Armando Fuentes
Agencia Reforma

CDMX. – Candidito, mancebo poco ducho en menesteres de sexualidad, contrajo matrimonio con Ligeria, joven mujer sabedora de la vida. En la noche de bodas ella se percató al momento de la ineptitud de su marido, y le imprimió al acto del amor un agitado ritmo de galope con movimientos tales que hicieron que el novio terminara su actuación en menos de un minuto. El galán le preguntó, mohíno, a su presurosa dulcinea: «¿Por qué te moviste tan rápido?». Contestó ella: «Al mal paso, darle prisa». (Nota: De seguro Ligeria no conoce uno de los mandamientos de quien sabe vivir bien: «Comer y con ge, despacito lo haré»). Fácil juego de palabras, pero cierto, es decir que las guerras civiles son las menos civiles de las guerras. Una de las más cruentas y enconadas del pasado siglo fue la que dividió a España en dos bandos irreconciliables. Ambos por igual llevaron a cabo ejecuciones que eran en verdad asesinatos. Entre ellos estuvo el de Pedro Muñoz Seca, humorista y dramaturgo. Los republicanos lo condenaron a muerte «por católico y conservador». Fue dueño de sí mismo hasta el final. Ya en el paredón se dirigió, solemne, a los soldados que lo iban a fusilar. Les dijo con voz firme: «Podéis quitarme todo: mi patria, mis bienes, mi familia, incluso, como en seguida vais a hacer, mi vida. Pero hay algo que no podréis quitarme: ¡el miedo que tengo!». Pues bien: yo experimento ahora una preocupación tan grande que se vuelve miedo. Temo los coletazos que en el curso del próximo septiembre pueda dar ese tozudo dinosaurio en que se ha convertido López Obrador. Aprovechando que la democracia lo ha empoderado más aún, quizás acabe con ella. Valiéndose de que el INE certificó el triunfo de su candidata, es posible que trate de destruir a ese organismo ciudadano y pretenda hacer de la Suprema Corte una comparsa de Zaldívares sumisos y dispuestos a obedecer en todas las consignas que del Poder Ejecutivo emanen. Nada le importarán a AMLO la mesura y prudencia que Claudia Sheinbaum ha mostrado ante los organismos financieros internacionales, ni los ofrecimientos de diálogo hechos por quien se encargará de la transición presidencial, Juan Ramón de la Fuente, funcionario de prestigio. El tabasqueño utilizará probablemente esos últimos días para ejercer su omnímodo poder, igual que lo ha hecho una y mil veces. Con eso mostraría que no tiene absoluta confianza en su sucesora, y que le inquieta que una vez ceñida la banda presidencial la nueva mandataria omita cumplir en todos sus términos el nefasto Plan C. Lo justo y razonable es que López deje a la futura Presidenta la última palabra sobre este trascendental asunto, y no hacer que lo decidan al vapor sus obsecuentes congresistas. Irrazonable imposición sería que el caudillo de la 4T obligara a Claudia Sheinbaum a cargar los efectos de esa serie de ukases, algunos de ellos abiertamente violatorios de la Constitución. Bien sé que López no escucha nunca otra voz más que la suya, pero debe estar consciente de una cosa: si se empecina en consumar él mismo su malhadado plan no saldrá del Palacio Nacional como Presidente, sino como dictador. Aquel niñito tenía poco desarrollada su partecita de varón. El pediatra le aconsejó a la madre del pequeño que le diera pan integral. Le dijo que las vitaminas contenidas en esa clase de pan propiciarían el crecimiento de dicha parte. Al día siguiente, el chamaquito vio un gran montón de rebanadas de pan integral sobre la mesa. Le preguntó a su madre: «¿Todas esas rebanadas son para mí?». «Nada más la de arriba», contestó la señora. «Las demás son para tu papá». FIN.

MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Me pregunto si la rosa sabe que es la rosa.
Espero que no lo sepa, porque entonces se volverá más rosa y exigirá que le escriban nuevos versos y canciones.
La violeta fue declarada la más humilde de las flores. Como premio pidió que las hojas que la cubrían fueran hechas a un lado. «Para que todo el mundo -dijo- pueda contemplar sin estorbos mi extraordinaria belleza, más grande que la de cualquier otra flor».
¿El clavel se llama así porque tiene olor de clavo, o el clavo recibió su nombre porque tiene aroma de clavel? No lo sé, y estoy seguro de que tampoco lo saben el clavel y el clavo. Lo que importa es que ambos conserven su perfume.
Esas tres flores que he citado no están de moda ya. Ahora los ramos se hacen con flores de nombres exóticos que ni siquiera puedo pronunciar. Pero oí que la rosa, la violeta y el clavel dijeron: «Al menos servimos todavía para que un escribidor escriba acerca de nosotras cuando no tiene nada mejor sobre qué escribir».
¡Hasta mañana!…

MANGANITAS
Por AFA.
«El equipo de Uruguay humilla a la Selección Nacional».
En forma nada sutil
la afición pide enojada
que vaya a la otra jornada
la Selección Femenil.