Reducida bajo presión al 50%, la base trabajadora del Congreso del Estado vive con miedo e incertidumbre, además de amenazada con perder conquistas alcanzadas hace años, como son estímulos económicos y reconocimientos por años de antigüedad en el servicio.

Y es que la LXIV Legislatura se ha caracterizado no solamente por su indiferencia hacia los 80 trabajadores de base y de confianza con que inició su gestión, sino que se ha empeñado en prácticamente hacer desaparecer a su paso la plantilla laboral, sin fundamento legal y para aprovechar espacios para intereses particulares o de grupo.

Al respecto, la delegada sindical del SUTEMA en el Congreso, Esther de la Cruz, señaló que una de las determinaciones de parte de los patrones fue coaccionar, mediante firma anticipada, la jubilación de varios elementos o bien, liquidarlos.

Esto último, aseguró, se llevó a cabo en contra de una veintena de sindicalizados, sin fundamento legal y cuyas plazas, una vez vacantes, fueron repartidas entre personal de confianza de los legisladores.

Electa en asamblea del pasado mes de mayo como nueva delegada del Sindicato Único de Trabajadores del Estado y Municipios de Aguascalientes, Esther de la Cruz comentó que su bienvenida fue la reducción del importe neto en bonos ya establecidos en la relación laboral desde años atrás.

Además, con motivo del Día del Servidor Público, a celebrarse este 23 de junio, la administración en el Congreso local se ha manifestado indiferente respecto de los estímulos económicos tradicionales que se entregan anualmente, así como los que se dirigen a quienes cumplen 15, 20 o 25 años de servicio.

En ese contexto, señaló poca sensibilidad y empatía por parte del patrón hacia los escasos 39 trabajadores que aún integran la base trabajadora que realiza el trabajo al seno del H. Congreso del Estado.