Hace unos días, muy cerca de nuestro Aguascalientes y para ser específicos en la zona del vecino Silao, una gran fábrica del rubro automotriz tuvo un interesante ejercicio sindical que permitió a los trabajadores dar un enorme golpe de autoridad y terminar con el cáncer de la simulación. Lo anterior, tras el procedimiento de legitimación del contrato colectivo de trabajo que puso en evidencia el sentir de los trabajadores al manifestar mayoritariamente que no deseaban continuar con el contrato colectivo de trabajo que los regía, siendo que, además, se logró enviar un mensaje a toda la clase trabajadora del país para que entiendan que los trabajadores tienen el derecho exclusivo de negociar sus propias condiciones colectivas de trabajo.

Cobra relevancia lo mencionado, ya que antes de la renegociación del Tratado Libre de Comercio, ahora llamado T-MEC, los sindicatos y los patrones pactaban en la obscuridad las condiciones de trabajo y en la mayoría de los casos, los empleados ni siquiera conocían la existencia del contrato colectivo de trabajo o poco podían hacer para materializar sus derechos sindicales.

Aunado a ello, se puede recordar que el sindicalismo mexicano fue siempre visto en una parte como un mecanismo de control gubernamental-partidario sobre la población, así como en un mecanismo de control por parte del empresariado frente a sus empleados. De manera tal, que el sindicalismo mexicano se había convertido en una herramienta tan poderosa que inclusive decenas de líderes ocupaban siempre grandes puestos legislativos, administrativos y/o gubernamentales, cuando su único talento era quizá concentrar masas y amasar grandes fortunas a costa de los miles de trabajadores que no veían una adecuada representación.

Ahora, como parte de esta nueva reforma laboral en materia sindical, el nuevo parteaguas sindical obliga a que los sindicatos sean sometidos al escrutinio de los trabajadores cuidando la no injerencia del sector patronal. Es decir, se busca asegurar por completo la libertad de asociación de los trabajadores, a través de elecciones democráticas y secretas en los que los propios trabajadores sean quienes elijan a sus representantes; aunado a que se busca dar mayor publicidad a los contratos colectivos que anteriormente naufragaban en la obscuridad y se obliga la vigilancia por parte de autoridades y/o fedatarios para lograr una autentica independencia y representatividad.

Ahora, habrá que ver si esta profunda reforma sindical, también logra transformar los sindicatos gubernamentales que quizá aglutinan un mayor número de trabajadores y laceran una infinidad de derechos bajo el privilegio y protección de unos cuantos. Se buscó una verdadera revolución en el mundo laboral mexicano y esperemos que pueda materializarse, ya que sólo de esta manera terminaremos con la falsa representación y la decadencia de derechos laborales.

Habrá que estar muy pendientes de todos los procedimientos de legitimación de contratos colectivos de trabajo que sucedan en las grandes y pequeñas empresas tanto locales como nacionales, pero también, habrá que estar muy atentos como trabajadores para poder exigir el cumplimiento del nuevo modelo de libertad sindical. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

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