Abel Barajas
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El juez Uriel Villegas Ortiz, asesinado el martes junto con su esposa en Colima, renunció desde febrero de 2019 a la escolta y el vehículo blindado que le asignaba el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
El juzgador ratificó su voluntad por escrito ante la Judicatura, al considerar que no era necesario el servicio de seguridad, informaron fuentes del Poder Judicial de la Federación.
Esta sería la razón por la que el CJF no solicitó el personal al Servicio de Protección Federal para atender al juzgador, que por lo regular consiste en tres agentes y el vehículo con protección.
Al parecer, la renuncia a la custodia y la unidad blindada ocurrió cuando dejó el Juzgado Sexto de Distrito en Procesos Penales Federales de Jalisco, pues en marzo del año pasado fue nombrado Juez Noveno de Distrito en Amparo Penal, en la misma entidad.
En el primer órgano jurisdiccional, estuvo alrededor de dos años y siempre contó con el servicio de seguridad. Jalisco fue el primer circuito judicial donde le tocaría atender asuntos de crimen organizado de alto perfil.
Durante ese periodo, el caso más relevante que tramitó fue un proceso por delincuencia organizada contra Rubén Oseguera González “El Menchito”, hijo de Rubén o Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación.
El año pasado, ya sin escolta y como juez de amparo, negó una suspensión a Ismael Zambada Imperial “El Mayito Gordo”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, contra su traslado a Estados Unidos, cuando ya había perdido la extradición.