Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

La oposición en Bolivia se moviliza contra la detención de la ex presidenta Jeanine Áñez… (elpais.com).

Comentario:

“Cacería de brujas,” “Persecución política,” “Venganza,” son algunas de las expresiones que se pueden asignar a lo que está ocurriendo en Bolivia. La expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, ha sido detenida bajo la acusación de “sedición, terrorismo y conspiración” y sin algún proceso aún, ya fue sentenciada a cuatro meses de prisión preventiva. El hecho clave fue que ella quedó como presidenta luego de un supuesto golpe de estado en 2019. ¿Cuáles son los hechos en Bolivia? ¿Áñez merece la cárcel o es perseguida injustamente?

Comencemos por establecer que, en su momento, 2006, Evo Morales ganó las elecciones limpiamente y fue reconocido como el primer presidente de origen indígena. Fue bien recibido por la gente y obtuvo un segundo término en la presidencia. Tuvo un tercer período, pero como la Constitución de ese país sólo permite dos términos, tuvo que recurrir a un tecnicismo de que uno de los dos primeros períodos había sido más corto. Pasó y la gente lo aceptó.

Deseaba un cuarto período y le pareció fácil recurrir al pueblo ya que la Constitución no se lo permitía. Organizó un referéndum preguntando a la gente si podía volver a ser candidato. Para su sorpresa, aún cuando contaba con mucha popularidad, la respuesta fue NO. Él ya estaba encarrerado y decidió competir de todos modos. A pesar de que fueron cuestionadas las elecciones y hubo acusaciones de fraude, Morales supuestamente ganó el cuarto período y se quedó en la presidencia.

Pero mucha gente ya no lo admitió y multitudes salieron a las calles a protestar un fraude. Además de que ya estaba incurriendo en la inconstitucionalidad. Al ver gente en la calle, Morales invocó a sus partidarios pidiéndoles que salieran a apoyarlo. Se generó un caos y hubo múltiples choques entre manifestantes. La situación estuvo tan mala que un general del ejército le sugirió a Morales que se hiciera a un lado. No hubo tanquetas, toma de palacio o detención del ejecutivo. Morales tomó un avión rumbo a México.

Con la presidencia vacante, se buscó en la línea de sucesión a quien le correspondería ser el interino. Porque no solo renunció Morales, sino varios ministros. La bolita quedó en Jeanine Áñez, una senadora de oposición. Ella no parece haber tomado parte en ninguna intriga o en los hechos mencionados arriba. Casi se puede decir que le tocó la rifa del tigre. Fue nombrada presidenta y ejerció conforme a la ideología de su partido, en nada semejante a la del partido de Morales. Duró menos de un año, convocó a elecciones y entregó la presidencia a Luis Arce, cercano a Morales.

En Bolivia existen dos posturas: los que piden la liberación de Áñez alegando “No fue golpe, fue fraude” y los seguidores de Morales clamando “No es venganza, es justicia.” Luego de revisar los hechos me decanto más por creer que acusar de terrorismo a Áñez es por demás injusto.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

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