En esta nueva normalidad derivado por el COVID-19, ayer un grupo de personas que viven con VIH/SIDA clausuraron de manera simbólica al Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes para solicitar la reactivación urgente de las revisiones médicas, las cargas virales y los conteos linfocitarios, los estudios clínicos generales, las consultas medicas de seguimiento y el cumplimiento de lineamientos por todas las instituciones.

Momentos previos al encuentro con el titular del ISSEA, Miguel Ángel Piza, el presidente del Centro de Atención Vive Aguascalientes (CAVA), Efraín González Muro leyó el pliego petitorio donde reclama la necesidad de médicos especialistas aptos para atender a los pacientes con VIH/SIDA, quienes deben estar sensibilizados, libres de estigmas y discriminación.

Agregó que los médicos que se encargan de atender a estos pacientes deben tener información actualizada y dejen de tratarlos como si fueran  radioactivos o infectocontagiosos, esas creencias deben terminar de una buena vez y si las personas que están en esos puestos que deben brindar la atención de salud no son capaces se les exigirá que renuncien.

Se solicita también al gobernador Martín Orozco Sandoval acabar con todas las leyes que criminalizan y refuerzan los estigmas entono a los pacientes con VIH, lo cual impide a las personas que viven con este síndrome acceder a trámites administrativos como el poder casarse por tener una enfermedad de trasmisión sexual o una alguna enfermedad crónica contagiosa.

Además plantearon que no por esta nueva pandemia del COVID-19 se olviden de la pandemia del VIH/SIDA que por 40 años ha provocado 40 millones de muertes por complicaciones con ese virus.

En Aguascalientes se tienen contabilizados alrededor de 2 mil personas que viven con VIH/SIDA, hay mucha discriminación y la mayoría prefiere no mostrarse públicamente, pero es tiempo de que se ofrezca la atención médica y no se concentren únicamente el coronavirus.

Esta falta de atención médica alcanza también a los servicios que ofrecen el IMSS y el ISSSTE, donde las doctoras Díaz y Leticia de León son insensibles y demandadas por malos tratos hacia las personas con VIH/SIDA, provocando que los pacientes abandonen sus tratamientos, concluyó.