RENÉ URRUTIA DE LA VEGA

Hace apenas unos días hemos vuelto a conmemorar el Día Internacional de la Mujer y hemos sido testigos y espectadores de los mismos hechos o acontecimientos que ocurren prácticamente cada año en esta fecha, el 8 de marzo (8M).

Hemos sido testigos una vez más de marchas en todo el país, particularmente en la Ciudad de México, en esta ocasión con la particularidad de que el Gobierno Federal colocó una valla metálica para proteger el Palacio Nacional y al presidente de la República de las manifestaciones violentas que en los últimos años han adoptado los grupos feministas, para algunos justificadas y para otros no, pero que finalmente ha sido la forma que han encontrado hasta ahora para hacerse notar en sus propósitos, o bien, para hacerse visibles; pero también hemos presenciado un sinfín de mensajes, memes, marcos de fotos, textos reflexivos y muchas cosas más a propósito de la conmemoración de este día y, algo que para mí es verdaderamente de llamar la atención, un sinfín de felicitaciones, sí, felicitaciones dirigidas a las mujeres por ser su día y con las que muchas mujeres se sienten satisfechas y agradecidas.

Pero lo cierto, más allá de todo esto, es que la situación de la mujer en el contexto político, social y cultural de nuestro país y del mundo sigue siendo compleja y no cambia mucho en el sentido que se pretende. Es positivo que se conmemore –que no es celebración– este día para recordar la lucha que desde hace muchos años las mujeres han enarbolado en búsqueda del respeto a sus derechos y libertades, que ahora se ha tornado en la lucha por la vida y el respeto a su dignidad como personas, se le ha dirigido a exigir el respeto a la vida por la creciente incidencia de homicidios de mujeres y de feminicidios, que no es lo mismo, y por el también creciente índice de delitos cometidos en su contra que tienen que ver con su condición de mujeres, es decir, delitos de carácter sexual y delitos que tienen que ver con conductas discriminatorias, así como conductas que, sin ser delitos, agravian a las mujeres por colocarlas en situación de desventaja, inequidad y discriminación.

La reflexión que les propongo es en el sentido de hacer conciencia de que esta problemática tan importante y trascendente para la sociedad, si bien es cierto, se hace visible y permite colocarla en una posición protagónica mediante la utilización de todos estos recursos como las manifestaciones, el uso de las redes sociales y los medios de comunicación, no menos cierto es que tampoco es el medio para poner solución al tema y generar resultados en la medida en que se requieren, y con esto no quiero decir que mi postura sea en contra de todo lo que ocurre alrededor del 8M, por el contrario, me parece en la mayoría de los casos correcto y conveniente, mientras no se torne en fanatismo ni albergue intereses políticos o de grupos antagónicos, lo que quiero expresar es que además de ello podrían generarse estrategias y acciones encaminadas a la atención determinada de las causas que generan el problema discriminatorio contra el sexo femenino y, una vez más, eso nos tiene que llevar al tema de la prevención desde una educación que genere cultura, los seres humanos debemos ser educados y formados en lo que ahora se ha denominado perspectiva de género, en donde existan condiciones de equidad para todos, en donde se vivan e interioricen al menos tres valores fundamentales respecto de los cuales, si la mayoría de nosotros nos condujésemos conforme a ellos, las cosas serían muy distintas: respeto, tolerancia y amor.

El Derecho Penal es un medio de control social, no olvidemos eso, pero solamente debe activarse y operar cuando todos los otros medios de control social previos no han funcionado, cuando la prevención no fue eficaz y no pudo evitarse el daño en los bienes jurídicos de las personas y de la sociedad, de manera que no deberíamos pugnar tanto porque hubiera un tipo penal de feminicidio, como porque no hubiese feminicidios y dejar de pensar que porque lo haya debe disminuir la posibilidad de que ocurra ese fenómeno. Pongo el ejemplo del feminicidio pero aplica para cualquier otro delito, nuestros políticos y funcionarios públicos son muy afectos a ofrecer como solución a cualquier problema el de elevarlo a la categoría de delito o aumentar las penas si ya existe y lamentablemente la sociedad cree que eso es una respuesta correcta, cuando en realidad eso solamente es lo que ahora se denominada populismo penal, que está causando graves daños debido, entre otras cosas, a que gracias a ello es que se dejan de hacer todas las demás tareas relacionadas con la atención y la solución verdadera de los problemas que nos aquejan.

No quiero terminar esta reflexión sin antes invitarlos a que dejen de felicitar el 8M a las mujeres “en su día”, no se trata de un día para felicitarlas, ellas no necesitan eso, ellas y todos necesitamos hacer una reflexión profunda acerca de lo que significa ese día, el mundo necesita mujeres cada vez más libres, sanas física y mentalmente, plenas e iguales en derechos y obligaciones, emprendamos acciones responsables en las que ellas mismas y todos los demás seamos conscientes de cuánto nos perdemos si ellas no tienen condiciones óptimas para desarrollarse y desempeñarse plenamente en cualquier ámbito, esta sociedad sería mucho mejor si cada vez más mujeres pudieran aportar en condiciones de equidad todas sus capacidades, virtudes y fortalezas en forma productiva, feliz y plena, eso sí que transformaría al mundo.

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