Jesús Orozco Castellanos

En días pasados, el Sr. Obispo don José María de la Torre Martín declaró que el ingreso promedio de los clérigos en Aguascalientes es de ocho mil pesos mensuales: seis mil pesos que les paga la Diócesis como sueldo y dos mil pesos de estipendios por las misas que celebran. Carezco de elementos suficientes para verificar esa información. Lo que sé con certeza es que hay una marcada desigualdad en los ingresos de las diferentes parroquias. Cuando se desarrollaron los trabajos del Tercer Sínodo Diocesano en el que participé, hice amistad con varios sacerdotes. Me decían, por ejemplo, que hay parroquias, como la de Nuestra Señora de los Bosques, en las que las colectas de limosna fluctúan entre los cuatro y los cinco mil pesos por misa dominical. Eso sin contar las intenciones de las misas, que también se cobran. En ese caso están igualmente la catedral, la iglesia de San Antonio a cargo de los agustinos (de moda para casarse, a un costo de varios miles de pesos), las parroquias de San Diego, San Marcos, El Encino, Guadalupe y otras más. En cambio, hay parroquias, especialmente las del oriente de la ciudad, en las que no se llega a una recaudación mensual de siete mil pesos (¡!). Además, las parroquias están obligadas a entregar un 10% de sus ingresos al obispado. Aun así, algunas cuentan con excedentes muy importantes. Me consta que en la parroquia de Bosques, cuando hace falta un padre para celebrar alguna misa dominical, al que acepta oficiarla le ofrecen lo que se recauda de limosnas. Esto puede cambiar sustancialmente las cifras del señor obispo “don Chema”.

Ahora bien, ¿qué hacen las parroquias ricas (por así llamarlas) con los excedentes? Los párrocos dicen que tienen muchos gastos. No lo dudo. Es muy común que los clérigos provengan de familias muy numerosas, a veces de doce o trece hijos. Con frecuencia se encargan de cubrir los gastos de toda la familia, incluyendo a los papás, en materia de alimentación, transporte, educación, renta cuando no se tiene casa propia, luz, agua, gas, teléfono, etc.

Por otra parte, el clero local dispone de una importante prestación. Se llama Fraterna Ayuda Sacerdotal Cristiana (FASA). Es un seguro muy importante para gastos médicos y pensiones. Lo fundó el padre José Guadalupe Díaz Morones, director del Colegio Portugal durante muchos años. Alguna vez me contó que cuando era obispo de Aguascalientes don Salvador Quezada Limón, fue a visitar a un sacerdote enfermo a finales de los años 50. Al salir, el obispo le dejó debajo de la almohada un billete, algo así como 300 pesos actuales. De allí le surgió al padre Díaz la idea de fundar FASA. El fondo ha venido creciendo considerablemente. Ya cuenta con varios miles de millones de pesos, según me confió el padre Gustavo Elizalde, un clérigo verdaderamente ejemplar y actual administrador del fondo (hasta donde tengo entendido). Con los puros intereses se cubren las necesidades de ayuda médica y pensiones.

Me parece que dada la desigualdad de ingresos de las parroquias, lo más justo sería formar un fondo común para distribuirlo equitativamente entre los más de 200 sacerdotes que hay en la Diócesis. Claro que las resistencias serían enormes, especialmente de quienes son los titulares de las parroquias ricas. Pero sería una bendición para las parroquias pobres. Sería lo justo.

Además de las colectas y el cobro de intenciones, las iglesias obtienen ingresos por la celebración de varios sacramentos: bautizos, bodas, primeras comuniones, ceremonias de 15 años, misas de difuntos, etc. Y esto sin contar las ofrendas: despensas con arroz, frijol, aceite, azúcar, galletas. Es justo decir que se reparten entre los pobres. La Iglesia católica en Aguascalientes dispone de una estructura impresionante. Está dividida en decanatos y en cada uno de ellos hay distintas comisiones. En principio la intención era que cada decanato estuviera integrado por diez parroquias (de ahí el nombre de decanato) pero en realidad suelen ser menos o más. Adicionalmente en cada parroquia hay entre 150 y 200 de los llamados “agentes de pastoral” que se encargan de tareas muy variadas. Son cabezas de grupo. Es muy amplia la feligresía organizada.

Creo que es mucho más fiel el padrón de pobres en las parroquias que el que utiliza la SEDESOL federal para el otorgamiento de diferentes apoyos. Baste recordar algunas escenas verdaderamente kafkianas que se produjeron con la entrega de los televisores para llevar a cabo el famoso “apagón analógico”. Se supone que esos aparatos eran para la gente de menores recursos, pero algunas personas se presentaron a recogerlos… ¡a bordo de automóviles Mercedes Benz! Habrase visto. Así es nuestro México lindo y querido. Ciertamente no cabían en un “vochito” pero no era para tanto. No sé si la Iglesia católica estaría dispuesta a facilitar sus padrones al gobierno. Lo dudo.

La parroquia es una entidad fundamental. En la Edad Media era el caserío alrededor de la iglesia. Eran el centro de los feudos. En la era moderna es una demarcación urbana o rural que responde a criterios históricos y geográficos. Es una estructura crucial para el manejo de información. Cuando en el mar Báltico fueron cargados en barcos los misiles nucleares que la antigua Unión Soviética había decidido enviar a Cuba, el primero en enterarse fue el párroco del lugar; éste informó de los hechos a su obispo. Finalmente la información llegó hasta Roma. Eso ocurrió en 1962, de manera que el Papa era San Juan XXIII. Algunos misiles atómicos sí llegaron a Cuba pero el gobierno de los EU obligó al régimen de Fidel Castro a retirarlos y detuvo la llegada de nuevos armamentos, como se relata en la excelente película “Trece días”. A cambio de esa retirada, EU se comprometió al desmantelamiento de las plataformas de lanzamiento de los misiles norteamericanos en Turquía, justo en la frontera con la URSS. Estuvimos al borde de la tercera guerra mundial. Uno de los protagonistas de la película mencionada es Kevin Costner. La esposa (no recuerdo el nombre de la actriz) le preguntó si habría guerra. Le contestó: “No. Los Kennedy son muy listos, especialmente Boby”.

Aguascalientes es una diócesis muy importante. Con un clero de los más preparados del país, los diferentes obispos no han promovido a las figuras de mayor talento para ocupar sedes episcopales en otras diócesis de México. Hemos comentado en este espacio que el padre Jorge Hope tenía tamaños para haberse convertido en arzobispo primado de México. Y no era el único. Ricardo Martín del Campo fue compañero de Rubén Salazar Gómez en Roma cuando eran estudiantes de teología. Tuvieron los mejores promedios, por encima de los alumnos alemanes. Rubén Salazar es cardenal, arzobispo metropolitano de Bogotá y primado de Colombia. Ni más ni menos. Martín del Campo fue rector de la Universidad Pontificia de México. A su regreso a Aguascalientes terminó como párroco de Loreto y Jesús María. Escribo esto sin menospreciar a los habitantes de esas comunidades. El padre Martín del Campo tenía para mucho más. Incluso algunos sacerdotes que están en activo tienen suficientes cualidades para estar al frente de un obispado. Don Rafael Muñoz Núñez, que fue obispo de Aguascalientes, decía que antes, cuando fue obispo de Zacatecas, había sufrido mucho y por eso no promovía a sus clérigos. Sus sucesores tampoco han promovido. Pienso que es una lástima.

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