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Agencia Reforma

CDMX.- El legado, el carisma y la entrega de Tommy Lasorda, ex mánager de Dodgers de Los Ángeles, seguirán vigentes en las Grandes Ligas.
Durante la noche del 7 de enero, a los 93 años, el mítico Lasorda falleció a causa de un paro cardiopulmonar, dejando un vacío en el deporte mundial.
Aunque la suerte no estuvo de su lado como jugador, como cazador de talentos y después como entrenador de la novena angelina consiguió los campeonatos de la Serie Mundial de 1981 y 1988.
Precisamente sería en 1980 cuando sus lazos con México se estrecharon aún más al darle la primera oportunidad al sonorense Fernando Valenzuela con Los Ángeles.
Pese a que el “Toro” no tuvo mucha participación durante aquella temporada, Lasorda siguió de cerca el desarrollo y crecimiento de Valenzuela y sólo cuando estuvo seguro de su potencial, lo llevó hasta el éxito.
Tom veía en el tricolor a un perfecto sustituto de Jerry Reus por lo que le exprimió todo el poder que tenía en su brazo izquierdo y consagrarlo como uno de los mejores pitchers de su época.
“Tommy dio la bienvenida a los jugadores de los Dodgers de México, República Dominicana, Japón, Corea del Sur y otros lugares, haciendo del beisbol un juego más fuerte, diverso y mejor.
“Su pasión, éxito, carisma y sentido del humor lo convirtieron en una celebridad internacional, una estatura que utilizó para hacer crecer nuestro deporte. Tommy hizo del beisbol un juego más fuerte, diverso y mejor”, expresó Rob Manfred, comisionado de las Grandes Ligas.
Uno de los sueños de Lasorda era volver a ver un campeonato de la novena de Los Ángeles, el cual se cumplió en octubre del año pasado, donde los protagonistas fueron dos mexicanos, Julio Urías y Víctor González.