Aunque todos sabemos que están prohibidas las reuniones sociales y familiares que no garanticen sana distancia, habrá quienes no actúen con responsabilidad.
Y como en esta temporada se consume más alcohol, la población no sólo debe cuidarse del contagio COVID, sino de botellas adulteradas, cuyo gancho es el precio bajo y hay quienes puede dejarse sorprender.
El titular de Regulación Sanitaria del ISSEA, Octavio Jiménez Macías, recomendó desconfiar de bebidas que oferten particulares a un precio muy bajo, eso no es normal y si se trata de ofertas, que sean de establecimientos confiables.
Hay que tomar las precauciones necesarias, para evitar intoxicación por consumo de bebidas adulteradas con alcohol metílico (metanol).
Explicó que mientras el alcohol etílico es usado para la fabricación de bebidas alcohólicas, el alcohol metílico, como solvente, combustible, plastificante y en la producción de pinturas, barnices, cementos, tintas, plásticos, colorantes, entre otros.
Los efectos para la salud por el uso inadecuado del alcohol metílico, son los siguientes; si se inhala irrita las mucosas nasales y oculares, produce asfixia, vértigo, tos, dolor de cabeza, náuseas, vómito, trastornos oculares, convulsiones e inconsciencia.
Asimismo, cuando se ingiere, ocasiona disturbios visuales, dolor abdominal, diarrea, vómito e inconciencia; en casos graves: coma, paro respiratorio, ceguera, convulsiones y muerte.
En consecuencia, lo barato puede salir muy caro e incluso pagarlo con la vida.
Aún si el consumo es con moderación, no se debe comprar el licor o los destilados, en domicilios particulares o con personas desconocidas, porque puede tratarse de personas sin escrúpulos que lucran con botellas adulteradas, sin importar el daño que causan a los consumidores.
Hay que evitar que los festejos decembrinos enluten los hogares y ello también incluye las medidas de prevención contra el COVID-19.

¡Participa con tu opinión!