Jorge Cano
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los gobiernos locales han dejado de solicitar financiamiento para obras públicas.
Estos proyectos han pasado a segundo plano entre el proceso electoral y la menor fortaleza por la crisis.
Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sólo un estado y un municipio han contratado deuda con fines de infraestructura -denominada de inversión pública productiva- en el primer trimestre del año.
Se trata del Estado de Nuevo León que reporta un crédito para obra pública por mil millones de pesos contratado con BBVA con fecha de vencimiento en el 2041.
Además el municipio de Álamos, Sonora, que contrató un crédito de un millón 850 mil pesos con el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) a pagar hasta 2026.
El año pasado, 4 estados y 31 municipios registraron 12 mil 413 millones de pesos.
En 2020 para estas fechas, Michoacán, Oaxaca, el Estado de México y Nuevo León ya habían contratado más de mil millones para obra pública.
Así, las contrataciones para financiar este tipo de proyectos de largo plazo se desplomaron en 92 por ciento.
Este monto de contratación para un primer trimestre no había sido tan bajo desde 2017 cuando se contabilizaron 242 millones de pesos.
Las contrataciones de deuda productiva han estado limitadas en primer lugar por la antesala del proceso electoral, aseguró Omar de la Torre, analista de finanzas públicas subnacionales de Standard and Poor’s (S&P).
En 2021 habrá procesos electorales en todos los estados de la República. A nivel subnacional se elegirán 15 gobernadores, 30 congresos estatales y mil 900 ayuntamientos.
“El hecho de que tengamos 15 estados con elecciones, si es que tienen pensado contratar créditos de largo plazo (las entidades subnacionales) para obra pública lo van a hacer las nuevas administraciones. Las contrataciones se verán en el segundo semestre del año”, afirmó.
S&P espera que al cierre del año la deuda en general a nivel subnacional aumente en 10 por ciento, debido a los menores recursos presupuestarios que enfrentan las entidades en 2021. De hecho, el Estado de México y Morelos tienen procesos abiertos de licitación para deuda productiva.
No obstante, con procesos lentos de licitación y ejecución de los créditos, los gobiernos salientes no tienen incentivos para pedir préstamos a inicios del año, que acabarían siendo ejecutados luego de su gestión, explicó.
Las menores inversiones productivas, abonarán a la lenta recuperación económica de los estados en el primer semestre del año, apuntó de la Torre.