Mircea Mazilu

Desde 1967, cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, una jornada que, como su nombre indica, promueve la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y escritura entre la población mundial como medio para alcanzar el desarrollo personal, al mismo tiempo que promover la equidad e inclusión.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en el mundo existen actualmente más de 750 millones de adultos que no pueden leer y escribir. Al mismo tiempo, más de 260 millones de niñas y niños no van a la escuela. Además, se calcula que como resultado de la pandemia, unos 24 millones de estudiantes de primaria o secundaria nunca volverán a clases.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tiene entre sus objetivos “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, precisando en su objetivo 4.1 que todas las niñas y todos los niños deben terminar los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria.

En México, según datos del Censo de Población y Vivienda 2020 de INEGI, hay 4.4 millones de personas de 15 años y más que no saben leer ni escribir, lo que corresponde al 4.7% de la población nacional a partir de esta edad; se trata de una cifra alentadora, teniendo en cuenta que en 2000 el 9.5% de los mexicanos eran analfabetos y en 1970 el 25.8%.

Según el periódico El Universal que, a su vez, recoge información del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “la población indígena tiene tres veces más probabilidades de no saber leer ni escribir que el resto de los mexicanos”. Los principales motivos de esto lo constituyen el desconocimiento del idioma español y la falta de tecnología. Las entidades federativas con mayor porcentaje de población indígena analfabeta son Guerrero, Chiapas y Nayarit.

Asimismo, cabe mencionar que la República cuenta con el Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT) y el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) como organizaciones que promueven la alfabetización de los mexicanos.

Llegados a este punto, valdría la pena recordar los objetivos del actual Programa Sectorial de Educación (2020-2024), los cuales buscan garantizar el derecho de la población a una educación equitativa, inclusiva, intercultural e integral; garantizar una educación de excelencia, pertinente y relevante en los diferentes tipos, niveles y modalidades; revalorizar a las maestras y maestros como agentes fundamentales del proceso educativo; generar entornos favorables para el proceso de enseñanza-aprendizaje; y fortalecer la rectoría del Estado y la participación de todos los sectores y grupos de la sociedad para concretar la transformación del Sistema Educativo Nacional.

El alfabetismo es la base de la educación y ésta es la llave para alcanzar una mejor calidad de vida. O, tal como lo dijo Nelson Mandela, “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Por ende, si queremos lograr un mundo mejor, tenemos que seguir impulsando la educación.

Mircea.mazilu@hotmail.com