Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

INICIÓ LA CONVENCIÓN GENERAL EULALIO GUTIÉRREZ: DE ELLA EMANARÁ LA FELICIDAD DE LA PATRIA GENERAL ANTONIO VILLARREAL: VENIMOS AQUÍ CONMOVIDOS POR LA DESESPERACIÓN

Aguascalientes, Ags., a 10 de octubre de 1914.
La Convención Militar Revolucionaria comenzó hoy sus trabajos en medio de los mejores augurios de solución para el problema que separa a la familia revolucionaria.
Desde temprana hora, una gran cantidad de personas ocupó las inmediaciones del Teatro Morelos, en espera de los delegados, quienes fueron aplaudidos conforme se presentaron en el lugar.
Hacia medio día, a un costado del coliseo fue instalada una banda militar de música, que alegró el momento y le dio una gran solemnidad.
La reunión inició a las 15:55 horas, con la lectura del acta de la sesión anterior, la suspendida en México el día cinco pasado, e inmediatamente el delegado Dusart inquirió a la presidencia sobre si esta Convención es continuación de la celebrada en la capital del país o es otra.
La Mesa Directiva evadió contestar y el secretario se limitó a informar que únicamente estaba leyendo el acta de la última sesión de México. La cuestión no fue discutida y a continuación se procedió a elegir Mesa Directiva provisional, para que se encargue de resolver lo relativo a las credenciales.
Los elegidos fueron Antonio Villarreal, con 38 votos, para presidente; José Isabel Robles -tal vez el más joven de los ahí presentes, con 23 años- y Pánfilo Natera fueron electos vicepresidentes. Ambos militares obtuvieron 47 y 26 votos, respectivamente. Los secretarios son Samuel M. Santos -55 votos-, Marciano González, con 37, Federico Montes, con 33 y Mateo Almanza, con 33.
Después de los correspondientes aplausos, el general Eulalio Gutiérrez, en su calidad de presidente saliente, tomó la palabra y declaró: “En nombre de la Convención os entrego esta bandera, que debe guiar al Ejército Constitucionalista por el buen camino, y que haréis protestar a todos los compañeros y a nosotros mismos que juraremos todos cumplir y hacer cumplir los acuerdos de la Convención, de los cuales emanará la felicidad de la Patria”.
Luego que los aplausos se acallaron, el nuevo presidente de la Asamblea, general Antonio Villarreal, hizo uso de la palabra y dijo: “Compañeros: me ha sido entregada esta bandera como el lazo de honor que debe unir estrechamente a todos los que aquí nos hemos reunido, en estos momentos angustiosos, para deliberar sobre el porvenir de la Patria.
“No ha habido en esta Convención estallidos de entusiasmo -continuó Villarreal-; hemos venido más bien conmovidos por una desesperación y una desesperanza, como agobiados por el peso enorme de las responsabilidades que sobre nosotros gravitan, como que de nuestras manos, de nuestras decisiones, de nuestro criterio, de nuestro honor, depende que la Patria se salve o que desaparezca bajo el dominio extranjero; es por eso que al recibirla, quisiera que todos nosotros ante ella protestáramos con el corazón y la conciencia, que velaremos por los santos intereses de la Patria, que nos inspiremos en altos principios de moral para resolver los problemas que aquí se presenten y que sabremos cumplir como hombres buenos y como hombres de honor la palabra que aquí empeñamos”.
Acto seguido, los delegados aprobaron la proposición de Enrique Paniagua y José Benignos, en el sentido de que cinco delegados integren la Comisión Revisora de Credenciales. Los elegidos fueron Lucio Blanco, con 83 votos; Eugenio Aguirre Benavides, con 88 votos; Felipe Ángeles, con 50; Ramón Iturbe, 60; y Esteban Márquez, 56.
Luego, el delegado Eduardo Ruiz propuso que se suspenda la sesión para reanudarla el próximo lunes, y así la comisión pueda trabajar, supuesto de que no hay nada a discusión. Nadie hizo caso y la Comisión procedió a recibir la documentación correspondiente.
Después, varios representantes hicieron la siguiente proposición: “Se manifieste a la nación que la Revolución, por sus delegados, se ha unido a deliberar amplia y libremente en esta ciudad para dar cumplimiento a sus promesas”.
En el momento de discutirse, Guillermo Castillo Tapia declaró que había una proposición pendiente de la Mesa Directiva anterior, en el sentido de que todos los presos políticos de Carranza, Maytorena y Villa fueran puestos en libertad. Eduardo Hay opinó que los telegramas que deban enviarse para que esta propuesta se cumpla, no deben ser de súplica, sino de orden “porque las resoluciones de esta Asamblea son soberanas” -dijo-.
Dusart declaró que no era posible discutir esto antes de analizar las credenciales, de otra manera sería ilegal. Eulalio Gutiérrez salió al paso y dijo que “las determinaciones de todos los jefes constitucionalistas que estamos aquí no son ilegales, forman un núcleo en toda la República y son suficientemente fuertes para imponerse e imponer justicia”. Castillo Tapia pidió que el texto se reforme eliminando el término “Convención”, ya que mientras no se discutan las credenciales no puede ser Convención. La proposición se aprobó con el agregado, no sin alguna oposición.
Se regresó al asunto de los presos políticos con una propuesta de Eduardo Hay, Eugenio Aguirre Benavides, Ramón Iturbe, y otros, para que se ordene la liberación de los detenidos.
A continuación, Rafael Buelna propuso que una vez nombrada la Comisión Revisora de Credenciales, se le den instrucciones a las que deberá sujetarse para aceptar o rechazar dichos documentos. El objetivo es determinar quiénes tienen derecho de estar ahí y quiénes no.
Luego de aprobarse la mencionada propuesta, David Berlanga y Carlos Prieto propusieron los siguientes criterios: “Que tengan derecho a asistir los gobernadores de los estados y territorios; los jefes constitucionalistas que tengan mando de más de 1,000 hombres. Los gobernadores y jefes podrán hacerse representar por delegados, siempre y cuando éstos hayan combatido con las armas en esta revolución, con fecha anterior a la toma de Zacatecas”. La proposición fue desechada.
Por su parte, Gregorio Osuna propuso los siguientes parámetros: “Formarán parte los generales plenamente identificados, tengan o no mando de fuerzas, los gobernadores y jefes políticos de los territorios federales; los comandantes militares de regiones o zonas con mando de fuerzas. Cada una de las personalidades anteriores podrá asistir por sí o por medio de representante, con tal que éste pertenezca también al Ejército Libertador”. La proposición fue aprobada y luego se discutió en lo particular. Se desechó la tercera condición y se aprobó la última parte.
Antonio Villarreal pidió que en los casos en que haya duda, la comisión dictamine lo procedente y los someta a la aprobación de la Asamblea. Luego de una larga discusión se aprobó.
Gregorio Osuna sugirió que se suspenda la sesión hasta el lunes. El ciudadano Arturo Lazo de la Vega declaró que: “No debe aprobarse la proposición del señor Osuna, porque nosotros no hemos venido aquí a pasearnos. Debemos aprovechar todos los minutos de la noche y no debemos hacer esto; debemos seguir trabajando toda la noche”.
Eduardo Hay terció con la siguiente propuesta. “Que se suspenda la sesión; que mañana trabajemos, que hoy en la noche y mañana trabajen los señores de la comisión, y que pasado mañana se reanude la sesión y trabajemos, si es necesario, hasta las 12:00 de la noche. Esto no tiene por objeto pasear, sino ordenar nuestros trabajos, y para no hacer discusiones que tengan lugar en ausencia de los comisionados, que tienen derecho y obligación de estar aquí durante las sesiones”.
Osuna retiró su propuesta y David Berlanga presentó otra en la que pidió el nombramiento de una Comisión de Reglamento, que finalmente fue rechazada. Acto seguido pidió que se traiga el reglamento de la Cámara de Diputados, a lo que Paniagua se opuso diciendo lo siguiente: “Supongamos que tenga 200 artículos; no somos nosotros los que vamos a estudiarlos”.
Al desecharse la proposición de Osuna, Berlanga sugirió que cuando menos las proposiciones se presenten por escrito. Del otro lado del patio de butacas le gritaron que comenzara haciendo su proposición por escrito. Sin embargo, la propuesta fue aprobada.
Castillo Tapia sugirió que no se le permita a ningún orador hacer uso de la palabra por más de media hora; Berlanga le contestó que la hiciera por escrito.
Samuel M. Santos pidió que mañana haya junta a las 15 horas. Eduardo Hay preguntó a la Comisión Revisora de Credenciales si sería posible esto. Lucio Blanco contestó en su nombre pidiendo que se fije la sesión para pasado mañana.
La sesión se suspendió, no sin la recomendación del general Eugenio Aguirre Benavides, de que cualquier credencial que llegue después sea llevada al Hotel Bellina, en donde trabajarán en los dictámenes correspondientes. El acuerdo final fue que se reanuden los trabajos el lunes 12 de octubre a las nueve horas. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com .