Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, la entrega de hoy será una reflexión en torno al Reconocimiento Especial que recibiré este día por parte del Consejo Consultivo de Abogados de Aguascalientes con motivo del Día del Abogado; en esta edición entre varias categorías en las que profesionales del derecho serán reconocidos por su trayectoria, he sido designado por parte de dicho órgano colegiado para recibir uno de ellos, el motivo: las aportaciones que he vertido semanalmente en esta sección en torno al sector agua, que es una parte de lo que he realizado en este ámbito, ya son dos décadas en las que ocupando cargos en el Gobierno de otra entidad federativa formé parte o me responsabilicé de la dirección o coordinación de grupos de trabajo o proyectos, iniciativas de ley, proyectos de reglamentos nacionales, estatales, locales o a nivel de cuenca, convenios, contratos, acuerdos, decretos, programas sectoriales y especiales, reglas de operación, generación de plataformas y espacios de políticas públicas y gobernanza. Años después comencé con esta columna y colaboraciones en otros medios de comunicación, todo en el sector hídrico.

Mis colaboraciones han sido enfocadas a la gestión y administración del agua, así como a la forma en que debe articularse, todos esos rubros se deben vertebrar en torno a un marco legal (aquí es donde entra el derecho); lo anterior, es porque al derecho público le compete el bien nacional que es el agua, así como la prestación de los servicios de agua. Pero hay algo más, el desempeño de la autoridad se encuentra sujeto a un orden jurídico, recuerden: “Sobre la Constitución no hay nada y bajo la Constitución todo”, lo dijo José María Iglesias, ministro presidente de la Corte, aunque a algunos se les olvide.

El principio de Legalidad establece: “La autoridad sólo puede realizar lo que la ley le permite y el ciudadano lo que la ley no le prohíbe”, se habrán dado cuenta que suele ser olvidado, pero en derecho público este principio nos rige, y el desempeño de cualquier autoridad debe ser apegado a derecho, así que el sector agua no es la excepción. Vamos ahora a la reflexión de lo que es para mí este reconocimiento. Cierto que tiene varias connotaciones pero para mí que no ejerzo la abogacía porque no litigo, me hace recordar una escena en unas de mis clases, en la materia de Teoría General del Proceso nuestro maestro era el notario José Padilla Cambero, en una ocasión se dirigió a él nuestro compañero Pedro Aquiles López Durón y le llamó “abogado”, a lo que el profesor le respondió con su voz grave y paseando la lengua en la bóveda de su boca, ese era un tic muy común de él: “yo no soy abogado, porque no litigo”, cierto, era notario.

No ejerzo la abogacía desde hace tres décadas, pero mi desempeño desde el IEA fue en torno al Derecho Administrativo, el cual terminé ejerciendo bajo la dirección de Jesús Álvarez Gutiérrez en la administración de Otto Granados, para mí esto fue fundamental, aprendí una visión que marcaría mi vida profesional, “menos retórica y más resultados; soluciones, no justificaciones”, esto sería para mí una filosofía que en mi ingreso años después en el sector agua en Jalisco, me permitió ascender, un foráneo sin grupo político, en siete meses dejé mi cargo de Director de Normas Administrativas para sumarme a los proyectos clave, ahí inicio mi adicción por el agua, así como le denomina mi ex jefe directo y maestro del sector, el Ing. Emiliano Rodríguez, un equipo fundamental con el Ing. Enrique Guzmán Ortega, todos bajo la dirección general de Enrique Dau. Mi participación fue no llevar ni ofrecer pretextos, al escritorio o la mesa de análisis se llevan soluciones o sus alternativas. Igual fue mi relación con otros destacados del sector como el Ing. Alfonso Rodríguez Ferreira y el Ing. Salvador Delgado y muchos más. Así como la experiencia en varios municipios, el último fue Jesús María bajo una dirección seria y profesional con el Arq. Noel Mata.

Pero antes de esto, mi origen en el derecho parte de mi bautizo en mi Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, en su departamento de Derecho del cual sigo formando parte pero ahora como docente. Por eso este reconocimiento lo dedico a mis compañeros de Generación 84–89 “Otto Granados Roldán”, hay un espacio de nostalgia porque no se los puedo comunicar a mis compañeros Froylán Macías Alvarado, Saúl Lara Estrada, José Antonio Colín, Raúl Chávez Vela, Raúl Arenas Martínez y Miguel Pérez Reséndiz quienes se nos adelantaron. ¿Por qué se los dedico? Porque sería ingrato de mi parte pensar que me hice sólo y de la nada, las vivencias nos marcan, el compartir aula cinco años, compartir con nuestros maestros que nos acompañaron, con nuestro entonces rector y profesor Efrén González Cuéllar, el Srio. general Pepe Andrade, y muchos maestros más a quienes les guardo afecto y agradecimiento. Lo que soy y lo que he logrado y la forma en la que concibo e interpreto la vida y las realidades es resultado de mis vivencias e interacciones. Hoy podré ver a mis compañeros Juan Manuel Flores Femat, Gabriela Espinoza Castorena y Patricia Escalante.

Antes de terminar, agradezco a un viejo amigo, al licenciado Erich Monroy Sánchez y al Consejo Consultivo de Abogados por la gentileza de otorgarme el reconocimiento, mi agradecimiento no será sólo con la habitual palabra, sino anunciándoles que hay proyectos editoriales en puerta que confío serán aportación al sector agua y al derecho, creo esa es la mejor forma de agradecer a este organismo colegiado, a mi formación profesional, mi región y mi país. Agradezco a mis mujeres, mi madre Iliana, a Sonia, Fabiola y Valeria, a mis hermanos Manuel, Marco, Crimilda, Laura y Gerardo. A este espacio semanal en El Heraldo de Aguascalientes. Gracias a todos. Volveré la siguiente semana como siempre con el propósito de aportar políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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