Frente a la adversidad que se ha generado, tras casi dos meses del inicio de las principales acciones para combatir o contener la pandemia del coronavirus, resulta lamentable observar cómo es que un sector de la población de nuestro Aguascalientes se dedica fácilmente a juzgar, sin comprender que cada familia y cada persona vive una situación completamente distinta.
Comencemos por recordar que, frente a los primeros casos detectados de coronavirus, existió un lamentable linchamiento social en el que las redes sociales y los numerosos chats se dedicaron a difundir todo tipo de información, fotografías y/o videos que no abonaban en lo absoluto ni mucho menos mostraban solidaridad frente a los afectados y sus familiares. Siendo que conforme pasan los días, también existen personas que inundan las redes sociales con “regaños” y diversos juicios hacía personas que no pueden quedarse en la comodidad de sus hogares.
Para todos ellos, habrá que recordarles que México es un país de contrastes y muy a pesar de que en nuestro Aguascalientes existen condiciones económicas fenomenales e inclusive envidiables para muchos Estados, también en nuestro Estado existe una población económicamente vulnerable. Quizá para algunos, resulte fácil juzgar una actitud o actividad, mientras se encuentran haciendo “home office” con algunos ahorros en cuentas bancarias que desde la comodidad de su hogar les permiten gozar de recreación y disfrutar de algún servicio de internet que al mismo tiempo les proporciona la posibilidad de gozar de algún proveedor de películas o series vía streaming, o simplemente cuentan con un espacio al aire libre en el que sus hijos pueden gozar de un chapuzón en una alberca, practicar un poco de futbol o montar un pequeña tienda de acampar; sin embargo, por otra parte, existen miles de personas en nuestro Estado cuya realidad económica implica “vivir al día” y con ello, mantienen a sus hijos, a sus padres e inclusive a sus abuelos, pagando rentas o créditos hipotecarios y además tienen algunas deudas que se vieron obligados a contraer para poder gozar de un refrigerador o una lavadora; siendo que no cuentan con ningún tipo de lugar para que sus hijos puedan salir a tener algo de tiempo de actividad física y/o recreación.
Ponerse en el lugar del otro; requiere comprender que no todas las personas contamos con las mismas oportunidades y frente a la adversidad, hay quienes deciden sacrificar inclusive su vida, con tal de poder darle a sus hijos la oportunidad de tener un mejor mañana y no permitirles sufrir de la manera en la que ellos han sufrido. Frente a un escenario tan complejo como el que se ha venido generando con el Covid-19, se ponen sobre la mesa temas de salud, pero al mismo tiempo y cada vez con mayor intensidad, se relacionan también factores económicos, por lo que sugiero hay que tener empatía por todos aquellos que trabajan o prestan servicios en aquellas actividades que el gobierno ha determinado arbitrariamente como “esenciales”, pero al mismo tiempo hay que tener empatía por aquellos que salen todos los días a arriesgar su vida en búsqueda de un mejor mañana.
Nadie puede saber cuáles son las prioridades, preocupaciones y retos de otras personas, por lo que únicamente nos toca apoyar; así como exigir el apoyo de nuestras autoridades para que todos estos hombres y mujeres que salen a las calles para fungir como servidores públicos, trabajadores y/o empresarios, cuenten con la mayor cantidad de medidas e instrumentos de protección.
Mientras tanto, en la medida de nuestras posibilidades y frente a nuestros propios escenarios, hagamos todo por cuidarnos y cuidar a los que nos rodean.

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