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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Gobierno federal sabía desde 2019 que las dos terminales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tienen problemas serios de hundimiento y deslizamiento, pero aún así el Presidente Andrés Manuel López Obrador decidió mantenerlo operando por tiempo indefinido al cancelar la terminal de Texcoco.
Desde marzo de ese año, el AICM solicitó 196 millones de pesos para la realización de 11 estudios de preinversión necesarios para enfrentar lo que describió como «daños estructurales» en ambas terminales, que requerían trabajos de reestructuración y reforzamiento de cimentación.
Según las respectivas cuentas públicas, los estudios iniciaron en 2019, pero la gran mayoría se hizo en 2020, con un costo total de 182 millones de pesos.
En la ficha técnica del proyecto de inversión de 2019, el AICM informó que el principal daño se ubicó en las juntas y conexiones entre el edificio Dedo Norte y la terminal, por el hundimiento diferencial.
Pese a estos problemas, el actual Gobierno destinó a finales de 2019 más de 430 millones de pesos para agregar a la Terminal Dos (T2) un nuevo edificio, conocido como Dedo L.
La Terminal Uno (T1), en tanto, inició operaciones en 1952, tuvo cinco ampliaciones, y suma 105 edificios divididos en 22 estructuras.
«Los edificios 1 al 81 y el puente de la terminal terrestre (edificio 85) en la T1 presentan desplomes y asentamientos fuera de la tolerancia de la norma, así como, fisuras y agrietamientos en juntas constructivas y otros elementos», sostuvo el AICM en la ficha técnica.
El AICM destacó, en ese documento, que está ubicado en la zona más inestable de la Ciudad de México, con hundimientos anuales que van de 21 a 30 centímetros.
La T2 del AICM fue construida entre 2005 y 2007. Se proyectó para resistir asentamientos de terreno de hasta 3 centímetros anuales, pero se han detectado hundimientos de más de un metro.
La terminal invierte cientos de millones de pesos cada año para atender los daños estructurales que ya amenazan las zonas de rodaje y pistas de aterrizaje, a través de trabajos de nivelación de pisos, «reestructuración» y rehabilitación.
De acuerdo con datos oficiales, la T2 tiene dos sistemas de cimentación: una sobre pilotes, que se mueven con el suelo y por tanto se hunden, y otro con pilas hundidas a 60 metros, que no se mueven, por lo que hay hundimientos diferenciales entre ambos.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó ayer que la Terminal 2 del AICM presenta hundimientos y fallas estructurales, por lo que su Administración evalúa realizar obras para apuntalar el edificio o bien reconstruirlo.
En su conferencia mañanera, dio a conocer que el Instituto de Ingeniería de la UNAM ya hizo un estudio preliminar de las fallas estructurales en la T2 y adelantó que la próxima semana le entregarán un primer diagnóstico.
«Nos van a entregar en una semana ya un diagnóstico sobre la Terminal Dos, ya intervino el Instituto de Ingeniería de la UNAM y ya se hizo un estudio preliminar sobre las fallas, pero quedamos en revisar todo, se formaron equipos de trabajo y en una semana ya tenemos un primer resultado», expresó.