Iris Velazquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Debido a la mejora en el estado de salud del Cardenal emérito Norberto Rivera, quien fue detectado con Covid-19, el sacerdote ha sido desintubado.

Tras más de dos semanas de haber sido hospitalizado por complicaciones con el virus, quien fue el titular de la Iglesia católica por más de 22 años, alcanzó la mejoría.

Hugo Valdemar, ex vocero de la Arquidiócesis Primada de México, comunicó esta mañana a través de sus redes sociales este avance en el estado de salud del Cardenal.

“El señor Cardenal Norberto Rivera ha sido desintubado el día de ayer, permanece en cuidados intermedios y continúa una mejoría en general. Sigamos orando por él. Reporte del 28 de enero”, expuso.

El lunes 18 de enero, a casi una semana de ingresar al nosocomio, registró complicaciones, al grado de que se le haya otorgado la extremaunción.

Del 12 de enero a la fecha ha estado en dos hospitales. El primero fue el Hospital Ángeles Mocel, del que tuvo que ser trasladado a otro, debido a las complicaciones para pagar los gastos médicos.

Durante ese periodo han surgido desacuerdos con la Arquidiócesis mexicana.

Mientras el Padre Valdemar ha reprochado que la organización a cargo del Cardenal Carlos Aguiar Retes se ha negado a pagar los gastos médicos de Norberto Rivera, ésta ha aseverado que se le han ofrecido servicios hospitalarios que se encuentran dentro de su red de centros de salud.

El ex vocero ha reprochado el posicionamiento de la Iglesia, al considerar que hizo ver como capricho el que el Cardenal emérito haya acudido a un hospital privado, cuando él no fue notificado ningún cambio en el seguro.

“Entonces me parece que el comunicado es además de mentiroso, ¡es falso! Es muy grosero en el trato al señor Cardenal, porque lo expone poniéndolo como alguien irresponsable, que quiso hacer su capricho, lo cual no es cierto”, comunicó a este medio el pasado fin de semana.

La insistencia para Rivera Carrera, refirió Valdemar, es que la Arquidiócesis asuma su responsabilidad con quien representó a la comunidad católica por más de dos décadas.