RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La población mexicana conoció el jueves pasado el plan que el presidente de la república presentó como una reacción a los graves hechos acontecidos en nuestro país. La verdad, a mí me sorprende mucho que se presente exactamente, y como una de las malas bromas de la vida, cuando surgen las informaciones precisamente de la región cuya atención se supone es prioritaria dentro del proyecto presentado, lo que se supo es algo un poco fantasmagórico, un poco impreciso, algo medio invisible, y hablo de los 31 secuestrados y los 11 decapitados de Chilapa. Ahora bien, si sumamos y sumamos, esto ya se acerca a las 100 desgracias humanas, entre los muertos en Iguala, los que salieron de Ayotzinapa y llegaron a Iguala para ser desaparecidos y los de las fosas –ya que cada semana aparecen nuevas–, después de todo eso tenemos ahora la información de Chilapa la cual no está precisada, no determinada, no oficializada por lo tanto no reconocida. Además, esta nota sobre estos desaparecidos, vino de la prensa extranjera, propiamente de la prensa francesa, la publicó el periódico Le Monde. De ahí lo recogieron otros medios.

Hubiera sido muy conveniente, que dentro de la presentación de este plan se precisaran y se clarificaran bien estas cosas, como un elemento de certidumbre; que la Comisión Nacional de Seguridad hubiera presentado al presidente un informe definitivo de si hubo o no ese secuestro masivo que nos pone al parejo de Nigeria. Hay que recordar que en Nigeria secuestraron a 400 muchachitas de escuelas católicas para venderlas y lo cual es un asunto que todavía no se resuelve allá –lo de Boko Haram–. Y por lo visto aquí tenemos también nuestro Boko Haram en Guerrero. Esto sobrepasa los límites de la seguridad pública, entendida únicamente como la vigilancia y la custodia de las personas. Lo que está ocurriendo en Guerrero es gravísimo, pues el día en que Peña presenta su plan aparecen 11 cuerpos ¡sin cabeza! Y en estos dos meses la lista de personas que tienen algún familiar desaparecido ya anda en 250 y de esto Peña no dijo absolutamente nada. Así mismo, los familiares de los jóvenes de la escuela “Isidro Burgos” se han puesto por su cuenta a excavar ante la desesperación de no saber nada ni encontrar a sus familiares.

Por otro lado, hay un elemento que llama mucho la atención y que va a generar una tensión muy fuerte con el Instituto Nacional Electoral, que tiene una cosa peculiar en este país: el hecho de haber convertido la credencial de elector en el documento oficial de identidad de los mexicanos tiene una finalidad, que el ciudadano acuda al Instituto y pida su credencial, o sea un especie de condicionamiento obligatorio, “si te quieres identificar tienes que formar parte del padrón electoral”. Hay una deserción de votantes de más del 40% en todas las elecciones. A la gente no le interesa votar. Le interesa tener el documento pues si no, no puede realizar algunos trámites. Pero esto de hacer por primera vez en la historia de México el registro nacional de población, que eso es verdaderamente, va a tomar mínimo 10 años, pues no hay que olvidar que ya ha habido muchos intentos frustrados para realizar dicho padrón y no se ha podido. Recuerde usted que en el sexenio de Felipe Calderón se trató de implementar esta cédula pero los legisladores priistas se opusieron y no se pudo implementar. Hoy curiosamente serán ellos, los tricolores, quienes impulsen la iniciativa. Con esto los mexicanos vamos a tener nuestro carnet de identidad, como lo tienen en muchas partes del mundo y vamos a tener un teléfono de emergencia -911-, pero ¿quién nos va a contestar? Pues los mismos que están metidos en el crimen organizado y los secuestros. Creo que este sistema nacional telefónico de denuncias si no está conectado a todas las demás instituciones donde en verdad atiendan a la gente, no pasará de ser una buena intención. Pero ante la urgencia de las situaciones como la que se está viviendo en Guerrero, también es plausible decir “vamos haciendo una zona económica de desarrollo, una zona especial, como las cinco regiones de la economía China de Deng Xiaoping, zonas económicamente especiales para el desarrollo, nada más que para desarrollar la costa y la zona de la tierra caliente se va a tener que repoblar. Además, esto nos muestra la ignorancia de Peña Nieto sobre el país, pues dice que es la primera vez que va a haber en el país zonas especiales de desarrollo, y aquí habría que recordar que el Gral. Lázaro Cárdenas hizo exactamente lo mismo en Baja California y en Quintana Roo también hubo una zona especial de desarrollo.

La percepción de gran parte de la ciudadanía es que la clase política no está escuchando al pueblo de México. No hay un receptáculo a lo que está en el clamor popular. Uno de los problemas principales de las autoridades es que no escuchan lo que está pasando. Los ciudadanos escuchamos iniciativas y más iniciativas, que el Derecho va a cambiar todo. Hay un artículo que me llama mucho la atención, el artículo 1° de la Constitución en donde hay un párrafo que dice: “Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos extranjeros que entren al territorio nacional alcanzarán por éste solo hecho su libertad y la protección de las leyes”. Observe usted, estimado lector, el efecto mágico del derecho. Si alguien viene como esclavo, con sus cadenas, en el momento en el que pisa suelo mexicano las cadenas ¡se rompen! Efectivamente, las leyes en México tienen vigencia hasta el último centímetro del territorio nacional pero no observancia, esa es nuestra tragedia. Hay un dato que nos da una idea de la magnitud de nuestra crisis y es un artículo que está prácticamente desde el inicio de nuestra vida independiente, pero resulta que si entendemos por esclavitud trabajos forzados, limitación de movimiento, retención de los salarios, violencia física y sexual, amenazas, deudas, etc., son los que definen, pero resulta que en México hay estudios que señalan que en México hay 270 mil personas en estas condiciones, ¡270 mil esclavos! Estamos, en comparación con los 166 países que componen este estudio, en el lugar 18. Esto se lo menciono para que vea usted qué clase de país tenemos actualmente.

Es indudable que hay un gran diagnóstico sobre lo que está pasando en el país. El evento del jueves del presidente era muy importante porque definiría lo que queda de administración de Peña Nieto. La idea del evento era mostrar certidumbre, todo lo que se dijo sabemos que es verdad. En la mayoría de los diagnósticos todo es cierto. La parte sur del país, las policías municipales, pero después de leer todo lo que leyó el presidente, ¿usted cree que se cumplió la misión de crear certidumbre a partir de las tragedias que se han vivido en el país? ¿Dio calma? ¿Dio certeza? ¿Dio tranquilidad?.¿Dio rumbo?

Creo que hace falta hacer una depuración, una criba de fortalecimiento de más reglas para que el Poder Judicial, tanto de los estados como de la federación, opere como tiene que operar. ¿Por qué? Porque todo lo que es el reclamo, entre otros reclamos que hay de inconformidades y de insatisfacciones de la sociedad mexicana, de los analistas, de los críticos, etc., es que no hay manera de combatir la impunidad y combatir la corrupción si no se hace una auténtica reforma de fondo en el Poder Judicial. ¿Por qué el Poder Judicial? Porque todo el esfuerzo que se vaya a poder hacer con las policías unificadas, con los operativos regionales para ir recuperando y poniendo orden en unas zonas, para la coordinación entre todas las fuerzas y los recursos que el estado cuenta y tiene para mejorar y combatir la delincuencia, tienen al final que ir a parar, siempre, a manos del Poder Judicial, y aquí hay dos ingredientes que es indispensable que se mejoren y transparenten y que sean implacables y no haya concesión alguna en las fallas de estas partes: los ministerios públicos, el federal que es el que depende de la Procuraduría General de la República, y los otros son los ministerios públicos del fuero común, que dependen de los procuradores de los Estados y por consecuencia de los gobernadores. Los ministerios públicos son una pieza fundamental para combatir la delincuencia integrando bien los expedientes para consignar bien a los presuntos culpables y que el Poder Judicial opere como tiene que operar. Además, es verdad que casi nunca los jueces y los magistrados están sujetos a la opinión pública ni al reclamo social, pareciera que es un poder que está ausente, cuando es el que finalmente determina si va o no a pagar por su culpa quien haya cometido delitos y se haya acreditado por los ministerios públicos, por eso esas dos partes son sustanciales, de ahí que me parece que esas dos faltaron en el decálogo de Peña.

También se podría dividir la opinión en lo que el círculo rojo leyó de ese discurso y lo que conlleva, pero también era muy importante el círculo verde, o sea la población, porque el círculo verde es el que está recibiendo los golpes todo el tiempo. El círculo verde estuvo absolutamente ausente de ese discurso.

Se podría resumir que es notoria la falta de credibilidad. Ya vimos actuar al Presidente peor que su esposa, ahora resultaría que la primera dama es mejor actriz comparada con Peña. Da la impresión que no pudieron acordar un pacto y se sentaron el Presidente y sus gentes para trabajar con base en una “lluvia de ideas” en donde las ocurrencias las convirtieron en un discurso, siendo que cuando se va a anunciar algo importante se anuncia una o dos cosas. Y hay algo preocupante. La ley contra la infiltración en las policías municipales es un “Michoacanazo”. Es politizar la justicia de una manera absoluta. Es el peor camino para hacer justicia, porque entre otras cosas, desaparecer policías municipales porque están infiltradas, hay que decir que las personas morales no cometen crímenes, los que cometen crímenes son personas, entonces se debe hacer un mecanismo ágil para fincar responsabilidades. Llevar el mecanismo de desaparición de poderes a nivel de la federación hasta los ayuntamientos es la politización más descarada que puede haber en la justicia así como la destrucción del federalismo. En lugar de poder construir un estado de derecho, es politizarlo y destruirlo de manera importante. Y hay otro punto que tiene que ver más con el ministerio público que con la justicia y que están vinculados. Peña Nieto dice: “Hay que redefinir las atribuciones”. Se entiende que entre ministerios públicos y si está pensando en redefinir atribuciones quiere decir que será darle vueltas o tratar de desenredar un poco el esquema existente. No se debe olvidar que la función del ministerio público es indivisible.

El jueves nos presentaron un plan o proyecto, el cual el propio presidente dijo fue la respuesta a un clamor o emergencia, el cual no va a poder acabar ni siquiera con esa emergencia. Lo único que deberíamos pedir de este plan es, no que impida lo que ya pasó, pero sí que impida nuevos casos como esos y que castigue a los que cometieron los que ya pasaron. O creemos que esta es una fórmula mágica o lo convertimos en una especie de instructivo para la operación del gobierno. Si el gobierno cumple con el instructivo las cosas van a ir bien o mejor, o se van a empezar a atender. Pero si esto se queda únicamente en la presentación entonces nada de esto llegará hasta arriba.

El jueves pasado el mensaje importante nunca llegó. El mensaje que hiciera ver que pronto habrá soluciones importantes que indiquen que los acontecimientos criminales vividos no sucederán una vez más. Lo que sí quedó claro es que todos somos Ayotzinapa, pero muchos nos quedamos con ganas de ver al presidente.

CORRIENTE CRÍTICA DE PENSAMIENTO

En Aguascalientes actualmente las cosas para el PRI no pintan bien, sobre todo en lo que se refiere a su militancia. Me comentan que hay mucha inconformidad y que ya se está organizando una “Corriente crítica de pensamiento” para lo cual ya se cuenta con listas de priístas de todo el estado que se están sumando a esta corriente, la cual tratará de reencauzar ciertas cosas, más allá de los grupos. Que pretenden generar políticas de cohesión. Estos militantes ya se están reuniendo y al parecer no hay cabezas visibles, pues no quieren tener caudillos. Lo anterior me recuerda cuando en el sexenio de Otto Granados se formo UPA, Grupo Unidos por Aguascalientes, conformado por priístas molestos con la dirigencia priísta que en ese tiempo encabezaba Luis Fernando Muñoz. Creo que fue la primera vez que un grupo muy numeroso se rebeló contra las decisiones cupulares del partido tricolor. Hay mucha historia que contar sobre ese grupo que encabezó Armando López Campa. Hoy las inconformidades están levantando conciencias. A ver qué pasa.

Así mismo, estudios de opinión a nivel nacional revelan que si hoy fueran las elecciones, el PRI ganaría 50 distritos de mayoría –de 300 que son–. Y en otros 50 estarían muy competidos. Por lo tanto, se puede augurar ahora un Congreso dividido.