Mircea Mazilu

El 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, una jornada que impulsa los cambios a favor de políticas y acciones que protejan la naturaleza y combatan el calentamiento global. Cada año, desde 1972, ciudadanos y representantes de gobiernos de diferentes países del mundo se reúnen para sensibilizar a la población sobre las conductas humanas que ponen en peligro el futuro de nuestro planeta. Este año el evento se celebró en Estocolmo, Suecia, con el lema “Una sola Tierra”, el mismo que se usó hace 50 años, en la inauguración de este día internacional.

El Día Mundial del Medio Ambiente llama a que las empresas desarrollen modelos sostenibles y políticas de responsabilidad ambiental, a los gobiernos a que promuevan legislaciones que impulsen el reciclaje y defiendan acciones que frenen la contaminación, así como a los ciudadanos en general a que vivan en armonía con la naturaleza y cuiden de la misma.

Noticias ONU recoge en uno de sus artículos las palabras del actual secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien sostiene que “el planeta sigue deteriorándose a pasos agigantados con más de 3 mil millones de personas afectadas por la degradación de los ecosistemas, con elevadas tasas de contaminación que causan unos nueve millones de muertes prematuras cada año y más de un millón de especies de plantas y animales están en peligro de extinción”.

El mismo advierte que “cerca de la mitad de la humanidad ya vive en zonas de peligro climático, por lo que tiene 15 veces más probabilidades de morir a raíz de efectos del clima como el calor extremo, las inundaciones o la sequía” y que “hay un 50% de posibilidades de que las temperaturas mundiales medias anuales superen en los próximos cinco años el límite de 1,5 ºC fijado por el Acuerdo de París. Para 2050 podrían verse desplazadas más de 200 millones de personas por la disrupción climática”.

La legislación ambiental mexicana incluye leyes como la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, Ley General de Vida Silvestre, Ley de Aguas Nacionales, Ley de Productos Orgánicos, Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, Ley General de Cambio Climático, entre muchas otras.

Sin embargo, Luis Eugenio Todd, desde el periódico el Milenio, afirma que “la industrialización, la vialidad mal planeada y la adoración al dios del petróleo han ofuscado nuestra voluntad de combatir la contaminación y el efecto, ya demostrado, sobre la salud de los niños y su pobre aprendizaje, y sobre la muerte prematura de los viejos. Mientras eso sucede, algunas empresas siguen contaminando en la noche, otras sí creen en las energías eólica y solar, pero no hay armonía, que sí se está buscando en lo político, que es mucho menos importante que el medio ambiente y el futuro de nuestros hijos y nietos”.

Por otro lado, Pascual Hernández Mergoldd, desde El Economista, comenta que nuestras actuales autoridades, además de detener las acciones referentes al cuidado del medio ambiente, “decidieron obstaculizar la generación de energías limpias, bloquear la inversión en la materia y reducir la inversión pública en materia de agua y saneamiento”.

No obstante, nosotros los ciudadanos no tenemos que esperar a que las políticas gubernamentales combatan los problemas relacionados con la contaminación y el medio ambiente, sino tomar conciencia sobre la importancia del cuidado de nuestro planeta y actuar por nuestra cuenta, plantando árboles, reciclando la basura, utilizando el transporte público, consumiendo agua responsablemente y usando racionalmente la energía, entre muchas otras prácticas que garanticen la sostenibilidad y el bienestar de “nuestra casa” y de las futuras generaciones que la habiten.

Mircea.mazilu@gmail.com

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