Israel Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- “Yo soy madre de tres niñas, y por supuesto que las voy a enviar a clases”, afirma la inmunóloga Sonia Mayra Pérez Tapia.
Y aunque así lo ha determinado ella, exhorta a que cada familia analice sus propias condiciones antes de enviar o no a los menores a la escuela, de cara a la inminente reapertura para el regreso a clases presenciales que impulsa el Gobierno federal a pesar de la tercera ola de contagios.
“Si no quieren llevar a los niños a la escuela, pueden no llevarlos. Si lo quieren hacer, lo pueden hacer”, remarcó el pediatra urgenciólogo José Luis Pinacho durante el seminario en línea “¿Qué esperar con las nuevas variantes de Covid-19? Vacunación, regreso a clases, aspectos psicológicos y medidas preventivas”, el pasado miércoles 18 de agosto.
“A nadie le están poniendo una pistola en la cabeza para que lleve a los niños a la escuela. Es una decisión completamente familiar, la tiene que platicar la familia, y si así le conviene, pues sus necesidades no son las de las demás familias”.
Durante su participación, Pérez Tapia enlistó una serie de recomendaciones prácticas para este retorno a las aulas, empezando por mantener las medidas sanitarias ya conocidas por todos: uso de cubrebocas, lavado de manos frecuente y mantener la sana distancia.
“No debemos de bajar la guardia con respecto a mantener las medidas sanitarias. Eso es lo primero”, insistió la inmunóloga, directora de la Unidad de Desarrollo e Investigación en Bioprocesos (Udibi) del IPN.
“Tenemos que ser muy conscientes como papás, identificar los síntomas en caso de que se lleguen a presentar en nuestros hijos, y si nosotros vemos un mínimo síntoma respiratorio o de diarrea o gastrointestinal, no debemos enviar a nuestros niños y tenemos que hacer pruebas (de detección de Covid-19)”.
Por su parte, Pinacho subrayó que en esta reapertura todo el personal de las escuelas tendría que estar vacunado y con certificado, y las aulas deben mantenerse bien ventiladas con las ventanas todo el tiempo abiertas, además de tener una capacidad reducida a un cuarto o la mitad de estudiantes.
Sobre todo, continuó, aquellos menores con comorbilidades tienen que ser evaluados previamente por algún médico para saber si pueden acudir a los planteles.
“Llamamos comorbilidades a los niños que están malitos del corazón, por ejemplo. Obviamente los niños con cáncer yo de entrada diría que no pueden acudir, ni con alguna inmunodeficiencia tampoco.
“En México hay muchos niños ya con diabetes. Todos ellos se tienen que evaluar en forma aparte”, reiteró Pinacho, ex presidente de la Asociación Mexicana de Pediatría.
Tras explicar el funcionamiento del sistema inmune, el cual genera anticuerpos y células de memoria para hacer frente tanto a virus como a bacterias y otras amenazas, Pérez Tapia aseguró que los niños y los adolescentes tienen una respuesta inmune “que se ha demostrado que responde muy bien ante este patógeno (el SARS-CoV-2)”.
“Debemos de tener confianza en que la respuesta inmune de nuestros niños es muy robusta, es mucho mejor. No estamos hablando de la misma respuesta inmune que tenemos en adultos mayores”, sostuvo.
“Responden bien, y muchas veces van a cursar (el contagio) sin síntomas, y nosotros ni siquiera nos vamos a dar cuenta. Entonces, hay que ser muy conscientes de que el porcentaje de niños que se complica es muy menor comparado con el porcentaje de adultos no vacunados (que enferman gravemente). Esto nos ayudará a disminuir un poco el temor que tenemos en el regreso a nuestras actividades”.
Aunque Pinacho coincidió en esto con la inmunóloga, enfatizó que ello no significa que los menores no enfermen de Covid-19.
“Están reportándose casos también de niños que sí se ponen enfermos. Eso es real: sí se están poniendo niños enfermos
“Pero del 80 al 90 por ciento de los niños puede pasar inclusive asintomático, o con una enfermedad muy leve, que apenas si amerita una atención en el consultorio con puros medicamentos sintomáticos”, expuso. “Los de comorbilidad sí es más fácil que se infecten de forma grave, inclusive hasta que fallezcan”.
Los síntomas a los que el pediatra urgenciólogo sugirió prestar particular atención son: dolor de garganta, fiebre de 38 o 39 grados y estornudos; “va haber ataque al estado general, pero no implica que sea una enfermedad grave”, dijo.
“Si tiene complicaciones, ¿cómo nos podemos dar cuenta? Si siente dolor en el pecho, si tiene dificultad para respirar. Obviamente hay que colocarle el oxímetro, pero que sea uno de acuerdo a su edad. Ellos tienen que saturar arriba de 94, por lo regular; si hay baja en eso, acudir de inmediato al médico.
“Es mejor pecar de exagerado a que se nos pase algo”, recalcó. “Ante la duda, acudir al médico, a urgencias o con su médico de confianza”.

Para un retorno seguro a las aulas
-Uso de cubrebocas, lavado de manos frecuente, mantener la sana distancia.
-Seguir protocolos sanitarios que autoridades y escuelas implementen.
-Vigilar e identificar síntomas en los menores; en caso de detectar alguno, no enviarlo a la escuela durante dos semanas.
-Realizar pruebas de detección de Covid-19 a cualquier menor o adulto sospechoso.
-Personal escolar vacunado en su totalidad y con certificado.
-Mantener las aulas bien ventiladas y con las ventanas abiertas todo el tiempo.
-Permitir únicamente de una cuarta parte a la mitad del aforo en cada salón.
-Sana distancia de un metro a 2 en el aula; de 2 metros también al ingerir el lunch.
-Tener gel antibacterial en el aula, y aplicarlo al entrar y salir.
-Limitar las actividades al aire libre a no más a 30 minutos, y con sana distancia de 2 a 2.5 metros.
-Menores con comorbilidades deben ser evaluados previamente por un médico.