Si se hiciera una investigación entre los ciudadanos para determinar quién vota convencido, es posible que muy pocos aceptarían haber hecho un examen riguroso de cualidades, conocimientos y carencias del candidato o la candidata y del partido que representa.

Por regla general quien va a las urnas es para cumplir con un deber cívico, y se inclina – en primer lugar – por el partido en que milita o el que es de su preferencia, y en segundo por aquel o aquella que promete solucionar los problemas generales. También están los que utilizan el método del “tin marín de do pingüé””, haciéndolo así con el argumento que ninguno cumple lo que ofrece.

En función de lo anterior, cobra relevancia los señalamientos que hizo el sacerdote Rogelio Pedroza González, al sugerir que durante las campañas que se avecinan hay que fijarse  muy bien de quienes son los y las aspirantes, porque aún cuando es obligación de los partidos escoger a los más capacitados, en la práctica no siempre sucede así.

Aunque falta unos meses para las elecciones del 6 de junio, el clérigo establece que “se debe tener mucho cuidado y no dejarse llevar por las apariencias, porque una cosa es lo que prometen en campaña, y otra la realidad”. Naturalmente que no es algo nuevo lo que manifiesta, pero si tenerlo presente para no votar por aquel o aquella que en otras ocasiones ha sido omiso en el pacto que hizo con los electores: “Hay quienes al obtener el triunfo se olvidan de sus compromisos,  lejos de ser por el bien común actúan por sus intereses propios”.

Lo que dice el padre Pedroza es una especie de “retrato hablado” de algunos que hoy son precandidatos y de otros que están en ejercicio y van por la reelección, suponiendo que los habitantes de sus distritos o municipios les perdonarán las mentiras en que han estado envueltos a lo largo de su vida pública.

Para evitar que ese tipo de personas lleguen a los cargos, propone que antes de acudir a las urnas hay que hacer un análisis de lo que han escuchado o leído sobre cada uno de los interesados y ante todo informarse sobre sus referencias, historiales y relaciones, además de examinar detenidamente su programa de acción, de cuál es su desempeño en la vida familiar y social, teniendo en cuenta que alguien con principios es de fiar.

Aunque hay quienes han manchado y deshonrado el quehacer político, al buscar sacar la máxima utilidad en beneficio propio y de sus allegados, aprovechándose de los demás y esto constituye una burla a la confianza que se depositó en ellos, lo que perjudica moral y económicamente a la comunidad, de ahí la importancia  del voto, que es la única vía que tienen los ciudadanos para tener buenos gobernantes y representantes populares.

Pedroza González detalló que la Iglesia no puede participar en política, pero sí tiene el deber de orientar a los feligreses para que voten en conciencia, que tengan en cuenta que su voto es decisivo para tener un mejor estado y un mejor país y que exista avances en los caminos de la concordia y justicia social.

En resumen, desde ahora hay que ponerles marcaje personal a candidatos y candidatas, para así tener en junio una visión amplia de lo que han sido, lo que son y a qué se comprometen, con lo que se podrá votar por los mejores elementos y se traduzca en nuevas condiciones de convivencia.

SIMILITUDES

Los hechos que tuvieron lugar el pasado 6 de enero en la ciudad de Washington, auspiciados por el actual presidente Donald Trump para que una multitud tomara por asalto el Congreso y tratara de impedir la validación del triunfo del presidente electo Joe Biden, fue una “copia” de lo que hizo Andrés Manuel López Obrador en 2006 en la capital de México, como candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Al perder por unas milésimas frente a Felipe Calderón, abanderado del Partido Acción Nacional (PAN), convocó a manifestaciones públicas y acuñó aquello de “voto por voto y casilla por casilla”, luego el 20 de noviembre se autoproclamó “presidente legítimo” de México y “rindió protesta” en un abarrotado zócalo capitalino, llevando en el pecho la banda presidencial, pero ningún gobierno extranjero dio como legal la toma de protesta.

Once días después, el 1 de diciembre, Calderón Hinojosa tenía que presentar juramento ante el Congreso de la Unión reunido en la Cámara de Diputados, pero los diputados del PRD trataron de impedir su ingreso, entre ellos el aguascalentense Antonio Ortega Martínez – que hoy nuevamente es diputado federal -, quien junto con otros movió unos macetones y algunos muebles para colocarlos en la puerta de entrada, con lo que suponían que no ingresaría, sin embargo era una más de la jugarretas perredistas, porque con o sin rendición de protesta la Constitución establece que al primer minuto del uno de diciembre el candidato que resultó triunfador en las elecciones es el nuevo titular del Ejecutivo; de cualquier manera Calderón se las ingenió para entrar por otra puerta y en una rápida sesión, de apenas quince minutos, hizo el juramento de rigor y se colocó la faja tricolor en el pecho.

Previo a lo anterior, López Obrador encabezó un “campamento permanente” en la avenida Paseo de la Reforma, impidiendo el tránsito vehicular durante 45 días, como una manera de forzar a un recuento de los votos, lo cual no consiguió, sin embargo, pese a que declaró que era una “manifestación pacífica” afectó fuertemente la vida y los negocios en la capital.

Desde la época revolucionaria ha sido el momento más crítico en la política mexicana, dejando una herida social que hasta la fecha perdura y que en gran medida tiene una semejanza con lo que ocurrió el miércoles anterior en la capital de Estados Unidos, con un individuo que azuzó a sus huestes para imposibilitar la declaratoria oficial del triunfo de Biden, lo que provocó varios muertos y numerosos detenidos.

Lo registrado hace poco más de 14 años en el entonces Distrito Federal tuvo su “cachito” de participación de Aguascalientes, con un Antonio Ortega inclinado a no dejar que Calderón rindiera protesta, lo que pone de manifiesto que tratándose del poder no se para en mientes y no se reflexiona del enorme daño que se causa.

Por lo comentado no se debería de criticar a los “primos” trumpistas, puesto que ellos son una “copia” del lopezobradismo, que al igual que entonces hoy pretendieron paralizar el avance de la democracia, sin embargo la actitud de Donald Trump deja una estela pútrida en la sociedad de su país, totalmente dividida y dispuesta a hacerle la vida de cuadritos al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

También, los entonces enemigos jurados, PRD y PAN, actualmente siguen de galanteo, al unir fuerzas para derrotar a las huestes de López Obrador, lo que demuestra que en política el bandear es parte de su idiosincrasia.

CIERRA LA PINZA

Cada año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) modifica las reglas fiscales, lo cual convierte a la contaduría pública en la profesión más estresante al tener que estar en constante actualización, porque el más mínimo error le puede salir caro a sus clientes. En este arranque de año, el CP José Alfredo Franco Hernández menciona que hay cambios en la facturación, como parte del combate frontal que está en marcha en contra de las “factureras” (empresas que se dedican a entregar documentación apócrifa para justificar gastos o que se reduzcan las aportaciones al fisco). Los cambios serán en los CFDI y a través del uso de catálogos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) se aplicarán todas las contribuciones en general. La emisión de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFCI) ante el SAT tiene algunas modificaciones, según lo indicó el Diario Oficial de la Federación  (DOF), por lo que todos los contribuyentes que quieran aplicar sus deducciones con base en los CFDI que reciban, deberán cumplir con los requisitos previstos por el SAT, por lo que deberán hacer comprobantes fiscales digitales  y que serán de acuerdo si es persona física o moral, con lo que se podrá comprobar si lo facturado es correcto.