de un envase y un producto. Ambos pueden venir de la mano, pero el primero atrae la atención de la gente, y el segundo es lo que realmente satisface las necesidades.

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