Armando Fuentes/Agencia Reforma

CDMX. -«¿Qué hará Claudia Sheinbaum? ¿Qué hará? / Trump regresa y AMLO no se va». Admito que ese desmañado dístico no merece ser inscrito en bronce eterno o mármol duradero, y ni siquiera en plastilina verde, pero pienso que ilustra bien el predicamento en que se halla la futura Presidenta de nuestro país. Sobre México y el mundo se cierne el inminente riesgo de que vuelva a la Casa Blanca aquel estólido ugly american, probado delincuente, mal hombre que en el insulto y la mendacidad finca sus actuaciones públicas; misógino, racista, enemigo de valores como la libertad, la democracia y todo lo que ha hecho grande a los Estados Unidos. La condición de mujer y de mexicana de Sheinbaum dificultará su trato con Trump en el desdichado caso de que el perverso individuo sea electo otra vez por una ciudadanía que parece haber perdido el rumbo. Y ¿qué decir de la difícil situación que deberá afrontar -que está afrontando ya- la Presidenta en su propio país? Veamos. El teatro de cámara de Radio Concierto, la emisora cultural de mi familia, se orna con un precioso mural en el cual figuran los retratos de ilustres personajes nacidos en Saltillo cuya fama ha llegado más allá de las fronteras nacionales. Entre ellos está un compositor de canciones que tuvieron popularidad en todo el mundo de habla hispana: don Felipe Valdés Leal. Una de sus más conocidas composiciones, «Tú, sólo tú», alcanzó notoriedad internacional. La canta como nadie Guadalupe Pineda, gran intérprete de hermosa voz, bella presencia y emotiva sensibilidad. Esa canción dice en una de sus partes: «Sólo tu sombra fatal, sombra del mal, me sigue por dondequiera con obstinación». Lejos de mí la temeraria idea de calificar la sombra de AMLO de fatal, y menos aún del mal, pero es incuestionable que López le está haciendo sombra a Claudia Sheinbaum. La obliga a acompañarla en sus viajes; no le permite festejar por sí sola su sonado triunfo, la sigue por dondequiera con obstinación. Al hacer eso crea la imagen de que, si bien la señora sustituirá en la forma al Presidente, en el fondo el que manda seguirá viviendo enfrente. Eso no es justo para la mandataria electa, y perjudica a México, pues da en el extranjero la impresión -ya se comenta- de que el país seguirá siendo gobernado por el caudillo de la 4T, a la manera de un dictador de república bananera. De nada le sirvió a López haber sido priista durante tantos años. No aprendió lo que los Presidentes de antes sabían hacer a la perfección: largarse. Ingenuidad supina sería pedirle que por el bien de la República se vaya a su rancho. No parece dispuesto a renunciar a las mieles del poder, tan trabajosamente conseguidas y tan sabrosamente degustadas. Pero si no lo hace lesionará a México. Y, por lo que hace a la nueva Presidenta, AMLO será causa, como dice la canción de don Felipe, de su desencanto y desesperación. Con tinta más negra aún que la que da el huizache he escrito las anteriores líneas. Reconozco su sombría traza, pero creo que no hacen sino describir la realidad. Aliviaré con el relato de un par de inanes historietillas el pesimismo que rezuma esa disertación. La investigadora en materia de sexualidad le preguntó a la encuestada: «¿Habla usted con su marido en el curso del acto sexual?». «No -respondió la mujer-. Pero podría hacerlo. Siempre dejo a la mano el celular». Afrodísio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le hizo una proposición salaz a la linda Susiflor. Ella lo rechazó. Le dijo: «Quebrantaría el sexto mandamiento: ‘No fornicar'». «¿Y qué? -adujo el libidinoso tipo-. Todavía quedarían nueve en buen estado». FIN.

MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
José Vasconcelos se llamaba, igual que el gran oaxaqueño que mereció el título de «Maestro de América».
Este otro José Vasconcelos es más conocido por su mote: «El negrito poeta». Popular personaje en tiempos de la Colonia mexicana, fue ingenioso repentista, galano improvisador de versos. En cierta ocasión un tal Martín le ofreció un premio si hacía una rima con la palabra «patio», a condición de que no fuera ninguna de sus derivadas. Bien sabía que esa palabra no tiene ninguna que con ella rime, o sea ninguna consonante. Sin vacilar recitó el Negrito Poeta:
El que no sabe latín
por Horacio dice Horatio.
Es consonante de «patio».
Dame mi premio, Martín.
La palabra es lo que distingue a la criatura humana de todas las demás que pueblan la redondez del mundo. Y sin embargo las palabras son tan generosas que nos permiten jugar con ellas. Lo que no debemos hacer es usarlas para mentir o calumniar. Eso equivale a desvirtuarlas, a prostituirlas. Toda palabra debería ser de honor. Hacer mal uso de las palabras es lo mismo que hacer mal uso de nuestra humanidad.
No es cierto que a las palabras se las lleva el viento. Si se las llevara no existirían «La Ilíada» y «La Odisea». Si se las llevara no existiríamos nosotros.
¡Hasta mañana!…

MANGANITAS
Por AFA.
«. La Selección Nacional quedó eliminada.».
En frase poco feliz
dio un crítico esta opinión:
«Refleja la Selección
el estado del país».