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Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Conforme las escuelas reciben de vuelta a sus estudiantes, algunos distritos escolares de Estados Unidos están implementando programas de inteligencia artificial para detectar si los menores están en riesgo de hacerse daño a sí mismo o a los demás.
Estos software están diseñados para escanear las comunicaciones de los alumnos y sus búsquedas web en los dispositivos o las redes de internet de la escuela en busca de signos de ideación suicida, violencias hacia compañeros y acoso, publicó el sábado The Wall Street Journal.
«Cuando la inteligencia artificial reconoce ciertas frases clave», señala el medio estadounidense, «estos sistemas generalmente envían una alerta a los administradores y consejeros escolares, quienes luego determinan si se justifica una intervención con el estudiante y los padres».
Diversos distritos escolares han implementado estos programas desde hace tres años para prevenir tiroteos escolares, pero su uso ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta para detectar diversos problemas de salud mental como ansiedad, depresión y trastornos alimenticios.
«Los administradores escolares dicen que dicha vigilancia es más importante que nunca, ya que los estudiantes regresan al aula después de 18 meses de estrés, incertidumbre y pérdida relacionados con la pandemia», indica el medio.
Por otra parte, los críticos señalan que es una violación a la privacidad y libertad de los estudiantes.

DETECTAR A TIEMPO

Hina Talib, especialista en medicina adolescente en el Children’s Hospital de Montefiore en Nueva York, invitó a los padres a detectar la angustia emocional de sus hijos antes de que los programas informáticos lo hagan, con ayuda de estas recomendaciones:

1. Comenzar temprano. Habla con los hijos sobre salud mental desde corta edad, pues incluso niños muy pequeños pueden tener pensamientos de autolesión.

2. No temer al tema. Aunque a algunos padres les preocupa hablar de autolesiones o suicidio porque creen que puede motivarlos a lastimarse, ocurre lo contrario. Los menores se sienten aliviados de tener a alguien con quien hablar.

3. Iniciar la conversación. En lugar de preguntar directamente cómo están, encontrar un motivo para abordar el tema. Cuando se les pregunta su opinión, les ayuda a abrirse.

4. Preguntar por sus compañeros. En vez de hablar sobre ellos, una buena idea es preguntarles a los demás.

5. Acercar la ayuda. Así como se colocan números de vecinos o familiares para cualquier emergencia, es importante que el hijo sepa que hay alguien a quién llamar si lo necesita.

6. Pedir soporte. Si se percibe que el hijo tiene algún problema, pero no lo expresa con los padres, se sugiere pedir apoyo a un tercero de confianza, como un maestro o familiar.