Daniela Perales Bosque

México es un país libre, democrático y soberano. Somos capaces de elegir a nuestros gobernantes y por ello, se sobreentiende la libertad que tenemos de actuar, decidir, elegir. Se nos ha hecho mucho énfasis en nuestra libertad de decisión y sobre todo en nuestra libertad de expresión. México ha tenido un proceso histórico de revelación, donde según las distintas épocas y con ello los movimientos que han ido desencadenándose, se ha propiciado un mayor respeto y fomento a la libertad de expresión. Un ejemplo muy claro es el inicio del voto para la mujer en México en el año 1955, donde después de severas manifestaciones e intentos por ello, el presidente Ruiz Cortines permitió que esto ocurriera.

Actualmente parecería difícil creer que este derecho a la expresión se vea violado, pues en numerosas ocasiones ocurren manifestaciones por diversos motivos: pro vida, el aborto legal, huelgas de trabajo, asesinatos, protestas feministas, la diversidad sexual, inseguridad, en contra del propio presidente, entre muchas otras. Incluso estoy segura que más de una vez, hemos sido testigos de una o posiblemente “molestados” por el suceso de ellas, quizás propiamente por no compartir la misma opinión de los sucesos. Así como no compartimos siempre los mismos intereses o pretensiones de estas manifestaciones, debemos respetar que ocurran para no violentar este derecho.

El derecho a la libertad de expresión ha ido aumentando su ponderación a través de los años. Hoy en día es respaldado por la Constitución en sus artículos 1, 6, 7, 19 y en diversos tratados y declaraciones internacionales de las que México forma parte: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Convención Americana sobre Derechos Humanos, Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, no hay que dejar de mencionar a la propia CNDH, un pilar importante en el desarrollo y garantía de los derechos humanos en México; de igual manera la CEDH de Aguascalientes, quien junto con su Ombudsman trabajan sólidamente para la garantía de estos derechos.

Es importante mencionar que, así como este derecho es protegido por diversos organismos y pareciera que somos libres de expresar todo lo que creemos o pensamos, este derecho tiene un límite. Este límite a la libertad de expresión surgió tras diversos actos en donde periodistas mexicanos incurrieron en daño moral por la expresión de comentarios contra terceras personas, atacando el honor y la reputación. El mismo artículo 6 de la CPEUM, expresa: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”. Un caso de ataque a la moral por estos motivos, es el periodista Sergio Aguayo Quezada, quien fue demandado por el ex gobernador Humberto Moreira Valdés por supuesto daño moral cometido en su perjuicio.

El derecho de expresión y el daño moral están ambos en una línea muy delgada para los periodistas, pues constantemente deben estar hablando de hechos ocurridos en la sociedad y esto puede propiciar un comentario que dañe la moral de un tercero. ¿Será que el derecho a la expresión se ha visto perjudicado con estos “límites”?

Por otro lado, hablando de otras limitaciones, nos encontramos en una situación real que están experimentando diversos periodistas mexicanos. Pues en severas ocasiones se han visto afectados y amenazados por personas poderosas y hasta peligrosas diría yo, quienes han asesinado a estas personas en la investigación de su trabajo. Según la encuesta “Enkoll” de Expansión Política, durante los últimos 21 años, se han registrado en México cerca de 142 periodistas asesinados, por temas mayormente como seguridad, narcotráfico y política. Sin duda, una cifra preocupante por los temas que aquejan al país y éste es un reflejo claro de ello.

En fin, así como existen límites jurídicos para la protección de terceras personas, existen también límites propiciados por la situación actual en México, donde son los periodistas quienes deben luchar por estas restricciones.

¿Cuál es tu opinión acerca de estas limitaciones? Envíamela, daniela.perales@hotmail.com.

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