Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La bancada de Morena en el Senado cerró la pinza y, conforme a la instrucción presidencial, consumó ayer con un albazo la reforma a la Ley Minera para regular el litio, cuya explotación quedará en manos del Estado.
Apenas un día después de que transitó en San Lázaro, la reforma fue aprobada en lo general por pleno de la Cámara alta –con el respaldo de PT, PVEM, PES y MC– con 87 votos en favor, 20 en contra y 16 abstenciones.
Las bancadas del PRI y el PRD se abstuvieron; la del PAN votó en contra.
«Sátrapas, bandidos, bandoleros, los que entregaron los recursos naturales a los intereses extranjeros. Viva Andrés Manuel, viva México y viva la cuarta transformación, cabrones», espetó a las bancadas opositoras la morenista Lucía Trasviña.
Otra morenista, Bertha Caraveo, acusó a los que son capaces de vender a su patria, de ser capaces también «de vender a su madre».
«Es una venganza», advirtieron los opositores, por el descalabro que resintió el Gobierno con la fallida reforma eléctrica. La priista Beatriz Paredes encaró a la secretaria general de Morena, Citlalli Hernández, quien había advertido que los opositores que votaron en contra de la reforma eléctrica serían juzgados por haber traicionado a la patria.
«Yo no soy traidora a México», reviró la ex Gobernadora tlaxcalteca.
César Cravioto, también morenista, acusó a los opositores que votaron en contra de la reforma eléctrica de haber recibido «moches», no del Gobierno, sino de empresas transnacionales.
El senador morenista Napoleón Gómez Urrutia aseguró que al nacionalizar el litio se ponía por delante el bienestar del pueblo, además de que la reforma no cerrará inversión alguna.
«Se posiciona al Estado como garante de la exploración y la explotación. Lo que estamos haciendo es prevenir la concentración de grandes monopolios nacionales y extranjeros», dijo el líder minero.
La exploración, explotación y aprovechamiento del litio, conforme a la propuesta que planteó el Presidente López Obrador, se declara de utilidad pública.
El senador Gustavo Madero, el único del grupo plural que rechazó la reforma, señaló que ésta no busca nacionalizar el litio, «aunque la campaña sí lo dice, como si antes no fuera nuestro. Lo que sí hace ahora es estatizar. Y lo que dice la Constitución es que el litio no se podrá concesionar».
El ex dirigente panista dijo que no quería «ser comparsa para que el Congreso baile como perrito al son que le toque el Presidente, para aprobar un premio de consolación al Presidente porque no pudo aprobar la reforma eléctrica».
Por el PAN, el senador Damián Zepeda preguntó a Morena si el órgano que regulará la explotación del litio no irá a parar a manos del Ejército.
«¿Se lo van a dar a los militares»?, cuestionó. «No engañen: es un acto desesperado ante un sentimiento de enojo porque no pudieron llevar la voluntad del Presidente de la República en la reforma eléctrica… Gracias a Dios».
El priista Mario Zamora echó en cara a los de Morena pretender nacionalizar algo que ya estaba nacionalizado.
«Pareciera la rifa del avión: lo rifan y no lo rifan», ilustró, y reprobó que la mayoría buscara hacer del Senado «una oficialía de partes. La derrota del domingo fue dura, y quieren poner algo en la mesa. Ahí la llevas Monreal».
Luis David Ortiz, de Movimiento Ciudadano, hizo un llamado «a profundizar el marco normativo y a construir juntos una ley que vea por la salud y bienestar de México».
Juan Manuel Fócil, del PRD, afirmó que el sol azteca está a favor de la inversión pública y privada, pero en contra de la creación de «una empresa como Litiomex del bienestar, que no va a servir para nada y que nada más sea burocracia y nos vaya a pasar como Pemex y CFE, con demasiada burocracia, demasiada deuda, empresas ineficientes que perdieron dinero».
Por el Verde Ecologista, Raúl Bolaños estimó que la reforma representa «un parteaguas para el desarrollo de la industria del litio mexicano en beneficio exclusivo de la nación».

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