RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El día de mañana es Navidad. Mañana llegamos a la noche más bonita de todo el año. La más esperada en nuestra infancia, pues aguardábamos impacientes la llegada del Niño Dios con los regalos. El celebrar el nacimiento del Niño Dios es un acontecimiento muy hermoso aunque la Nochebuena de este año será muy atípica, muy llena de dolor para miles y miles de familias que en los últimos meses han visto morir a sus familiares a causa de la pandemia. Como quiera que sea el celebrar el nacimiento del Hijo de Dios es motivo de alegría en el alma, en el corazón, pues se renueva nuestra fe lo mismo que la esperanza de un mundo mejor, sobre todo en estos momentos en que la reconciliación con los nuestros lo mismo que con amigos y gente cercana representa un aliciente para iniciar un año 2021 mejor. No sé porqué pero actualmente se siente que el año próximo será mejor, probablemente porque las vacunas ya están por llegar a México, se menciona que esta misma semana y eso significa que la protección de la población comenzará de inmediato y con ello la certeza de que ya no se podrán contagiar, lo que se traducirá en una alegría inmensa pues estábamos a punto de perder la esperanza de volver a vivir como antes: cerca de nuestros familiares y amigos, abrazarlos, saludarlos, etc. Convivir sin pendiente en las fechas importantes, acudir a eventos multitudinarios a gozar de un espectáculo, etc. Aunque hay que decir, no sin cierto coraje, que muchos miles de mexicanos a pesar de la pandemia así han seguido viviendo, sin cuidarse y en consecuencia sin cuidar a los que viven y conviven con ellos; el solo hecho de no usar el cubrebocas es motivo suficiente de desprecio por la vida. Asombra el observar los tianguis, centros comerciales, así como la zona centro colmada de vendedores ambulantes que atraen, a la gente como moscas a la miel que acuden a hacer sus compras de manera desesperada llevando a sus menores hijos sin miedo a infectarse. Lo anterior desde luego que causa asombro, ¿Cómo es posible que no se midan los efectos de actitudes que pueden costar la vida? En lo personal si me causa temor el salir o estar cerca de la gente, por eso trato de solo salir cuando es muy necesario y sobre todo porque en tan solo en los últimos treinta días han fallecido amigos muy queridos, muy cercanos, con los que en algunas etapas de mi vida conviví, tanto en el trabajo como en las actividades deportivas. La tristeza ha sido enorme, pues ver partir a amigos tan estimados lastima mucho. Gente que apenas hacía unos días nos habíamos saludado. Las reflexiones de todo esto son muchas, no han sido pocas las horas de insomnio así como el despertar sin motivo a las 3 o 4 de la mañana y así seguir despiertos hasta el amanecer. La reflexión es que la frase aquella que escuchábamos de niños en un programa televisivo que decían: “¡No somos nada!”, cobra ahora una dura realidad pues nos estamos dando cuenta de que en verdad no somos nada, de un día para otro se puede acabar todo. Por eso creo que la actitud en el modo de vida cambiará mucho en un buen número de personas. Habrá que vivir al máximo como si fuera el último día.

Algo que preocupa mucho es la situación que están viviendo el personal del sector salud: Médicos, enfermeras y enfermeros, camilleros, personal administrativo, etc. Nos hemos enterado cómo ésta situación tan estresante ya ha hecho mella en ellos en varios aspectos de su vida como los emocionales. Hay médicos y personal sanitario con ansiedad, impotencia, frustración, miedo, culpa, etc. Y están afectados también en aspectos conductuales, como hiperactividad, aislamiento, evitación de personas o llanto incontrolado en algunos casos. En aspectos cognitivos muy preocupante, como la confusión o pensamientos contradictorios las dificultades de concentración, de memoria o las pesadillas. Y en aspectos físicos como dificultades respiratorias, sudoración, agotamiento físico, cefaleas o insomnio.

Para lo anterior se podría decir que el consejo para el personal sanitario sería que cuidaran sus necesidades básicas, pues suelen pensar que siempre deben estar disponibles para el otro y que sus necesidades son secundarias, sin pensar que no comer y no descansar produce agotamiento. Así mismo deben descansar y siempre que sea posible hacer algo no relacionado que se encuentre reconfortante, divertido o relajante. Nosotros, los ciudadanos lo que debemos hacer es cuidar, en la medida de nuestras responsabilidades, al personal sanitario con la responsabilidad de quedarnos en casa, sana distancia, cubrebocas y lavado de manos. No hay que olvidar que el personal sanitario es un tesoro en nuestra sociedad, que entre todos, de manera solidaria, debemos de cuidar. Los médicos son seres humanos y tienen límites. La población ve a los médicos como los garantes de su salud, no solamente de su salud física pues en muchas ocasiones se convierten en sus consejeros, como les dan las noticias, como les dan seguimiento. Los médicos son profundamente humanistas, su profesión así lo es también: humanista. Y debemos estar agradecidos de la labor que están realizando. Recuerdo que cuando el Dr. Ismael Landín Miranda fue Jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública en Aguascalientes, que así es como se llamaba lo que ahora es el ISSEA, el lema que utilizó fue “AL SERVICIO DE LA VIDA”, sin duda un lema muy acertado para la labor que realizan los trabajadores del sector salud y que hoy se reafirma con singular énfasis y que ha sido tanta la entrega para salvar vidas que muchos médicos y enfermeras han perdido la vida tratando de salvar las de sus semejantes. Pero como menciono líneas arriba: Ya hay una esperanza fidedigna de que pronto saldremos de esta pesadilla con la vacuna que se comenzará a aplicar en los próximos meses y eso, creo, es un buen regalo de Navidad. Hoy, con esta certeza me complace desearle, estimado lector, que pase una Feliz Navidad en compañía de los suyos. ¡Felicidades!