Luego de dos años de que el Quincenario y la Romería se llevaran a cabo de de manera distinta por las restricciones por la pandemia, este 2022, se pudieron realizar estos eventos de la manera tradicional, donde destacó el gran ánimo y fervor de la población por la Virgen de la Asunción.
Así pues, durante quince días las personas vinieron desde su parroquia hasta la Catedral para visitar a la Patrona de la Diócesis con motivo de agradecer o pedirle algún favor y fue notoria la amplia participación y entusiasmo, pues se veía en el rostro de las personas la esperanza y agradecimiento por estar presentes un año más.
Dicha tradición ha permanecido a lo largo del tiempo, pues desde 1955 cuando Monseñor Salvador Quezada Limón instituyó la Romería, no se ha dejado de celebrar, salvo en el fatídico año 2020.
Por otra parte, la presencia de un pastor en la diócesis y su característico sello de estar entre la población sirvió para que propios y extraños regresaran a Catedral a saludar a la patrona, pues durante el Quincenario se le vio todos los días muy animoso oficiando cada celebración que le era posible.
El 15 de Agosto, día de la fiesta, la gente se encontraba jubilosa, la Catedral a su máxima capacidad en cada celebración y las muestras de fe se daban al por mayor al exterior de este recinto.
Para culminar, la Romería fue un acto de fidelidad, de amor y de entrega total, debido a que el evento siguió pese a la lluvia que se presentó en cuanto el Obispo, Juan Espinoza Jiménez, fue a dar la bendición.
Así fue que grupos de todas las edades, clases sociales, empresas y personas por igual desfilaron sin importar las inclemencias del clima, demostrando la importancia que tiene la Virgen de la Asunción para el pueblo Católico de Aguascalientes. (S. Zárate/El Heraldo Digital)

La Romería dio muestra del fervor mariano

Fidelidad aprueba de Agua
Por: Graciela Lozano Arellano/ El Heraldo

El Compromiso, la Sinodalidad y la Esperanza son los temas que anoche se abordaron a lo largo de la LXVII Romería de la Asunción 2022 que se desarrolló bajo un cielo nublado y con gotas de agua como bendiciones, pues María manifestó su amor a los feligreses, a través de la lluvia torrencial.
Este año destacó el lema: “Con María de la Asunción, juntos a la misión, comunicación y participación”, el cual encabezó el intenso fervor mariano, con el tradicional desfile en el que participaron cerca de 3 mil personas, 97 contingentes y 15 carros alegóricos, divididos por tres segmentos.
En el bloque número uno, titulado: “Compromiso cristiano” se apreciaron cinco carros alegóricos, tales como: “Con María en el bautismo, nacemos a la fe”, “De la mano de María, somos catequizados y evangelizados”, “María nos guía para ir por todo el mundo, anunciando el Evangelio”, “Acompañados de María, comprometidos a ser luz” y “Nuestro compromiso nace del corazón”.
“La Iglesia Sinodal” es el título del segundo bloque, en el cual, los asistentes apreciaron cinco carros más, titulados: “Guiados por María, caminando juntos”, “En presencia de María, a la escucha de las escrituras”, “Iglesia en comunión, con María al centro”, “Iglesia Mariana y en participación” y “La Virgen María, reina de la Iglesia Misionera”.
El bloque número tres llevó por título: “La esperanza de un futuro luminoso”, representado por cinco carros que sacudieron el corazón de la concurrencia con títulos como: “Superando tiempos difíciles de pandemia”, “La familia, centro de valores cristianos”, “Una Iglesia diocesana que se renueva en la pastoral”, “La llegada del Pastor” (carro que hizo alusión a la llegada del octavo obispo, Monseñor Juan Espinoza Jiménez, quien desde el pasado 14 de febrero dirige con alegría la Diócesis de Aguascalientes).
Finalmente, arribó el Carro Triunfal, titulado: “La Sinodalidad, bajo el amparo de Nuestra Señora de la Asunción”, mismo que fue anunciado con un espectáculo de pirotecnia, combinado con la fuerte lluvia que dio un toque muy especial a las palabras que mencionó el Señor Obispo, haciendo énfasis en el amor que chicos y grandes, ricos y pobres, gente sencilla y letrados, jóvenes y ancianos, empresarios y empleados, seminaristas, enfermos y sanos… todos en general, proclamaron a la Virgen de la Asunción durante el Quincenario, a través de diversas manifestaciones de fe, unidos en una gran multitud que veneró a la Madre de Dios. “¡Gracias, Madre Santa, por estar con nosotros!”, concluyó.