La burocracia de las instancias educativas para autorizar nuevos planes de estudio en la carrera de Derecho -como en cualquier otra-, está dejando atrás a los futuros abogados, respecto de la marcha acelerada que se ha impuesto a los nuevos sistemas de justicia en México.

Así lo señaló el presidente del Colegio de Abogados de Aguascalientes, Francisco Frausto Ruiz Esparza, al comentar que a pesar de los esfuerzos de algunas universidades que ofrecen la carrera de Derecho, por actualizar sus planes de estudio y empatarlos con los que el mercado laboral exige en conocimientos, no han logrado ponerse al corriente.

Primero fue la incorporación de la oralidad en materia penal a través de un sistema cuya implementación llevó ocho años, tiempo en el que las universidades apenas alcanzaron a agotar los planes de estudio que anteriormente no incluían la cátedra sobre este modelo e introducir el nuevo que ya lo contemplaba.

El trámite llevó años en tanto que se plasmaban en el ámbito educativo los contenidos y la infraestructura necesaria para formar bien a los abogados del futuro, es decir, a los que dominarían la oralidad.

Una vez implementado esto en las universidades para las nuevas generaciones de abogados, las constantes reformas y la dinámica de cambio que se ha dado en otras materias del derecho, está obligando a las instituciones de educación superior a seguir realizando cambios, pero seguramente para cuando la autoridad educativa se los autorice, las cosas ya habrán dado nuevos giros.

En ese sentido, Frausto Ruiz Esparza dijo que, si bien no se trata de redescubrir la enseñanza del Derecho, sí es necesario brindar a los alumnos de la carrera todos los elementos necesarios y actualizados para que egresen con el perfil más adecuado a los tiempos en que están empezando a ejercer la profesión.

No obstante, la carrera no es pareja y mientras los cambios en los sistemas de impartición de justicia cambian, los planes de estudio lo hacen también, pero con mucha mayor lentitud por todos los requisitos que deben cumplir ante la autoridad educativa que sin ser mala, sí está representando para el caso particular un retraso en la formación de los nuevos profesionales del área.

Capacitación y postgrados son la vía para incrementar el conocimiento y lograr la actualización, no obstante, habrá también que revisar los procedimientos de revisión y autorización de nuevos planes dentro de las universidades y desde la autoridad educativa, para impulsarlos y que el rezago no siga abriendo la brecha que ya existe.