Jesús Orozco Castellanos

Comenzaron ya las fiestas decembrinas. Atrás quedaron algunas tradiciones como los nacimientos de tamaño natural, uno de los cuales se instalaba en Aguascalientes en la calle Josefa Ortiz de Domínguez; de hecho había un concurso de nacimientos y casi siempre ganaba ése. Sobreviven algunas otras actividades como el canto de los villancicos, las posadas dentro y fuera de las iglesias, las piñatas, los regalos, etc. A mí me gustaban especialmente algunos platillos navideños que se preparan en la Ciudad de México, tales como los romeritos y el bacalao. En España el bacalao no tiene chiste, es simplemente el pescado hervido. En México es una delicia: se prepara con aceitunas, alcaparras, almendras, chiles “güeros” y otros ingredientes; es riquísimo. Lamentablemente me volví alérgico a los pescados y mariscos. Hace poco hice el intento de probar si persiste la alergia, me comí una pequeña galleta con atún. Al día siguiente amanecí con manchas rojas en todo el cuerpo. Tratar de resolver ese problema acudiendo a los médicos es muy complicado, ellos prueban con docenas de sustancias, para cada una se aplica una inyección diferente. Acaba uno como coladera. Y es una lástima porque me encantaba el pescado blanco de Pátzcuaro, el pámpano a la sal, el huachinango a la veracruzana, entre otros. Y qué decir de la langosta, los langostinos con nopales, los camarones gigantes, el cayo de hacha, el cayo Margarita. Hay mucho de donde escoger. En Lagos de Moreno, a la entrada de la carretera antigua, hay un excelente lugar de pescados y mariscos. Ya me conocían por nombre y hasta calendario me daban. El negocio es atendido por una familia, el padre y los hijos. El secreto es la calidad de los productos y el servicio.

Se ha perdido mucho de las antiguas tradiciones navideñas. Entre los jóvenes, las posadas son básicamente motivo de diversión: bebida y baile. Incluso en algunas partes, cuando se canta la petición de posada y la respuesta de los dueños de la casa, hay quienes lo toman a broma, sin el menor respeto por algo que en otros tiempos se consideraba sagrado. ¿Qué se puede esperar cuando ya no hay respeto ni por los símbolos patrios? Hace unos días hubo un partido de futbol americano en México, en el estadio Azteca, el encargado de cantar el himno nacional fue Julión Álvarez. Se le olvidó la letra. Además, de acuerdo con la Ley de los Símbolos Patrios, cuando se cantan en nuestro país dos o más himnos, primero se tiene que entonar el himno nacional mexicano. Ese día se hizo al revés: primero se cantó el himno nacional de los Estados Unidos. Ciertamente se enfrentaron dos equipos norteamericanos pero eso no importa, el partido fue en México y la ley es la ley. O eso creemos.

La Navidad es una de las fechas más importantes del calendario litúrgico, tal vez la más relevante. Los relatos evangélicos son por demás sorprendentes, sobre todo por la precisión. “En el año 753 de la fundación de Roma, bajo el reinado de Tiberio Augusto…” Y sigue. Los emperadores romanos tenían un especial interés en el empadronamiento de los habitantes del imperio. Querían saber con toda precisión el número exacto de habitantes y si eran ciudadanos o no. Y tenían que empadronarse en su lugar de origen. Por eso José y María fueron a Belén, “la más humilde entre las aldeas de Judá”. Un amigo me preguntaba por qué Cristo, el hijo de Dios, decidió nacer entre el pueblo judío. Desde luego que los designios de Dios son inexorables, pero traté de aventurar una hipótesis por mi cuenta. En la época del nacimiento de Cristo, el pueblo judío era el único que creía en una religión monoteísta. Todos los demás pueblos eran politeístas (Egipto, Mesopotamia, La India, China). Al fundarse el cristianismo ya fueron dos religiones monoteístas y seis siglos después vino la tercera: el Islam. Para celebrar los dos mil años del nacimiento de Cristo, el entonces Papa Juan Pablo II trató de convertir en realidad una reunión cumbre de las tres grandes religiones monoteístas en el Monte Sinaí. En el mundo cristiano se incluyen católicos, coptos egipcios, cristianos maronitas de Líbano, ortodoxos griegos y rusos, protestantes evangélicos y la iglesia de Inglaterra. De hecho llama la atención el enorme parecido que hay entre la liturgia católica y la anglicana. A la iglesia anglicana y a la ortodoxa, la iglesia católica les reconoce la sucesión apostólica. Esto significa que sus obispos son auténticos herederos de los apóstoles.  Lamentablemente la reunión no fue posible, a pesar de que ya antes, en 1986, se habían reunido en Asís representantes de más de 60 religiones de todo el mundo, incluyendo budistas, sintoístas, el Dalai Lama y otros. El Papa Juan Pablo II, ahora santo, tenía un verdadero sentido ecuménico, además de su enorme carisma personal.

La figura de Jesús es central, sobre todo en occidente. Por eso la Navidad es un evento que reúne a miles de millones de personas. En el mundo nórdico, la figura de San Nicolás (Santa Claus) es emblemática, lo mismo que el Niño Jesús (o Niño Dios) en España y América Latina. En días pasados, se llevó a cabo el traslado de un Niño Dios de cinco metros de largo, de Iztapalapa a la catedral metropolitana de México. En nuestro medio, los llamados villancicos forman parte de la lírica popular. Provienen de España. Eran los cantos navideños de las villas, de ahí su nombre. La tradición de los regalos es distinta de acuerdo con las regiones de nuestro país. En la Ciudad de México los regalos se dan en el día de Reyes, el seis de enero. En otras partes de la República, como es el caso de Aguascalientes, los regalos se entregan el 24 de diciembre por la noche. Parece que todavía a los niños (hasta los nueve o diez años) se les hace creer que los regalos los entrega directamente el Niño Dios. También hay lugares en que la entrega es el 25 de diciembre por la mañana. Siempre he pensado que en un país como México, con tantas desigualdades sociales, el tema de los regalos navideños en muchas ocasiones es motivo de lamentables injusticias. Me ha tocado ver cómo conviven niños de familias acomodadas, con juguetes caros, con otros niños de familias de escasos recursos que a duras penas les alcanza para comprar juguetes rudimentarios de madera. Recuerdo que en nuestra infancia, mi madre siempre se preocupó de comprarnos algo (juguetes o muñecas) para el día de Navidad. Éramos dos hermanas y tres hermanos. Una de mis hermanas ya falleció (qdep).

Ahora bien, la doctrina cristiana es un referente ético de primerísimo nivel para la formación de los seres humanos. Los valores evangélicos constituyen la columna vertebral de toda ética posible. Además, la existencia histórica de Cristo es incuestionable. Es el paso previo indispensable para reconocer la existencia de Dios. En el prólogo del Evangelio de San Juan se lee, palabras más o menos: “Nadie ha visto jamás a Dios, pero Él se nos ha revelado mediante la existencia de su hijo unigénito”. En sentido estricto, esa frase es una especie de apretado resumen de toda la fe cristiana. Incluso para los no creyentes, esa expresión debiera ser concluyente, sin considerar la enorme cantidad de referencias históricas sobre la presencia de Jesús en el mundo. Por eso la Navidad es algo más que una fiesta, es la oportunidad para entender lo básico: Jesús vino al mundo para establecer una nueva alianza de salvación con su pueblo, entendido éste no sólo como una comunidad de creyentes en una región específica del Medio Oriente, sino como la humanidad entera.

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