Amallely Morales
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A la pesadilla de rodar diario entre el peligro constante por automovilistas a exceso de velocidad, Jon Del Moral sumó ahora una agresión de uno de ellos, quien intentó derribarlo con su coche y luego se burló.

Las imágenes del copiloto sacando medio cuerpo de la ventana de un automóvil, riendo y con una cerveza en la mano, quedaron plasmadas en la cámara que Jon llevaba en su casco, cuando circulaba en Xochimilco.

“Iba circulando en mi bicicleta por Periférico hacia Cuemanco desde Tlalpan, el auto intentó derribarme, no me caí de la bici, pude mantener el control. El coche se pasó y el copiloto se asomó y pasó riéndose, retándome con algo así como, ‘a ver, wey, jálale’, se burló”, contó Jon.

El ciclista lamentó que, además de arrancar a exceso de velocidad después de la agresión, el conductor tenía una cerveza en la mano, como el resto de los ocupantes del vehículo, lo que Jon considera dos conductas erráticas al volante.

“El empoderamiento del automovilista, se sienten protegidos por ir en automóvil, por poder hacer lo que quieran y darse a la fuga, no hay una ley que los castigue por este tipo de conductas en específico.

“En este caso la intención era muy clara: derribarme”, dice.

Y pone el dedo sobre un problema que considera más grave que un automovilista violentando a un ciclista: la falta de infraestructura segura en Xochimilco, que facilita las agresiones como la que vivió.

“Prefieren hacer un Puente, el de Cuemanco, para beneficiar a una minoría que se mueve en automóvil y yo dudo que vaya a solucionar el problema del tráfico”, afirma.

Jon lamenta que en la Ciudad el ciclista requiera de una habilidad para sobrevivir: prevenir y reaccionar ante una agresión de un automovilista, intencionada o no.