Mariana Montes
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Personas que van a antros o fiestas sin cubrebocas, turistas que no guardan la sana distancia en las playas y gente que simplemente opta por no recibir la vacuna cuando llega su turno aparecen diariamente en las estadísticas de los nuevos contagios de Covid-19 durante esta tercera ola de la pandemia.
Pero más allá de hablar sobre una falta de conciencia entre la población, especialistas en psicología social y psiquiatría observan un fenómeno social mucho más complejo que combina la desinformación, el impulso de convivir y las falsas concepciones sobre las posibilidades de terminar infectado.
Esto es lo que existe detrás de la mentalidad que hoy empuja el alza en el número de casos y defunciones durante la nueva etapa de la crisis sanitaria en Nuevo León, que sólo ayer sumó mil 151 nuevos casos, 27 defunciones y mil 122 hospitalizaciones.

1 DESINFORMACIÓN
No es secreto que la información acerca de la pandemia de Covid-19 ha sido ambigua o no tan clara, expresa Francisco Treviño, profesor de psicología social y organizacional de la UDEM.
“Si vemos lo que sucede en México, desde un principio podemos decir que hay mensajes contradictorios, hasta viniendo de la presidencia”, expresa el especialista.
¿Es el Covid-19 parecido a una inofensiva gripe o no? y ¿debes usar cubrebocas incluso cuando algunos mandatarios se han rehusado a ponérselo? son algunos de los mensajes ambivalentes que para nada ayudan al esfuerzo general de concientizar.
Y después está el papel que juegan las redes sociales y las verdades a medias o las mentiras que por ellas agarran vuelo, añade el psiquiatra Mario Cáceres.
“Yo veo en mis consultas, en el sector público y privado, que la gente no tiene una información completamente clara sobre la vacunación”, dice como ejemplo el también ex presidente del Colegio de Psiquiatría y Psicofarmacología de Nuevo León.
“El ser humano puede distorsionar la información, y en este caso las personas piensan que (las vacunas) son 100 por ciento curativas y pueden salir a donde quieran, o creen ideas como que tienen chips y toman la decisión de no ir (a las brigadas)”.

2 REACTANCIA
Este término psicológico se observa en las reacciones ante los cierres de negocios que trajo la contingencia sanitaria, explica el especialista Treviño.
“Simplemente, la gente responde negativamente a una prohibición. Si alguien te dice que no salgas, uno piensa: ‘¡Ah, cómo no voy a salir’!”, expresa.
Es un fenómeno parecido al de la censura de una película que hace que todos la quieran ver y se convierte en la más taquillera del año.
“(En el caso de las restricciones sanitarias) hemos visto que las medidas han llevado a protestas, donde la gente, por ejemplo, no está dispuesta a que le nieguen la entrada a un lugar por no usar cubrebocas”, añade el profesor de la UDEM.

3 FALSAS CONCEPCIONES
La mentalidad detrás de la relajación de medidas también está relacionada con la llamada dispersión de la responsabilidad, apunta el experto en psicología social.
Esto significa que, cuando las autoridades dicen que cuidar la salud es tarea de todos, paradójicamente la ciudadanía siente menos carga individual de hacer algo.
“Ante el ‘todos hay que cuidarnos’, digo: ‘Me voy a cuidar poquito, porque al cabo la responsabilidad no nada más es mía, y alguien más se va a cuidar. Y si viene una tercera ola tampoco es mi culpa particular, sino de la gente'”.
Añade el docente Treviño que entran en juego al menos otros dos fenómenos bien estudiados en su campo.
El primero de ellos es el falso consenso, que es la idea de justificar una conducta que se sabe que es incorrecta, como ir a una fiesta sin mascarilla, diciendo que al final no importa porque el resto de los amigos hace lo mismo.
“Es el famoso ‘que al cabo todo el mundo lo hace'”, indica.
“El segundo es lo que llamamos falsa singularidad, que opera en el sentido de decir: ‘Bueno, otros contagian, menos yo porque soy la excepción’. Esto juega con la fantasía de que somos especiales y no nos va a pasar nada, cosa que por supuesto no es cierta”.

EL CASO DE LOS JÓVENES
El motivo por el que adolescentes y adultos jóvenes tienen el impulso de salir incluso cuando hoy son el grupo más vulnerable de la pandemia está conectado con su tendencia natural de socializar.
“Parte del desarrollo de los adolescentes es el relacionarse con los demás, entonces, cuando vemos a estos chicos irse de fiesta, de cierta manera es esperado de su actuar, aunque por supuesto no justifica la conducta”, apunta el psiquiatra Cáceres.
“Me parece que aquí debería influir el contexto familiar que debe dar estructura a la persona y llevarlo a ser más responsable, pero también es verdad que el joven tiene la característica de explorar, de decir ‘estoy fuerte y no me pasa nada’, de tener conductas de riesgo, y de retar a la autoridad rompiendo las reglas, como ir a uno de estos antros clandestinos que han estado cerrando”.

UN LLAMADO A LA SOLIDARIDAD
El cambio de mentalidad que ayudaría a acelerar el fin de la tercera ola de la pandemia es complejo y no llegará de la noche a la mañana, admite el psiquiatra Cáceres.
“Todo empieza desde la escuela, desde la formación de los padres. Y en esta época en la que parece que hemos perdido el sentido de comunidad, de empatía con el otro, necesitamos recobrar la solidaridad”.
El especialista en salud mental invita a hacer el esfuerzo por canalizar la vena de compasión que los nuevoleoneses han mostrado de cara a grandes catástrofes naturales, como los huracanes Gilberto y Álex.
“Habríamos que sensibilizarnos a que debemos mostrar la misma solidaridad en esta pandemia que es otro tipo de catástrofe: una catástrofe humana, de salud.
“Es remarcar el mensaje de que, así como en los desastres surgen héroes que ponen de su parte y rescatan a otros, nosotros somos capaces de ahora ser los héroes si usamos el cubrebocas y guardamos la distancia porque estamos salvando vidas”.
A esta invitación se suma la del psicólogo Treviño, que pide tomar una nueva conciencia del entorno: puedes, por ejemplo, prestar atención a las historias de personas que estuvieron conectadas a un ventilador, señala el experto.
Esto es más efectivo que el solamente decir “hay que cuidarse”.
¿El otro consejo? Depositar tu confianza en la ciencia. Agrega Treviño: “Haz más caso en lo que dice la comunidad médica que en lo que circula en WhatsApp”.