Dalia Gutiérrez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Desde que iniciaron las clases a distancia por la pandemia del Covid-19, hace más de un año, la maestra Ana vive con una frustración constante al no saber si sus alumnos de primaria realmente están aprendiendo.
Semana tras semana, ella se desespera porque hay padres de familia que no responden sus mensajes ni envían las tareas o exámenes de los hijos; y estudiantes que no colocan la cámara durante las sesiones o que nunca se han presentado a una clase.
“Hay una mamá que me manda directamente a buzón. Ahí si es mucho más frustrante porque yo no sé ni qué va a pasar con esa niña”, expresa la profesora de primaria, quien pidió omitir su nombre real. Tanto estrés me ha provocado que se me suba mi presión. Yo no padecía de eso”.
Con el cierre de escuelas por la contingencia sanitaria, profesores de todos los niveles educativos han tenido que encontrar diferentes maneras para adaptarse al nuevo modelo remoto con el propósito de que sus alumnos logren el aprendizaje.
Pero para los docentes de nivel básico, en especial aquellos del sistema público, el reto ha sido mayor.
Su compromiso con la educación se topa de frente con diversas problemáticas, principalmente de comunicación con papás, mamás y alumnos, que les provocan angustia, frustración y una afectación general a su bienestar emocional.
“Una buena parte de los maestros se han sentido preocupados y responsables por sus grupos, pero más que nada ha habido casos de maestros que se han sentido muy agobiados”, indica Roberto Molina, director de la Escuela Primaria Leopoldo González Sáenz, en Zuazua.
Grupo REFORMA publicó el 7 de diciembre que casi 20 mil estudiantes de primaria no habían tenido comunicación con sus maestros en lo que iba del ciclo escolar, de acuerdo con un reporte de la Secretaría de Educación del Estado facilitado extraoficialmente.
“Al principio del ciclo escolar hubo padres que no respondieron o respondieron: ‘ahorita le mando la papelería o trabajos’ y fue la única y última llamada que tuve con ellos”, señala Cynthia Villarreal, maestra de sexto grado de primaria.
“A uno le frustra, dices: ‘este niño es excelente, pero no tiene las herramientas (para estudiar), ¿cómo lo puedo apoyar?’ Te preocupa, te mortificas por ellos”.

SE SIENTEN ABANDONADOS
“Nosotros no hemos recibido ninguna capacitación para saber cómo trabajar nuestras emociones en este aspecto”, indica la profesora Ana. “Lo que hago cuando veo que no me responden, me dirijo al director: ‘¿qué hago?'”.
A lo largo del ciclo escolar, explican los docentes, han recibido la indicación de estar pendiente de la salud mental de sus alumnos, buscar ser empáticos con ellos y apoyarlos fuera de clase. Incluso han recibido capacitaciones para hacerlo.
Sin embargo, afirman, la autoridad educativa nunca les ha proporcionado estrategias para saber cómo enfrentar las problemáticas de la educación a distancia ni herramientas para atender su propio bienestar emocional.
“Por parte de la Secretaría, sí me he sentido abandonada”, apunta Fanny Monsiváis, profesora en el Colegio Americano de Santiago.
“Que se nos motive, que se nos pregunte cómo estamos, qué necesitamos, cómo nos hemos sentido, qué herramientas nos faltan para avanzar, cómo vemos toda esta situación y que se enfoquen realmente en las necesidades del maestro, no se ha visto como tal”.
Aunque cada docente ha encontrado formas de lidiar con estas situaciones, consideran esencial que la Secretaría de Educación del Estado les brinde estrategias concretas.
“Necesitamos programas bien enfocados de la Secretaría en las cuales se den estrategias sobre qué hacer en caso de que el niño no se conecte o que no cumpla”, señala la maestra Monsiváis.
“También capacitaciones para nosotros como maestros, para que nos enseñen a trabajar esta situación que estamos viviendo ahorita porque nunca se nos capacitó para esto”.

ESPERAN RESPUESTA
Ante esta carencia de atención institucional, la inspectora Gloria Amador Campos optó por organizar un taller de apoyo emocional para los docentes que integran la Zona Escolar 26, de la que ella es responsable.
El curso “Botiquín para emergencias emocionales”, disponible en YouTube, fue impartido en febrero de forma virtual con psicólogos especialistas en el tema. Asistieron más de mil profesores de diferentes escuelas, que se enteraron de la iniciativa.
Aunque la Secretaría de Educación estatal le informó a la inspectora sobre la posibilidad de tomar la idea para convertirla en un programa oficial, hasta el momento no se ha concretado.
“Honestamente, no creo que les interese mucho la salud emocional y mental de los profesores”, señala un maestro que tomó el taller.