Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La semana pasada, el director general del Instituto de Educación de Aguascalientes declaró a los medios de información: “Estamos en una etapa de evaluación y diagnóstico, cuyos resultados de aprovechamiento y deserción se presentarán en breve para cuantificar el impacto de la pandemia”.

Da gusto saber que el director general del Instituto se preocupe por lo fundamental de la educación: el aprovechamiento escolar. Cuando los padres de familia ponen estudiar a sus hijos es para que aprendan cosas importantes para su vida; y cuando las maestras y los maestros atienden académicamente a los niños, adolescentes y jóvenes, también es con el fin de prepararlos para que sean buenos ciudadanos en el presente y el futuro. Por lo tanto, tiene razón la máxima autoridad educativa del estado al interesarse en conocer el nivel de aprendizaje que los alumnos lograron durante el confinamiento y también para darse cuenta de los atrasos que provocó la pandemia, y así poder actuar en consecuencia. Pero en su declaración a los medios, desafortunadamente, el director general no precisa lo que se propone hacer para mejorar los aprendizajes de los estudiantes, después de conocer los resultados del diagnóstico; y al no tener una idea clara de cómo superar las posibles deficiencias que se detecten, entonces, de poco serviría hacer un diagnóstico sobre el estado que guarda la educación básica en la entidad. En cambio, deja entrever que se diseñarán proyectos para que la futura administración se encargue de ellos. Sería de capital importancia que los actuales funcionarios del Instituto de Educación entendieran que es su responsabilidad es hacer el máximo esfuerzo para elevar la calidad de la educación durante el tiempo y hasta el último día de su gestión, y no dejarle la tarea a otros.

Por otra parte y también la semana pasada, la directora de Educación Básica declara a los medios de información que en noviembre (recién pasado) ya se hizo la evaluación del primer trimestre, correspondiente al ciclo escolar 2021 – 2022; y que el 100 % de los alumnos de educación básica resultó aprobado; por lo que no hubo necesidad de aplicar la orden de la Secretaría de Educación Pública de no reprobar a ningún alumno. Sin embargo, existe el beneficio de la duda al respecto.

Pero si es verdad, que todos los alumnos andan muy bien en sus aprendizajes por la atención presencial del primer trimestre, de este ciclo escolar, y por eso el 100 % aprobó en la reciente evaluación; entonces cabría preguntarse, ¿qué objeto tiene hacer un diagnóstico, a estas alturas como lo plantea el director general, si ya se superó el rezago provocado por la pandemia? Pues a decir de la directora de Educación Básica la totalidad de los estudiantes están aprobados en las materias, o ¿el director general “tiene otros datos” y por eso insiste en un diagnóstico para conocer el impacto real de la pandemia en los aprendizajes? Sería recomendable que las autoridades, al interior del Instituto de Educación, se pusieran de acuerdo sobre los datos en materia educativa, que hablen el mismo lenguaje y que tengan un propósito común en bien de la educación de los estudiantes bajo su responsabilidad.

Mientras tanto, las maestras y los maestros saben lo que tienen que hacer y están empeñados, diariamente, en enseñar a sus alumnos de la mejor manera posible. También saben que hay alumnos avanzados en sus estudios; que hay otros en la medianía de sus aprendizajes; y que también hay educandos que no avanzan, que no asisten a clases; que se resisten a estudiar y hacer tareas; y si no fuera por la orden de la Secretaría de Educación de no reprobar a nadie, estos alumnos estarían (como de hecho lo están) reprobados. Lo que contradice los datos de la directora de Educación Básica.

 

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