Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El Artículo Tercero Constitucional establece que “Todo individuo tiene derecho a recibir educación. . . La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar, armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad. . . El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos y la idoneidad de los docentes y los directivos  garanticen el máximo logro de aprendizajes de los educandos. . . Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa… El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios… “entre otras disposiciones.

Históricamente, la primera institución en educar a los niños ha sido la familia, después la escuela y, de manera constante, el contexto social en que viven y conviven. Y así seguirá siendo, la familia, la escuela y la sociedad entera, continuarán educando a los niños en sus respectivos ámbitos. Por tales razones, no se entiende qué exactamente pretende o cuál es el fondo de las cosas del Frente por la Familia, cuando dice que “sólo las familias tienen el derecho de educar, en valores, a sus hijos”. Nadie les niega ese derecho, por el contrario, se pide que todas las familias cumplan con el deber de formar a sus hijos en valores universales para que puedan vivir y convivir sana y pacíficamente con los demás y para que sepan cumplir sus responsabilidades humanas y sociales.Y, posteriormente, que inscriban a sus hijos en la escuela, para que ésta continúe formando a los pequeños y les enseñe a leer, escribir, sacar cuentas y nociones fundamentales de las ciencias naturales y sociales.

Ahora bien, si el escozor es por la religión; téngase la seguridad que en la escuela pública no se impone religión determinada a ningún alumno; se estudian distintas religiones como cultura de conformidad con los principios filosóficos, morales y éticos de las sociedades; pero, por respeto al artículo 24, no se impone ninguna en particular, ni siquiera se insinúa; porque es derecho inalienable, de cada persona, profesar la religión que mejor se acomode a su modo de pensar, de hacer y de ser. El Frente por la Familia y todos los que simpaticen con éste, pueden estar seguros que la escuela pública es respetuosa de la religión de cada individuo.

 Y si el disgusto es por la educación sexual; conviene aclarar, las veces que sean necesarias, también es un derecho y un deber primario de los padres de familia orientar a sus hijos sobre sexualidad; y a la escuela le corresponde continuar con esa educación sexual, con base “en los resultados del progreso científico” y tratando de superar “los prejuicios” existentes al respecto. Sin embargo, el problema toral radica en que gran número de familias soslayan orientar a sus hijos sobre sexualidad; dejando que niños y adolescentes se informen del tema, en las calles, con sus amigos o mayores de edad, pero no con la sana orientación que el caso requiere sino con morbosidad. En tal virtud, el Frente por la Familia, en lugar de “desconfiar” de los funcionarios educativos, de los maestros y de los libros de texto gratuitos, deberían enfocar sus esfuerzos hacia las familias omisas para que asuman la responsabilidad de orientar sanamente a sus hijos en educación sexual; pero, sobre todo, para evitar que sus hijos reciban información sexual morbosa, enfermiza, en las calles. Los padres de familia deben saber y estar convencidos que los maestros son su mejores aliados en la educación de sus hijos. ¡Así fue antaño, así debe ser hoy y así será por siempre!