Víctor Hugo Granados Zapata

Hace 3 años, un diputado local del PAN propuso una iniciativa para intervenir sobre las decisiones de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. La propuesta, en síntesis, se centraba en establecer un órgano de control del Poder Legislativo dentro de la junta de gobierno de la Universidad, violando el Artículo 3°, fracción VII de la Constitución que reconoce expresamente la autonomía universitaria. Al presentarse dicha iniciativa, toda la comunidad estudiantil y docente se unió en una sola exigencia: retirar dicha propuesta y respetar la autonomía de la institución, por lo que salieron a manifestarse a las afueras del Congreso tanto estudiantes como profesores, de manera pacífica, pero con una determinación que no se había visto durante años, donde todas y todos los alumnos nos unimos para evitar la intervención de agentes políticos en la casa de estudios más grande de todo Aguascalientes.

Los intereses externos a la Universidad siempre han tratado de insertarse de diferentes maneras, desde “afuera” como esta bochornosa propuesta legislativa, hasta la intervención de instituciones universitarias para promover agendas políticas. Por ello, desde hace tres años que he tenido la fortuna de formar parte de esta comunidad escolar tan diversa, siempre me he pronunciado en contra de las decisiones erróneas que he logrado advertir de nuestra institución. Con el modelo de educación a distancia, la dinámica escolar tuvo un cambio radical, comenzando por la preocupación de una posible baja en la calidad de la enseñanza, la falta de infraestructura tecnológica por parte de la UAA y, de forma paralela, la brecha educativa que fue expandiéndose durante todo este periodo, afectando la situación de miles de nuestras compañeras y compañeros. Durante este periodo tan complejo, cuestioné la mayoría de las decisiones que tomó nuestra Universidad, sobre todo con la demora al implementar el modelo híbrido, pero al mismo tiempo decidí también enviar propuestas y tratar de aportar alternativas para que lográramos volver a nuestra universidad de forma presencial y segura. Tardamos casi dos años en volver, pero al regresar a nuestra casa de estudios también nos encontramos con una universidad que renació de esta crisis, una universidad con más fuerza, pero también con una comunidad estudiantil que apenas se está conociendo.

El lunes pasado iniciamos clases, ya con un modelo 100% presencial. Miles de estudiantes por fin lograron conocerse en persona, conocer a sus profesoras y profesores, a cada una y uno de sus compañeros de clase, a los de otros grupos y otras carreras. Nuestra comunidad por fin tuvo la oportunidad de conocerse a sí misma, por ello me atrevería a decir que es un momento de gran importancia para nuestra universidad, porque de aquí nacerá una nueva generación más unificada, puesto que ahora valoramos más que nunca el poder recorrer los jardines de UAA, participar presencialmente en diferentes actividades y dinámicas escolares, ir a nuestra biblioteca de forma presencial y ser parte físicamente de nuestra institución.

Sin embargo, por este mismo motivo existen diferentes grupos que ansían intervenir en nuestra nueva comunidad escolar que apenas se está consolidando, sobre todo inhibiendo las discusiones que son necesarias dentro de nuestra comunidad. Debemos mantenernos fuertes ante este tipo de intervenciones, tal y como hace tres años frente al Congreso Local, hoy debemos defender nuestra autonomía universitaria. Debemos hacerle frente a la imposición de intereses externos y buscar siempre la pluralidad. En México, miles de estudiantes a lo largo de nuestra historia fueron asesinados, torturados y procesados legalmente por defender esta autonomía que hoy damos por hecho, esa autonomía que podemos llegar a perder si dejamos a un lado los intereses de nuestra comunidad. Defendamos la libertad de nuestra universidad, hoy, mañana y siempre.