Rolando Herrera y Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO: El Presidente Andrés Manuel López Obrador expresó este miércoles su rechazo a que empresas dañen el medio ambiente mexicano, al abordar el caso de la compañía estadounidense Vulcan Materials y las operaciones de su subsidiaria mexicana Calica en Quintana Roo.

«Nosotros no queremos traer inversión a cualquier precio, no. Mejor que no vengan o que se vayan a otra parte», declaró ante los señalamientos de que una eventual expropiación de los terrenos de Calica a Vulcan enviaría una mala señal a los inversionistas.

López Obrador señaló que la empresa Calizas Industriales del Carmen (Calica), subsidiaria mexicana de Vulcan Materials Company, obtuvo en sexenios anteriores permisos para la extracción de grava, arena y la explotación de un banco de materiales en Playa del Carmen. Calica fue fundada en 1986 como propiedad conjunta de Vulcan y el Grupo ICA, pero en 2001 Vulcan compró la totalidad de las acciones al Grupo ICA.

«Empiezan a extraer material, violan las leyes ecológicas y todo ese material se lo llevan a Estados Unidos para arreglar calles y carreteras, destruyendo nuestro territorio», acusó el Mandatario sobre las operaciones de Calica.

El Presidente relató que al asumir la Presidencia dialogaron con Vulcan pidiéndoles cesar «ese ecocidio», mientras la Profepa clausuraba el banco de materiales de Calica, medida vigente desde hace 2 o 3 años.

«Les dijimos: ‘Les compramos’ por creo que más de 2 mil millones de pesos (…) les envié una carta ofreciéndoles comprarles la parte impactada, porque tienen como mil 500 hectáreas de selva», detalló sobre la propuesta hecha a Vulcan por las instalaciones de su subsidiaria Calica.

No obstante, dijo que Vulcan rechazó la oferta y que Calica continuó extrayendo materiales clandestinamente, por lo que la Profepa endureció la clausura.

López Obrador mencionó que la empresa matriz Vulcan entonces comenzó a ejercer «presiones» en el Congreso de Estados Unidos. En ese contexto se dieron las declaraciones recientes del Secretario de Estado, Antony Blinken.

«Ayer que fue Blinken al Congreso, los congresistas que apoyan a Vulcan le dijeron cómo íbamos a permitir que expropiáramos la propiedad de una empresa estadounidense. Yo creo que Blinken no sabía bien, porque lo único que dijo es que esas acciones afectaban la inversión», relató el Presidente.

López Obrador insistió en que su Gobierno buscaría que Vulcan pueda conservar la propiedad de las mil 500 hectáreas de selva aledañas a las instalaciones de Calica, pero sin dedicarlas a actividades destructivas del ambiente.

«Lo que sostengo es que sería una aberración permitir que sigan destruyendo con un banco de materiales para construir carreteras en Estados Unidos», enfatizó.

Asimismo, el Presidente defendió que se aplique la legislación ambiental mexicana por encima de eventuales presiones de corporativos extranjeros.

Las tensiones escalaron luego de que el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, afirmara este martes que si el Gobierno mexicano avanza en expropiar las instalaciones y terminal marítima de Calica a Vulcan Materials, ello no sería un buen mensaje para atraer inversiones al País.

«Hemos planteado el punto de manera genérica al Gobierno de México, incluido al Presidente, de que la confiscación de empresas privadas no es una buena forma de atraer inversiones», respondió Blinken durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.

El senador demócrata Tim Kaine había pedido a Blinken dejar claro que una expropiación afectaría la relación bilateral. «AMLO ha intentado apropiarse de ese terreno en dos ocasiones, incluso con invasiones policiales y militares», planteó Kaine al funcionario en la audiencia.