Armando Fuentes/Agencia Reforma

CDMX.- El vino suele abrir la espita de las confidencias. «In vino veritas», decían los latinos: en el vino reside la verdad. Tres o cuatro copas se había bebido aquel señor, o cinco o seis quizá; el caso es que, con acento preocupado, le confió al amigo que lo acompañaba: «Hace varios meses que no hago el amor con mi mujer». «¡Caramba!», exclamó el otro. «¿Cómo has logrado eso?». Desde lo alto de la barda del gallinero, el perico de la casa veía los continuados embates del gallo del corral a las gallinas, y lo animaba con sonoras voces: «¡Duro, campeón! ¡Duro!». Una súbita ráfaga de viento lo hizo caer en medio del corral, y de inmediato, el gallo fue a dar cuenta de aquella exótica gallina verde. Le pidió entonces el cotorro: «Suavecito, campeón. Suavecito». Don Cucoldo comentó en el café: «A mi regreso de un viaje encontré un reloj de caballero». «¿En el aeropuerto?», preguntó uno de los presentes. «No», respondió mohíno don Cucoldo. «En el buró de mi recámara». La joven esposa estaba a punto de dar a luz. Nerviosa, pues era primeriza, llamó por teléfono a su ginecólogo y le dijo que creía que era llegada la hora del alumbramiento. Le preguntó el facultativo: «¿Qué tan separados tiene los dolores?». «Nada de separados, doctor», le informó la parturienta. «Todos los tengo en el mismo sitio». Ha habido más debate tras el debate que en el debate en el que no hubo debate. Por estos días, el enfrentamiento entre los partidarios de las dos candidatas se ha enconado y amenaza con radicalizarse más. Son mayoría los que piensan, como quien esto escribe, que Claudia Sheinbaum fue la ganadora en ese primer encuentro, y algunos llegan al extremo de opinar que la elección está ya decidida en favor de la corcholata de AMLO. Ciertamente parece casi imposible que Xóchitl Gálvez pueda recuperarse del tropiezo que sufrió el último domingo. La exhibición de sus limitaciones, sus numerosos errores y visibles fallas contrastaron con el aplomo de política profesional de Sheinbaum, quien definitivamente mostró más traza de Presidenta que su opositora. Aun así, no creo que quienes antes del fallido debate pensaban dar su voto a Xóchitl cambien de opinión y decidan ahora sufragar por la candidata oficialista. Las razones para rechazar a la candidata de la 4T van más allá de personas y personalidades. Se juega en esta elección el futuro democrático de México, y así como creo que Sheinbaum ganó el debate sin debate, pienso también que la señora es una amenaza contra las instituciones en que se finca el ejercicio de la democracia, la libertad y la justicia en México. Su triunfo en este primer encuentro es una razón más para temerle, por la aparente inminencia de su victoria. Es necesario entonces una mayor participación ciudadana, más allá del desempeño de la candidata de la oposición, a fin de evitar que un izquierdismo radical, extremo, no al modo de las izquierdas europeas modernas, sino basado en concepciones ya obsoletas y anacrónicas, se instaure en este país y lo lleve a un estatismo conculcador de los derechos de la persona y propugnador del poder del Estado por encima de las garantías del individuo. Si es cierto que es inevitable ya el triunfo electoral de la candidata morenista, debemos entonces procurar que su partido no alcance en el Congreso la mayoría necesaria para hacer reformas a la Constitución. Eso pondría en riesgo las libertades conseguidas a tan alto costo, y que, pese a todo, aún disfrutamos los mexicanos. Independientemente del resultado del desastroso debate del domingo, sigo pensando, y lo repetiré una y otra vez, que un voto por Morena será un voto contra México. FIN.

MIRADOR.
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Estás conmigo, amada, porque ya no estás.
Sigues aquí, en la casa, aunque ya vives en la eternidad.
Eres el silencio, y sin embargo te oigo hablar.
Te sueño, y me parece que estás conmigo de verdad.
Tu corazón se ha detenido, y aun así lo escucho palpitar.
Tu recuerdo me salva de la soledad.
Todas mis batallas se suspenden cuando me llega el aliento de tu paz.
Desde la sombra pones tus luces en mi oscuridad.
Parece que te has ido, amada, pero nunca te irás.
Yo fui mientras tú fuiste. Mientras yo sea tú serás.
¡Hasta mañana!…

MANGANITAS.
Por AFA.

«Siguen los asesinatos políticos».
Nos preguntamos a quién
le podrá tocar mañana.
Pero el caudillo se ufana:
«La cosa está rete bien».