Natalia Vitela
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A causa de la pandemia de Covid-19, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dejará de recaudar 8 mil 131 millones de pesos por concepto de cuotas obrero patronales.
Al cierre de 2020 tendrá que hacer uso de alrededor de 9 mil 897 millones de pesos de la Reserva de Operación para Contingencias y Financiamiento.
El Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS, presentado ayer, indica que el impacto se debe, por un lado, a que por la inactividad económica habrá una menor recaudación de cuotas obrero-patronales y, por otro, la necesidad de ampliar la prestación de servicios médicos especializados, que ha significado incurrir en erogaciones contingentes para afrontar la pandemia.
Advierte que pese a la situación favorable con la que se inició la ejecución del presupuesto en el primer trimestre de 2020, las finanzas del IMSS han resentido un impacto negativo por Covid-19, por lo que realizarán ajustes financieros para proveer estabilidad y certidumbre a la operación cotidiana del Instituto.
De acuerdo con el documento, se prevé que para 2020 la recaudación de los ingresos disminuya, pero no la ejecución del gasto, que podría ser mayor a lo presupuestado inicialmente, a causa de la emergencia sanitaria.
“Como medida de compensación se subrogarán algunos servicios hospitalarios, bajo un convenio de colaboración con otras instituciones del sector privado”, señala.
El informe establece que como parte del Plan Estratégico para la Atención de la Contingencia Covid-19 se implementaron distintas acciones que han significado una revisión y reorientación de los recursos autorizados.
“Un eje central para hacer frente a la contingencia sanitaria ha sido la reconversión hospitalaria, la cual consistió en habilitar 184 unidades médicas de segundo y tercer nivel para atender a la población derechohabiente afectada por Covid-19, entre los que se encuentran los nuevos hospitales generales de zona de Tapachula, Chiapas y Bahía de Banderas, Nayarit, ambos nosocomios construidos bajo la modalidad de asociación público-privada”, apunta.
“Para no afectar a la población derechohabiente en servicios médicos de segundo y tercer niveles de atención que de manera convencional proporcionan los hospitales reconvertidos, se previó la prestación de estos servicios a través de instituciones privadas”.
Destaca que el 13 de abril de 2020 se formalizó un Convenio Marco para la Prestación Subrogada de Servicios Médicos entre el Sistema de Salud Pública y la Asociación Nacional de Hospitales Privados para auxiliar al sector público a fin de atender a los derechohabientes con enfermedad distinta a Covid-19, estableciendo como referencia los costos unitarios publicados por el IMSS el 30 de diciembre de 2019 en el Diario Oficial de la Federación.