Juan Carlos García 
Agencia Reforma

CDMX. -En sus recitales, Susana Zabaleta entrega más que canto: risas, bromas, reflexiones, jugueteos y un montón de situaciones inesperadas.
A la coahuilense, de 59 años, la acompañaron su conjunto, de 14 músicos en escena, más Los Juglares durante un segmento de lo que fue una velada inolvidable la noche del jueves en el Lunario: un tributo a los boleros.
«Pues no es Bellas Artes, pero yo me arreglé y me siento como si estuviera en Bellas Artes, y canto como si estuviera en Bellas Artes», bromeó desde el principio.
Interpretó éxitos como «La Tirana» y «Voy», y tanto estos como el resto los intercaló con la declamación de algunos poemas de Mario Benedetti, Jaime Sabines, Eduardo Galeano y Emily Dickinson.
Hizo chistoretes sobre uno de sus asistentes, a quien llamó «esclavo» y fue el encargado de afinar unas piezas de instrumentación necesarias en el momento, así como de ayudarle con unos carteles para un «karaoke» en francés.
Como es bien sabido desde hace unos meses, Zabaleta vive un romance con un comediante casi treintañero, Ricardo Pérez, y en varias ocasiones se echó puntadas en las que incluyó a su hija, Elisabetha, ya cercana al cuarto de siglo.
«Es que le digo ‘fíjate que Ricardo’ y me dice ‘¡qué asco, ma!'», expresó, y la gente que llenó el lugar se echó a reír, con la misma intensidad con que cantó «Kumbala», la versión de la pieza de Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio.
Zabaleta, actriz, conductora y cantante, llenó el lugar, sin cifra oficial reportada, y la gente se deleitó con otras composiciones, como «Cariñito Azucarado» y «Vete de Mí».
El vestuario que presumió es de París Rodríguez y, además de sorber el agua que tenía en un banco al costado, tomaba un vino bajacaliforniano que tuvo a su disposición en todo momento, y que, según ella, la relajó y la hizo «soltarse».