Con mi abrazo solidario a mi amigo

Salvador Cisneros Munguía y su apreciada familia

en estos momentos tan difíciles.

El tipo de periodismo que ha prestado Carmen Aristegui, en términos generales, es muy valioso y ojalá y encuentre un espacio en donde pueda seguir desplegando sus talentos, sus potencialidades, su valor para indagar y haciendo periodismo de investigación. Pero no podemos obviar los temas actuales que son tres y que se deben de discutir independientemente de los nombres, o sea la marca MVS y del nombre Carmen Aristegui, que tienen que ver con la libertad de expresión, con la ética periodista y con las relaciones entre empresa privada y entre empleado y empleador. Son tres temas muy importantes para este asunto que se están discutiendo en muchos niveles y sectores sociales, y si realmente queremos tener un debate público deberíamos de ir más allá de pasiones, tanto de los que están a favor de la empresa MVS y de los que están a favor de la periodista Aristegui.

Cuando digo que es necesaria una voz pública como la de Carmen no digo que tenga que ser a través del espacio de MVS; si nos fijamos en otros países –en España, en EU, por mencionar dos que nos quedan cerca culturalmente– ¿Qué pasa cuando sintonizamos los canales en EU? Nos queda claro, por ejemplo, que Fox es conservador o republicano, como usted le quiera decir, y hay otras cadenas, como CNN, que son más liberales, más demócratas, más de otro tipo de ideología; lo mismo pasa en España, en donde hay medios impresos y electrónicos que son más de un lado que del otro y todos tienen cabida, la izquierda, derecha y el centro se han sabido allegar con dueños de medios que les dan el micrófono, en radio o televisión; entonces vemos ese espectro de comunicación y en ese sentido habrá algún empresario que quiera prestarle su cabina, su micrófono, su plataforma a Carmen Aristegui; ojalá y lo hagan.

Por la manera en que se ha manejado este asunto, creo que pierden todos, pierde MVS, como empresa de la comunicación, pierde Aristegui y pierden las audiencias. El debate público está perdido. Ya se decidió en el tribunal de los medios que esto es un asunto en contra de la libertad de expresión, es un acotamiento a los espacios independientes, es lo que cataloga, lo que califica, lo que sentencia el tribunal de la opinión pública, a favor de la acusada, desde luego. Ojalá y Carmen Aristegui encuentre pronto el espacio propicio para continuar con su labor reconocida periodísticamente, sólida, válida, para que finalmente no perdamos todos. A la mejor perdió Carmen; seguramente perdió MVS, pero no debe de perder la audiencia. Se desea que todo mundo salga de este diferendo que la propia Secretaría de Gobernación califica como un conflicto entre particulares, y que salga adelante ante la opinión pública y todos salgamos ganando.

Vicente Fox dijo que lo único que busca Carmen Aristegui es más audiencia y popularidad en su programa lo cual no le parece bien. “No estoy de acuerdo con Carmen Aristegui por andar buscando donde está el prietito en el arroz solo para ella tener su programa con audiencia”, dijo el ex presidente de la república.

En lo personal el caso Aristegui me parece una vergüenza; increíble por los dos periodistas que sacaron la mejor historia del periodismo mexicano en muchos años. Una historia como la de la “casa blanca” merece no solo el premio nacional de periodismo, sino realmente alabar a los periodistas y a la conductora que sacaron este tipo de historias. Creo que es la mejor historia que ha sacado el periodismo de investigación de nuestro país en muchísimos años. La comparo desde luego con la historia que sacaron en su momento Carl Bernstein y Bob Woodward por el tema del Watergate, que a la postre llevó a la caída del presidente Richard Nixon, fue una investigación periodística muy seria y Bernstein y Woodward contaron con el apoyo irrestricto de Ben Bradlee, que era el editor del Washington Post en su momento y de la dueña del diario, Katharine Meyer Graham, que recibió muchísimas presiones por parte del gobierno de Nixon para “matar” la historia y ella las aguantó, le dio la confianza a su director editorial, su director editorial le dio la confianza a los periodistas y a la postre se ganaron el premio Pulitzer, que es el premio más importante periodístico en Estados Unidos e hicieron que cayera un presidente. De esto se hizo una gran película: “Todos los hombres del presidente”, con Dustin Hoffman y Robert Redford.

Aquí en México, en lugar de premiarlos a estos periodistas, ¡los corrieron!, los corrió MVS. Creo que sí cometieron un error en el uso de la marca en este asunto del Mexicoleaks, pero los hubieran sancionado con una amonestación, les hubieran quitado algo del sueldo, en fin, pero correrlos cuando estos dos periodistas y la conductora están en las alturas como periodistas, me parece que a lo único que lleva a pensar es que la empresa ya estaba realmente muy presionada con este tipo de periodismo que incomoda al poder. Porque es una realidad que Carmen Aristegui incomoda al poder, nos guste o no. A mí me gusta mucho Aristegui, pero en otras historias me parece que estira mucho el hilo y luego anda muy obsesionada con sus demonios; en fin, pero muchas historias son buenísimas y desde luego, insisto, el tema de la “casa blanca” de Peña Nieto es la mejor historia que se ha producido en el periodismo mexicano en muchos años. En ese sentido me parece una vergüenza que la empresa haya corrido tanto a Daniel Lizárraga como a Irving Huerta y posteriormente a Carmen Aristegui.

¿Hay un problema de libertad de expresión en México? Sí, creo que sí. Y me remito a los hechos, como dicen los abogados, hoy en día están fuera de los medios electrónicos dos de los periodistas más críticos del gobierno de Peña Nieto: Pedro Ferriz de Con y Carmen Aristegui. Ese es el hecho, indudablemente. Tanto Pedro Ferriz, desde una posición digamos de derecha como Carmen Aristegui desde una posición de izquierda han dejado la radio. ¿Qué nos dice eso? Que estaban incomodando al poder. Todavía no tenemos un periodismo como el que ejercía Katharine Meyer Graham en el Washington Post dispuesta a jugársela con sus periodistas. Hay una cita que decía Nixon sobre el Washington Post: “El Post va a tener malditos problemas por esto. Tienen una estación de televisión y van a tener que renovarla. ¡Pues vamos a jugarles duro!” ¡Estaba hablando el presidente de los EU! Esos sí tienen más poder que el presidente mexicano. Graham aguantó la presión y sacó la historia más importante del periodismo norteamericano. En México, ya vimos que es diferente. ¿Qué mensaje nos están mandando con esto las autoridades?

 

LOS RESTOS DE CERVANTES SAAVEDRA

El pasado 11 de marzo, en España, encontraron los restos de Miguel de Cervantes Saavedra y su esposa Catalina de Salazar, estaban enterrados en el convento de las Madres Trinitarias en Madrid, y al parecer se trata de los restos auténticos de este personaje. Mi pregunta sería: ¿Cómo lo van a comprobar? Lo cual sin duda será muy complicado. Aunque opino que para qué tanta ociosidad. También sé que andan buscando los restos de García Lorca lo mismo que los de Cuauhtémoc. Todo lo anterior se inscribe en lo que pudiéramos llamar la “osteoloatría” política. La acción de los huesos que por extensión puede ser la adoración de los cadáveres. ¿Qué tenemos nosotros que ver con personas que murieron hace tantos años? Cervantes fue inhumado aproximadamente en el 1616. ¿Pero eso qué importancia tiene si la lengua española ya nos dice para qué sirven los huesos? Solamente quien no haya leído a otro de los grandes escritores, a don Francisco de Quevedo, podrá ignorar que el destino de los huesos es el amor, por eso en aquello que dice Quevedo: “Polvo serán, mas polvo enamorado”. Ahí está todo. Lo que importa es lo que la gente hizo en la vida y no si pueden encontrarlos como si fueran el tiradero de San Nicolás. O la búsqueda de los 43 de Ayotzinapa. No le encuentro el sentido a esta creencia, desde mi punto de vista, absurda, del olvido de los muertos; yo estoy seguro que los muertos no nos van a olvidar, aunque nosotros pudiéramos olvidarnos de ellos. Por eso, ¿qué sentido tiene que estén buscando algo que no se va a encontrar?

 

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