La seguridad está a punto de escaparse de las manos de la autoridad, pero al nivel de las familias también se ha dejado de hacer mucho por el cuidado y sano desarrollo de sus integrantes, así que no debería sorprender este fenómeno que ahora se presenta no sólo en Aguascalientes, sino en el país entero, en donde la delincuencia organizada tiene reacomodos.

Asi lo manifestó el consultor en materia de seguridad, Sadí Kuri Martínez, quien consideró que no se puede responsabilizar de la situación que padece Aguascalientes sólo a la autoridad estatal o a las corporaciones municipales, sino que urge también la intervención de las autoridades federales que se han quedado paralizadas.

Está claro que la Guardia Nacional de poco ha servido, pues sólo ha permitido la migración de policías hacia el sur del país, “pero sí se requiere del trabajo del Centro Nacional de Inteligencia que se supone, desde el año pasado debería estar funcionando”.

Ese Centro Nacional de Inteligencia, destacó, debería trabajar con la Fiscalía General del Estado, con las secretarías Estatal y municipales de Seguridad Pública y así generar sus vínculos y redes para dar seguimiento a la línea de trabajo de los delincuentes, “eso es lo que debería estar trabajando la Federación”.

Desde su óptica, los órganos de inteligencia en el país “son prácticamente nulos, pues no se observa que se tenga trabajo de esa naturaleza en ninguna parte, “de ser así, cada que hay balaceras no sería necesario instalar retenes inmediatos, porque se tendría conocimiento sobre el rumbo que lleva la lucha que sigue la delincuencia organizada que ha ganado terreno.

En Aguascalientes sale a relucir que hay dos grupos en disputa y si a algunos escandaliza lo ocurrido el fin de semana, debe tomarse en cuenta que “tal vez vengan cosas peores”, pero esto no quiere decir que se deba mantener a la ciudadanía atemorizada o sin salir a las calles, ya que lo peor que se puede hacer, es dejar la ciudad a merced de los mafiosos.

Pues se debe reconocer que si bien la autoridad ha sido rebasada en su dinámica de inteligencia, al nivel de las familias se deja mucho a desear, “como sociedad hay que sentarnos y reflexionar para replantear y asumir posiciones”.