RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Estamos a 91 días de las elecciones en las que muchas posiciones que se van a disputar. De las dos mil y tantas que estarán en juego, ha tomado una cierta relevancia en la opinión pública, en los días recientes, la lista de los candidatos a diputados plurinominales del PRI, por varias cosas. Primero, porque se trata de personas conocidas, aun para quienes no están dentro del juego político priista y porque la legislatura que viene es muy peligrosa para el PRI. Evidentemente, aunque César Camacho lo tiene que negar porque es parte de su obligación, el PRI llega en muy malas condiciones a la elección; y más que desgastado, tiene otro fenómeno que es mucho más grave que el desgaste, el desgaste es algo natural, aunque al primer PRI el desgaste no le produjo la disfunción sino hasta 70 años después. Finalmente el PRI perdió las elecciones y como cosa armónica en el historial político, que tanto le gustaba al maestro Duverger que acaba de morir hace poco, por primera vez un gran partido nacional, único, hegemónico, que pierde, regresa. Ese segundo PRI, el PRI que regresó con Enrique Peña Nieto, tiene hoy tantos quebrantos como tenía el PRI que perdió. Porque tiene un elemento que el otro PRI no tenía que administrar y que es el elemento primero de la transición de la pluralidad y de la pérdida del control en la cámara de diputados y el general en el congreso. Entonces era muy fácil ser hegemónico cuando su hegemonía no dejaba espacio para los adversarios y era tan hegemónico que no tenían adversarios. El PAN jamás fue un partido de real oposición. Era un partido declamatorio, testimonial, que se conformaba con lo que tenía, hasta que después vino toda una renovación política internacional que empujó al PRI a ir creando instituciones que le ayudaron a los demás a quitarle el poder al PRI. El PRI fue el que creó todas las instituciones llamadas democráticas contemporáneas empezando por el IFE. Perdió el control de la mecánica electoral. Abrió con la reforma política de Reyes Heroles el juego electoral a todas las opciones y a todas las corrientes políticas, y poco a poco el PRI fue preparando su salida, de la misma manera que gracias a la torpeza incalculable del PAN fue preparando su regreso.

Pero hoy, la realidad, las redes sociales, una prensa descontrolada, y por descontrolada quiero decir que no tiene más control que el que se quiere dar a sí misma en función de los intereses de sus propietarios, que no siempre son los intereses del gobierno, y esta corriente democrática y la eminencia de los derechos humanos, y los nuevos discursos que el PRI no puede compaginar con su pasado, estas muy efectivas invocaciones al autoritarismo, a la regresión autoritaria. Entonces, cada vez que las oposiciones quieren frenar al PRI le sacan la regresión autoritaria, el autoritarismo, con esto de la ley de transparencia; la regresión de la transparencia. Entonces lo amenazan no con su presente, y ya tiene muchos elementos amenazadores, sino con su pasado, como si el pasado no hubiera sido expiado con la pérdida del poder presidencial durante 12 años.

Ante esas circunstancias será muy difícil que el PRI gane la cantidad de diputados que necesita, quizás logre una primera minoría con sus aliados verdes y con algunos de los de Nueva Alianza, y más o menos se mantenga en las condiciones actuales, pero es una legislatura peligrosa porque es una legislatura que le va a decir adiós a Peña Nieto. Son los últimos tres años y las cosas no parecen mejorar, ni en lo económico ni con todo este desastre petrolero, perder los ingresos de una manera brutal, se necesita recortar y ajustar el gasto público y por otro lado el monetarismo férreo que no permite mover la inflación, se tiene un principio de déficit, etc.; todo eso tiene repercusiones y les hace muy difícil el porvenir.

Creo que frente a ese panorama el PRI está haciendo apuestas seguras; por ejemplo, se ha criticado la presencia de Carmen Salinas. Y yo pregunto: ¿Por qué es intelectual y políticamente correcto que hagan delegada de Coyoacán los perredistas a María Rojo, que es una actriz, y no hagan diputada los priistas a Carmen Salinas que también es una actriz? ¿Dónde está la diferencia esencial entre una y otra? Posiblemente que las películas de Carmen son más taquilleras que las de María Rojo. Pero las dos hacen telenovelas, las dos trabajan para Televisa. Las dos hacen lo mismo. Pero una es de izquierda, “sinónimo de progreso”. La otra es del PRI, “sinónimo de regresión”. Entonces, hay un desajuste en la crítica y una falta de capacidad para percibir los fenómenos políticos. Dicen, según estas especulaciones, que Sinaloa va a tener dos gobernadores, porque dicen que Peña quitó a David López para hacerlo diputado porque lo va a hacer gobernador de Sinaloa. ¿De cuándo acá Peña puede hacer gobernador a alguien de ninguna parte? ¿En estos tiempos? La orden del presidente: “usted va a ser gobernador mañana de Sinaloa”. Sí, como no. ¿Y los electores? ¿Y la propaganda’ ¿Y los controles del INE? Pero también va Enrique Jackson. Tan sinaloense y tan diputado uno como otro. ¿Entonces van a ser dos gobernadores? Como si ese mecanismo fuera tan automático.

Después hay una eterna vocación de asociarlo todo con Televisa. Creo que el único que se salva es Tristán Canales, que no lo pueden asociar con Televisa pero que ya lo asociaron con el duopolio perverso. Creo que es el caso de Medina Mora, descalificado totalmente porque su prima y su hermana y Alejandro Quintero. Puro cuento. El caso también de Arely Gómez es exactamente lo mismo. Su hermano trabaja en Televisa, pero ella lleva más de 30 años en el Poder Judicial y nunca ha sido señalada por nada que parezca impropio o indebido, pero es el mecanismo de acomodo de las oposiciones.

Uno le puede pedir cualquier cosa a la oposición, menos que colabore con ellos. Porque desaparecería. Pero se le puede pedir a cualquier gobierno cualquier cosa, menos que obedezca a sus opositores porque entonces el que desaparece es el gobierno. Y el gobierno no va a desaparecer ni le va a hacer caso a sus opositores. Y ese jaloneo se llama el avance democrático. Avancemos, pues, en el áspero sendero de la democracia y aguantemos la conjura de los necios.

 

¿CAMBIO DE DESTINO?

En el tema de la presencia de México en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que es el nombre completo y correcto de esa nación hoy visitada por el presidente Peña Nieto, le comento que dicen que los caminos de Dios son inescrutables. O sea que nadie sabe por qué Dios hace las cosas. Y muchas veces en la política hay caminos inescrutables porque no sabemos cuál es la razón de hacer, o de no hacer, una cosa en las altas esferas de la responsabilidad del estado. A mí, a diferencia de lo que cualquier otro lector de medios pueda decir, no me preocupa demasiado lo que diga el Financial Times, pero sí me interesa sobre manera lo que el presidente Enrique Peña dijo en una entrevista al Financial Times. Habló de algo que en la estrategia de comunicación política es una herejía. Exaltó valores negativos. ¿Cómo que exaltó valores negativos? Bueno, mencionarlos refiriéndose a su propia acción política es exaltarlos porque les da la estatura de una declaración de Estado en una visita de Estado. El presidente dijo que hay desconfianza, pérdida de credibilidad –o incredulidad, que es lo mismo–, y que por eso hay reacciones adversas. A esto le tenemos que llamar inconformidad. Esta inconformidad es un pasivo político. Yo nunca había visto que un presidente hiciera lo que no sé si fue un autorretrato o una autobiografía, pero decir que vive dominado por la desconfianza y la incredulidad es el abatimiento de cualquier indicio de popularidad presidencial en el segundo año, y poquito más, de gobierno. Y después dijo: “estas cosas nos hacen buscar un nuevo rumbo”. Pero no nos dijo cuál. Esta declaración a mí me parece sumamente importante y grave. Finalmente, queda ahí este diagnóstico de que este gobierno de veras va a cambiar; y a mí no me importa si el gobierno cambia el rumbo, pues el rumbo no nos debe importar a los ciudadanos, a los ciudadanos nos debe importar el destino. El rumbo es una cuestión de habilidad y estrategia para sortear escollos y para buscar buen clima. Pero el destino, ¿cuál es el destino del país? Y esta declaración del presidente, hecha al amparo de la presión de un periódico, que le dijo que no entiende y que no entiende, termina diciendo, bueno, pues ya ven que sí entendemos.

La pregunta para nosotros los mexicanos es: ¿De veras el presidente nos anunció a través de la prensa británica que vamos a tener otra forma de gobernar y un destino distinto al que ya se había planeado a través de las reformas y toda la estrategia ya conocida? Esa es la materia sobre la cual debemos observar de aquí al mes de diciembre.