Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Desde que contrajo Covid-19, Reina Guadalupe Gil ha sufrido fatiga constante.
La estudiante del IPN resalta que es evidente la diferencia entre el antes y el después de la enfermedad, ahora todo el tiempo está cansada.
La mujer de 28 años señala que el 8 de diciembre pasado, por el cumpleaños de su tío, su familia se reunió y después iniciaron los síntomas.
Aunque fue dada de alta, le persiste un dolor en el pecho que le ha dificultado caminar la cuadra larga que debe transitar para tomar el microbús.
“Ahorita que estoy hablando por tiempo prolongado me canso. Me duele del lado del pecho, pero no es la parte de enfrente, es la parte de atrás. El dolor aparece sobre todo cuando hace frío y cuando camino mucho”, señala la habitante de Huixquilucan, Estado de México.
“Las escaleras que antes no me costaban mucho trabajo, ahora sí”, agregó.
Confiesa que le da miedo volver a las clases presenciales, y ver que la gente está relajando las medidas.
“Me contagié y eso no me garantiza que no vuelva a contagiarme y me da mucho miedo porque dicen que cuando te vuelve a dar hasta es peor y me siento como abrumada, como insegura porque todavía traigo afectación”, expuso.
Pese al cansancio de actividades y fatiga, comentó, se inscribió en la brigada de vacunación convocada por el IPN, pues asegura, eso le ayudará a que la población se proteja y existan menos contagios.
“Advierten que es una situación de riesgo porque nos vamos a exponer a eso, sabes que hay muchos asintomáticos, a veces ni ellos lo saben, pero siento que de alguna manera tenemos que hacer algo”, considera la alumna de Ingeniería Bioquímica.