Salvador Rodríguez López

Sorpresa, desagrado, frustración y una alta dosis de resentimiento fue lo que vivió una familia la semana pasada, al tardar dos días en lograr que alguien le proveyera de un oxímetro y de un convertidor de oxígeno, además de los medicamentos que requería uno de sus miembros para atender presuntos síntomas del coronavirus.
Para su fortuna, cuando finalmente lograron su propósito aún estaba a tiempo de recibir la atención que requería y de esta manera evitaron su internación en un hospital, que como se sabe en ocasiones termina en desdicha.
El jefe del hogar narró que su esposa empezó a tener problemas de respiración, por lo que de inmediato llamaron al médico de la familia que luego de auscultarla consideró necesario hacerle las pruebas necesarias para determinar si estaba infectada y de ser así cuál era el grado de avance, para ello requerían del oxímetro de pulso, que es un pequeño aparato electrónico en forma de una pinza que se pone en uno de los dedos, principalmente en el índice y en seguida genera una luz que el mismo aparato registra y permite medir la oxigenación en la sangre, que debe de ser entre 94, 95% y cuando es menor de 90 genera alarma, ya que podría tratarse del COVID-19, que es una enfermedad que puede provocar neumonía, un fuerte daño en los pulmones y cuando eso llega a suceder se debe monitorear que el porcentaje no baje de 90 y de acontecer de inmediato se debe trasladar el paciente a un hospital.
En cuanto al concentrador de oxígeno, explicó que toma el oxígeno del medio ambiente, dándole una forma más concentrada, y aunque no logran el 100% de oxigenación ayudan a mejorar las condiciones del enfermo, aunque lo ideal es obtener un tanque de oxígeno, pero tampoco lo hay en venta ni en renta.
Otro problema que enfrentaron los familiares fue que los medicamentos que recetó el médico no los había, por lo que después de recorrer varios lugares, finalmente en el octavo intento encontraron una farmacia que sí los tenía, aunque el precio que se pagó por ellos fue alto.
El denunciante sostuvo que es injusta la situación que se vive, ya que ni con el dinero en la mano era posible conseguir el oxímetro, el convertidor y tampoco las medicinas, por ello se entiende que varias personas fallezcan antes de ser internadas o que lleguen demasiado tarde a un hospital.
Se negó a creer que exista mercado negro, toda vez que sería un crimen que fuera así, en cambio consideró que debe haber una investigación inmediata por parte del ISSEA para determinar el porqué de ese faltante en las boticas, que si se trata de los distribuidores o de las empresas que los fabrican, hay que exigir que se envíe la dotación necesaria para atender la demanda.
Reiteró que se vive una emergencia sanitaria y como tal hay que acometer los actos para enfrentarla, sólo así puede esperarse que otras familias no sufran lo que la propia ha tenido que padecer y que todo indique que pasó el momento crítico, aunque por precaución todos sus miembros están en cuarentena.

“TORITO” PARA PROFECO

El recién desempacado delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) debe entrarle al asunto de las personas que compraron boletos para la variedad del Palenque de la Feria Nacional de San Marcos 2020, que como se sabe fue cancelada, sin embargo han pasado nueve meses y la empresa utiliza diversas argucias para no regresar el dinero, lo que ha motivado protestas públicas que no encuentran respuesta.
Resulta extraño que este organismo, que es muy rápido para sancionar a los negocios que cometen alguna falta, no se atreva a tocar a la firma que vendió los citados billetes, lo cual se comprometió a hacer en cuanto el Gobierno del Estado definiera la anulación.
En un intento más por hacerse escuchar un grupo se presentó ante el Congreso del Estado y lo único que consiguieron fue que un diputado escuchara sus reclamos, pero que como éste se encuentra en plena campaña hacia la alcaldía de la capital, les prometió que hará todo lo que esté de su parte para que recuperen sus fondos, el problema radica en que no se fijó una fecha tentativa, por lo que es un asunto que puede alargarse tanto como dure la definición para saber si alcanza la candidatura y de ser así dejará que otros los atiendan, y en caso contrario menos se acordará del compromiso.
Lo contrario debe de ser con Profeco, que por ley debe intervenir cuando surge este tipo de situaciones, obligando no sólo a la devolución sino a que se paguen los intereses que se acumulen hasta que se haga el reembolso, además de multar a la empresa por la tardanza en cumplir con una obligación tan elemental como es la restitución inmediata de esa cantidad.
El adeudo por persona es de 2 mil 200 y hasta 14 mil pesos, que fue lo que pagaron para presenciar la variedad que se ofrecía en el Palenque, pero que al no llevarse a cabo automáticamente debió hacerse el reintegro, que como se cita diversas razones esgrimen para escabullirse, lo que podría tipificarse como fraude, ya que se cobró por un evento que no se brindó.
Ya el año pasado presionaron a la Profeco para que obligara a los vendedores a reponerles el recurso pero los demandados no se presentaron, sin que esta dependencia hicieran algún esfuerzo por hacer cumplir la ley, que le faculta para llegar hasta el embargo de bienes.
Se desconoce cuántos son los perjudicados y cuál es el monto, pero es un hecho que son varios miles de pesos teniendo en cuenta las cantidades que se manejan como mínimo y máximo, por lo que bien haría el nuevo representante de la Profeco en adentrarse en ese asunto y a la mayor brevedad resolverlo, lo que de lograr sería un punto a su favor al haber un funcionario que no sólo escucha sino que actúa, que es precisamente lo que se requiere.
Por su parte, para la empresa que organiza y promociona los espectáculos en el Palenque puede serle perjudicial, ya que en la siguiente Feria habrá quienes lo piensen dos veces antes de comprar boletos con anticipación, porque no saben qué pueda ocurrir y para no pasar los sinsabores de los actuales afectados, preferirán hacerlo hasta el día del evento, que puede no tener el descuento por adquisición adelantada pero no correrán ningún riesgo.

DON HERI

Entre el respeto y la estimación que despertaba entre sus conocidos y amigos era el trato que recibía don Heri y que él correspondía con una sonrisa y un saludo efusivo. Heriberto Bonilla Barrón, que era su nombre, tenía esta apócope desde su familia, lo que más tarde aplicaron quienes tenían una relación con él y al que se agregó el de “don”. Su desaparición a principios de esta semana fue inesperada, aunque se sabía de sus padecimientos cardiacos que fue una de las razones para que tramitara su jubilación. Desde muy jovencito laboró en El Sol del Centro y aprendió el abc del periodismo de su padre, J. Cruz Bonilla Méndez, en ese tiempo jefe de la sección deportiva. Recorrió prácticamente todas las facetas de esta actividad y más tarde asumió la jefatura de Redacción, cargo que luego asumió al pasarse a Hidrocálido, en donde trabajó hasta el final de su vida en los medios diarios. Alternó el cargo de dirigir la Redacción con una sección histórica y cultural que hizo época, haciendo mancuerna con el entonces director del Archivo Histórico del Estado, Ángel Hernández Arias (q.e.p.d), otro apasionado por lo que ha sido Aguascalientes a través del tiempo. En su nueva etapa creó un periódico digital en el que difundía información de todo tipo, por lo que era común verlo en el centro de la ciudad siempre buscando algo novedoso o tratando de conseguir una entrevista que más tarde se hacía viral por su contenido. Con él se cerró una página de la información escrita, que sin embargo deja como enseñanza que cuando hay pasión por un trabajo se debe cumplir sin importar el esfuerzo para lograrlo. Hasta luego don Heri.