AGUASCALIENTES ES CUNA, sin duda, de grandes maestros. La vocación magisterial de muchos de nuestros profesores es todavía semejante a una religión, a un apostolado. Y esto lo menciono porque en días pasados tuve la oportunidad de reencontrarme con un ex condiscípulo de la secundaria, el Profesor J. Hilario Martínez Sánchez. A él lo conocí hace ya muchos ayeres cuando estuvimos en la secundaria federal Lic. Benito Juárez, la número 1, que se ubica allá en la calle de Rincón. Del Profesor Hilario, descendiente de una familia muy numerosa, recuerdo que fue muy buen estudiante y desde chico un excelente orador. En los concursos estatales, regionales y nacionales siempre ocupó los primeros lugares.

Recuerdo que cuando se develó la estatua de Benito Juárez en los patios de la secundaria, él fue el orador. En ese tiempo la directora era la siempre añorada Maestra Rosa Guerrero. En el evento estuvieron las autoridades estatales y municipales y el joven Hilario dio una muestra de su excelente oratoria. Desde ahí ya mostraba su amor a la patria así como a los héroes de nuestro país.

HOY HILARIO Martínez es director de una de las escuelas secundarias de más prestigio en la entidad, la calidad educativa de los muchachos que ahí estudian o de los que han egresado, así lo demuestra; eso sin tomar en cuenta a los alumnos que posteriormente han destacado en diferentes actividades de su vida profesional, como por ejemplo el matador de toros que actualmente es la sensación: Joselito Adame. Pues sí, me dio gusto reencontrar a este ex compañero que con el ejemplo ha profesado su amor por la niñez y juventud aguascalentense. Ahora sí que obras son amores y no buenas razones.

CON MUCHO INTERÉS me percaté –vía los noticieros televisivos- del tema de los casi 500 niños que, según la PGR, vivían en condiciones infrahumanas en un albergue de Zamora, Michoacán, llamado “La Gran Familia”. El tema y la historia me mantuvieron ocupado con esta historia que en estos momentos tiene a medio país sumido en una polémica que empezaba desde el miércoles a polarizarse.

Y ES QUE AL PRINCIPIO la versión oficial saturó todas las conciencias hasta el punto de llegar a creer que doña Rosa María Verduzco, “Mamá Rosa”, era un verdadero monstruo con faldas.

Pero luego aparecieron defensores. Uno, por cierto, muy sobresaliente: Enrique Krauze. Nada menos. Y le siguieron otros. El ex-presidente Vicente Fox Quesada y su esposa Marta Sahagún, tuitearon desde Panamá un par de postales. Ambos, cada uno por separado, se solidarizan con “Mamá Rosa” y califican el operativo de brutal y de ser una injusticia.

Para el medio día del jueves, “Mamá Rosa” casi había emparejado los momios.

CIRO GÓMEZ LEYVA Y DENISE MARKER, adoptaron una actitud muy profesional, dándole a la señora el beneficio de la duda. Porque se habla de niños violados y esto se enfatizó en las primeras declaraciones de las autoridades. Poco a poco se fueron aclarando las aguas. Aparentemente, estos abusos sexuales pudieron haberlos cometido algunos empleados en quienes la señora delegó responsabilidades.

Para la comunicadora, es probable que “Mamá Rosa” haya sido rebasada por la edad y por el número cada vez más creciente de niños. Quién sabe. Falta mucho por indagar, por investigar.

Ciertamente, al final del díala verdad tendrá que abrirse camino para situar las cosas en su justa dimensión. Fox y Marta Sahagún reconocen que “Mamá Rosa” cometió errores. Es decir que asumió responsabilidades que ya no podía cumplir. Que encargó el cuidado y la alimentación a personas que no estaban capacitadas profesionalmente y evidentemente tampoco moralmente. Sus errores no los niega la ex-pareja presidencial. Algo de verdad debe de haber en las palabras de Fox y de Marta.

Pero hay una realidad que abruma: en el operativo de las fuerzas federales encontraron ollas y contenedores con alimentos en estado de descomposición. Detectaron niños en condiciones inaceptables tratándose de seres humanos. Descubrieron huellas de mal trato, si bien no golpes y agresiones.

AHORA BIEN: ALGUIEN TIENE que preguntarse por qué en este País existen estas cosas. Por qué el Gobierno hasta ahora hizo caso de denuncias que desde mucho tiempo se venían haciendo. ¿Qué dependencias de Gobierno supervisaban este albergue o como quieran llamarlo?

En cierto modo y toda proporción guardada, este asunto del albergue “La Gran Familia”, me recuerda a la Guardería ABC de Hermosillo. Después de la tragedia, muchos funcionarios deben haberse maldecido por no haber hecho bien su trabajo de supervisión. Es posible que con “Mamá Rosa” todos hayan pensado que las cosas ahí marchaban bien y que la señora era algo así como la Madre Teresa.

Porque han aflorado testimonios que afirman que “Mamá Rosa” fue muy admirada y se le trataba casi con unción, cuando la gente la miraba en las calles. Ahora las autoridades la presentan como un monstruo.

El jueves SE DIFUNDIERON varías fotografías en las que aparece “Mamá Rosa” recibiendo reconocimientos y visitas de Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala. Hay otros donde el entonces Gobernador Leonel Godoy recorre las instalaciones. Es decir, que aquí hay claroscuros, y no es ni prudente ni ético prejuzgar cuando las investigaciones apenas van en su fase preliminar.

Y se me ocurre otra pregunta: ¿Por qué el Estado no es capaz de asumir su propia culpa?

Si hay albergues donde personas civiles se asumen como salvadoras de los desamparados, es porque el Estado le ha fallado a su pueblo, a sus niños. Esto no tiene vuelta de hoja.

ALGUNOS SE HAN ATREVIDO a llamarle autoritarismo. Otros, lo definen como “el rescate de la autoridad presidencial”. Algunos más, sin complicarse la vida, lo denominan “presidencialismo”. Como sea, este País parece encaminarse a una etapa de orden y de disciplina. Sin embargo, aunque los primeros pasos indican que ese es el propósito, uno debe de reconocer que falta mucho camino por andar y muchos entuertos por componer.

¿Hay atisbos de autoritarismo? Según veo yo las cosas, de algún modo los hay. Pero no veo la situación con las características de gobiernos anteriores a la alternancia panista. Es decir, no podemos soslayar la realidad: hoy existe una democracia, imperfecta, todavía “mocha” pero una democracia al fin y al cabo. Lo paradójico es que los que afirman que ha vuelto el autoritarismo, son los mismos que hasta hace un par de años se quejaban de lo blandengues que habían resultado los presidentes panistas.

¿O no acaso le echan en cara a Felipe Calderón su debilidad ante las exigencias y caprichos de Elba Esther Gordillo? Alguna vez le oí decir a un comunicador muy polémico de la televisión por cable, una expresión como ésta: “¡Calderón debería mandar a la Ch… a Elba Esther!”.

LLEGÓ EL PRI A LA PRESIDENCIA y cuando Enrique Peña Nieto mandó reactivar el expediente de Gordillo que la llevó a la cárcel, ese mismo comunicador que calificó a Calderón carente de vocación del poder, dijo que el autoritarismo priísta había regresado a Los Pinos. ¿Quién diablos les entiende?

HACE UNOS DÍAS VI UN programa de debate en la televisión restringida. El tema fue precisamente las medidas que en estos momentos están sobre el tapete de las discusiones. O sea, el castigo carcelario para los que no han entendido cuál es el rumbo que sigue este gobierno de Peña. El caso de José Manuel Mireles es un ejemplo de que a veces con buenas maneras o con negociaciones no se pueden reconocer las cosas que se han enraizado en una comunidad, en un municipio o en un Estado.

Desde luego, uno no deseaque nadie esté privado de su libertad y menos que sufra mal trato por policías que nada saben de política ni de excepciones. Lo cierto es que el Dr. Mireles se ha acostumbrado a la violencia. La abrazó con los mejores fines, casi en forma idealista. Pero en algún momento del camino perdió la idea fundamental que lo llevó a tomar las armas.