En vísperas de la celebración del Día de Reyes, que se celebra este sábado 6 de enero, el sacerdote Carlos García Zavala ofreció una perspectiva sobre el significado religioso de esta festividad, conocida como la Epifanía del Señor. Ésta representa la ‘manifestación de Jesús’ y es un momento de reflexión profunda en la fe cristiana.

Respecto a la tradicional Rosca de Reyes, García Zavala lamentó que se haya transformado en un juego, perdiendo su significado original de proteger al Niño Jesús de la maldad de Herodes. Originalmente, quien encontraba la figura del Niño Jesús en la rosca asumía la responsabilidad de cuidarlo durante un año, una tradición que se ha ido perdiendo.

Contrario a la creencia popular, el sacerdote señaló que la Biblia no menciona explícitamente a tres reyes magos, sino a magos de Oriente. Inspirado por las enseñanzas del Papa Benedicto, estos magos representan a hombres en búsqueda de la verdad, guiados por los astros. Esta narrativa simboliza la importancia de buscar la verdad más allá de las influencias contemporáneas y superficiales.

Agregó que el Día de Reyes debería inspirar una guía en la fe y en los valores que dan sentido a la existencia humana y a la sociedad. Esta festividad no sólo es una celebración para los niños, sino también un recordatorio de que Dios es el salvador de todos, sin distinción.

Mencionó que en México, así como en otras partes del mundo, esta festividad implica tradiciones como la entrega de regalos y la celebración litúrgica. En México, por ejemplo, la festividad litúrgica se traslada al domingo posterior a la Sagrada Familia, independientemente de que el 6 de enero caiga en sábado, como ocurre este año.

Además, el presbítero abordó el simbolismo de los regalos en esta fecha, relacionándolos con la alegría y salvación que Dios ofrece.

Finalmente, el sacerdote detalló el significado de los regalos ofrecidos por los magos:

  • Oro como símbolo de realeza.
  • Incienso como representación de divinidad.
  • Mirra reflejando la humanidad de Jesús.

Estos elementos juntos subrayan la figura de Jesús como Rey, Dios y hombre, resaltando la profundidad del mensaje de la Epifanía.