Érika Hernández
Agencia Reforma

CERRITOS, SLP.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró ayer que goza cuando lo critican, lo cuestionan o protestan en su contra.
Su Gobierno, dijo en su gira por San Luis Potosí, tolera las marchas o las protestas, pues respeta el derecho a disentir.
Sin embargo, aclaró que no cederá a nada que sea inhumano o falso, como la inconformidad de policías federales, cuya movilización calificó como un hecho político que no trascendió.
“Sería muy aburrida la vida si hubiese un pensamiento único, sería aburridísimo; yo por eso hasta me da gozo el que haya crítica, el que haya cuestionamiento, el que haya polémica, eso es importantísimo.
“Hemos enfrentado últimamente una rebelión de la Policía Federal, que supuestamente iba a ser un gran conflicto. Como no tienen razón no duró nada”, señaló.
Exhortó a la confrontación política en buena lid, contrastando las diferencias en el debate público.
“En las dictaduras nadie habla, es: ‘Engarróteseme ahí, prohibido hablar’, se protesta con los dientes apretados; en la democracia es la crítica, es la diversidad”, añadió.
López Obrador estará dos días en la huasteca potosina, caracterizada por la pobreza y por la violencia relacionada con el crimen organizado.
Hasta el municipio de Cerritos llegó José Luis Gómez, quien viajó desde Nicolás Romero, Estado de México, en un intento por pedir al Presidente frenar la delincuencia en su comunidad.
Con un megáfono, el joven logró ingresar al hospital rural e interrumpió a López Obrador cuando recién comenzaba su mensaje.
“Señor Presidente”, le alcanzó a decir, pero el mandatario le pidió esperar a que concluyera su discurso.
José Luis relató que en septiembre de 2018, su hermano de 19 años fue secuestrado y asesinado en territorio mexiquense.
“Él tiene que escuchar lo que sucede, lo tiene que frenar, vivimos amenazados por el crimen todo el tiempo”, demandó.
El pasado 18 de junio, José Luis entregó en Palacio Nacional su solicitud para hablar con el Presidente, sin tener respuesta; ayer le prometieron que lo atenderán la próxima semana.
Tanto en Cerritos como en Río Verde, el mandatario reconoció que uno de los problemas del país es la inseguridad, pero insistió en que sus programas sociales frenarán la violencia.
“Así vamos a serenar a San Luis Potosí y al país. Así es como queremos lograr la paz y esa paz es fruto de la justicia”, expresó.